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domingo, 11 de abril de 2010

La historia que escondía el 'pendrive'

La información descubierta por la policía en la memoria electrónica destripa la trama corrupta en MadridEl ex consejero de Aguirre era el conseguidor de la trama Gürtel en el Gobierno regional - Otros cargos públicos también se lucraron

La mañana del viernes 6 de febrero de 2009 dos policías de paisano se presentaron en la oficina de José Luis Izquierdo en el número 40 de la distinguida calle de Serrano de la capital. Llamaron a la puerta. Tardaron unos minutos en abrirles, lo suficiente para que a Izquierdo le diera tiempo a buscar algo y esconderlo. Esperaba la visita en cualquier momento. La policía registró el despacho. Después lo acompañaron a su casa y allí se percataron de que el tipo guardaba algo. Su actitud era rara; no sacaba las manos de los bolsillos. Los policías de la Unidad de Blanqueo de Capitales, acostumbrados a tratar con chorizos que se deshacen de la información comprometida, sospecharon. Le pidieron que se vaciara los bolsillos. Sacó unas llaves y un móvil. Tuvieron que insistir. Sacó un fajo de billetes que aún llevaba en los pantalones y algo más que guardaba en el puño apretado. Hubo un forcejeo y por fin lo soltó. "Casi tuvimos que vaciarle los bolsillos a la fuerza", contó después uno de los agentes al juez.

La policía casi tuvo que vaciar a la fuerza los bolsillos del contable

Garzón ordenó un registro simultáneo en una decena de oficinas

El sumario revela una trama de tintes gansteriles y de obediencia al líder

La Comunidad de Madrid otorgó 367 contratos a empresas de Correa

El ex consejero reservaba para la trama un 2% de sus adjudicaciones

Lo que Izquierdo guardaba tan celosamente era un aparatito de unos pocos centímetros, un pendrive que contenía varias hojas de cálculo: la contabilidad de la trama del caso Gürtel, la mayor red de corrupción en Madrid. Sobre la mesa del comedor había algo más: una gruesa carpeta azul con el nombre "Caja B". En su interior había otras carpetillas de cartón con hojas manuscritas con más registros contables. Eran las tripas del Gürtel. Filas y filas de meticulosos apuntes con nombres e iniciales de alcaldes, diputados regionales, y altos cargos del Ejecutivo de Aguirre y del PP. Eran registros de entradas y salidas de dinero. Mucha pasta que iba y venía en sobres para pagar comisiones. Y demostraba que el dinero cambiaba de manos con una facilidad pasmosa.

Ese mismo día, la policía registró una decena de despachos profesionales, empresas y ayuntamientos de Madrid. A la misma hora que Izquierdo escondía con tanto ahínco el pendrive, dos agentes se presentaban en el Ayuntamiento de Boadilla del Monte. El funcionario que controlaba el acceso a las dependencias municipales se quedó estupefacto cuando los agentes le mostraron una orden firmada por el juez Baltasar Garzón. Tenían instrucciones de recabar documentación sobre contratos municipales con varias empresas: Pasadena Viajes, Special Events, Easy concept y TCM... Lo mismo pasó en Majadahonda, a la misma hora, cuando otros dos policías mostraron otra orden judicial. Fue el inicio de la investigación de la operación Gürtel, que ha salpicado a otros dos Ayuntamientos madrileños (Arganda y Pozuelo) y ha desvelado prácticas irregulares en más de un centenar de contratos de la Comunidad de Madrid. Una decena de altos cargos del PP de Madrid están imputados por cohecho... y un racimo de delitos que tienen que ver con su participación en la trama de corrupción dirigida por Francisco Correa.

La contabilidad paralela de dinero negro hallada en la casa de Izquierdo contenía archivos personales. "Cuenta A. L. V. - Alberto López Viejo.xls". Allí, bien apuntadas, con fecha y concepto, aparecían las entregas. Izquierdo resultó ser el contable de la red de Correa: las empresas que organizaban los actos públicos de la Comunidad de Madrid e intermediaban para hacer negocios con los Ayuntamientos de Boadilla, Majadahonda, Pozuelo, Arganda... gobernados por el PP.

Días más tarde, cuando Izquierdo fue interrogado por la policía, reconoció haber recibido un sobre con un millón de euros. "Es una cantidad que psicológicamente se te queda grabada. No eran sólo billetes de 500. Había, creo recordar, de 500, de 200, de 100, pero eran variados...". Una forma de hacer negocios digna de una película de Scorsese. En un arranque de originalidad, el capo de la organización pidió a su contable que le llamara Don Vito, según relató Izquierdo ante el juez. "Seguí la instrucción, pero con la sensación de no saber si me lo estaba diciendo en broma o en serio... A partir de ahí le llamaba así, para que viera que sigo al pie de la letra sus instrucciones".Francisco Correa anidó en Madrid. Comenzó organizando viajes para el PP de José María Aznar. El negocio prosperó. Se encargaba de los actos públicos del partido. Hizo muchísimo dinero. Pero algo cambió. Cuando el PP perdió las elecciones en 2004, la dirección dejó de contratarle. En Madrid, el PP regional también dio órdenes de que corriera el aire. Y eso a pesar de que alguna de sus empresas había organizado actos para Esperanza Aguirre en las autonómicas de 2003. La parte del sumario hecha pública esta semana apunta a una posible financiación ilegal del partido en esas fechas.

Correa entonces recurre a los chicos que conocía, que para entonces ya habían medrado en el partido. Jóvenes que ingresaron en Nuevas Generaciones y que con los años ocuparon cargos públicos: Arturo González Panero, alcalde de Boadilla; Guillermo Ortega, de Majadahonda; Ginés López, de Arganda. Todos están hoy imputados por el caso.

Tampoco le dejó tirado Alberto López Viejo, ex consejero de Deportes de Madrid, que lo conocía porque se había encargado de organizar actos electorales de Aguirre. Había aprendido a hacer negocios cuando era concejal de Limpieza en Madrid, entre 1999 y 2003. Entonces adjudicó varios contratos a la empresa Sufi. El presidente de esta sociedad, Rafael Naranjo, ganó un concurso de limpieza en Moratalaz (48 millones) después de pagar una comisión a Correa, según consta en el sumario. El hijo de Naranjo relata al juez que lograron otros contratos en los que se les obligaba a reservar un 2% a "campañas de comunicación". Para ello, desde el propio Ayuntamiento, explica, les obligaban a contratar a empresas del Gürtel. Recibían las facturas y las pagaban, sin saber realmente adónde iba el dinero.

Años después, López Viejo se convirtió en "el muñidor". La puerta de entrada a los jugosos contratos de la Comunidad de Madrid. Cuando Aguirre ganó las elecciones en 2003, lo nombró viceconsejero de Presidencia. Se convirtió en el niño bonito de la presidenta. Lo ascendió y lo convirtió en consejero. Cuando estalló el caso Gürtel, lo defendió hasta que cayó por su propio peso.

López Viejo llevaba la agenda de la presidenta, supervisaba todos los actos que se organizaban en Sol, sede del Gobierno regional. Y controlaba el presupuesto para ello: dinero a espuertas. Fraccionaba los contratos para eludir los concursos públicos y se los daba a dedo a empresas de Correa. Como resultado, la Comunidad de Madrid adjudica hasta 367 contratos a la red corrupta. De ellos, 105 de forma irregular, según un informe pericial incluido en el sumario.

Por hacer eso, se llevaba su parte, claro. Según revelan los archivos del pendrive y las notas de la carpeta azul intervenidos a Izquierdo, 345.000 euros. No todo fue en metálico. También hubo relucientes relojes comprados en la joyería Suárez. Y coches y viajes a todo trapo. El propio Correa define ante el juez los actos que organizaban con el ex consejero como "chorizadas".

Los tentáculos de Correa se extendían allí donde gobernaban sus amigos. El capo de la trama solía alardear de que tenía a González Panero, ex alcalde de Boadilla, comiendo de su mano. Así, literal, lo declaró Isabel Jordán, una de las contables de la trama, ante el juez. Esta confesó que Correa incluso lo extorsionaba con un vídeo. "Me cuenta que en una mesa se sientan y le cogen en vídeo al alcalde contando el dinero y repartiendo. (...) Él dice: ¿No ves que lo tengo con ese vídeo pillado?". Al alcalde y a otro edil del municipio. Del que Correa, con su habitual verbo primoroso, afirma: "Se caga, se hace caca".

Pero Correa pagaba bien sus deudas. Hizo buen negocio en Boadilla. Logró más de 70 millones en contratos. Uno de los más jugosos fue el de la Oficina de Atención al Ciudadano: 560.000 euros al año. También se llevó un buen pellizco por intermediar en la adjudicación de una parcela pública a UFC por 35 millones.

Panero se benefició. Los investigadores creen que recibió de la red de Correa 642.942 euros, entre efectivo y regalos. En algún apunte contable figuraba, tal cual, el concepto "Albondiguilla" -el ridículo mote que le puso el capo-, junto a la cantidad de 300.000 euros. Entre 2002 y 2004, aparecen 24 pagos de facturas de lo más dispares: viajes, trajes a medida, zapatos de la exclusiva Casa Exérez, un televisor de plasma de 4.000 euros. El contable de Correa dio instrucciones al sastre para que le hiciera facturas a medida: como concepto figuraba, entre otros, "vestuario de azafatas". Correa no le debía de tener mucho respeto a Panero, a juzgar por lo que el sastre contó a la policía: le dijo que era "uno de esos alcaldes que no saben vestir".

Seguramente Panero vivía ajeno a esas pequeñas humillaciones. Era codicioso, le gustaba ostentar y su tren de vida era como para pasar por alto eso y más. En Miami se alojó dos veces en el hotel de superlujo Mandarin Oriental. Y allí, nada de sandwiches. En "comida y varios" se dejó 4.109 euros en apenas cuatro días. Los agasajos llegaron hasta el punto de que Correa le pagó el viaje de bodas al hermano de Panero, Pablo. Dos semanas en las islas griegas que salieron por 4.517 euros. Sólo en regalos, Panero costó casi 50.000 euros.

Boadilla era la gallina de los huevos de oro, el epicentro de la trama. Allí tenía Correa a uno de sus hombres fuertes, el diputado regional Alfonso Bosch Tejedor, gerente de la EMSV y otro de los imputados. Era otra "persona de confianza en puesto clave", le define la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF). Era íntimo de López Viejo y tenía confianza con Correa, según declaró un testigo ante el juez. Bosch recibió 250.562 euros de la trama. Entre ellos, un sobre con 120.000 en metálico, según la carpeta azul de Izquierdo. Conocía los negocios de la trama en Boadilla. Cuando los agentes judiciales acudieron a la Empresa Municipal de Suelo de Boadilla (EMVS), Bosch fue el encargado de preparles los expedientes y ocultó documentación, según varios funcionarios.

Después del fiasco de 2004, el capo de la trama colocó a Tomás Martín Morales en Boadilla, en plan pionero en busca del oro de una ciudad en pleno desarrollo urbanístico y situada en el top five de la renta per cápita. Había pasado por Arganda del Rey y había tenido algún lío en el partido. Panero lo colocó en la EMVS, junto a Bosch. Allí decidía, y mucho. Era conocido en la localidad como "el alcalde en la sombra". Fue, según el sumario, uno de los que más dinero recibió de la trama: casi 900.000 euros. Sólo 15 días después de aprobar la adjudicación de una parcela municipal a UFC, una constructora afín a Correa, cobró 660.000 euros, según la investigación policial contenida en el sumario.

Martín Morales dejó amigos en Arganda. El alcalde, Ginés López, y el ex concejal de Obras y diputado regional, Benjamín Martín Vasco. Entre 2003 y 2007, ambos dominaron el municipio. Eran uña y carne. Hacían y deshacían a su antojo. Hasta que algo les separó. López realizó 32 contratos con la trama por más de un millón de euros. El ex alcalde se servía de la empresa municipal de Fomento para eludir controles. Al frente estaba Martín Vasco. Ambos fueron recompensados por Correa, quien pagó un viaje a Ginés López, su esposa y sus niñas a Orlando. También unas vacaciones de lujo en Sancti Petri (Cádiz). Por si fuera poco, recibió sobres por 523.439 euros por adjudicar proyectos urbanísticos a una constructora. "A Benjamín le pagaron mucho dinero. Era un corrupto como Paco [Correa]. Le dieron una tajada gorda y cada año le seguirán dando", cuenta la contable de la trama en una grabación. Bosch, López Viejo y Martín Vasco continúan como diputados no adscritos en la Asamblea de Madrid. Esta misma semana dos de ellos votaron con el PP.

Correa era gran amante de los motes afectuosos; tenía para todos. A Ginés le llamaba el Gafitas y a Guillermo Ortega, ex alcalde de Majadahonda (entre 2001 y 2005), el Rata. Allí fue donde, en un alarde de omnipotencia, Don Vito llegó a colocar a su esposa, Mari Carmen Rodríguez, como jefa del gabinete. A cambio, este no se cortaba un pelo: ocho coches, cuatro motos y un barco. Y los relojes, que eran su pasión. Un testigo llegó a decir que era un "descerebrado" de estos caprichos. Según el sumario, la red le entregó 216.000 euros, le financió viajes y cruceros y hasta le pagó el abono del Atlético. Correa hizo con él hizo buenos negocios, como la concesión de la Oficina de Atención al Ciudadano (600.000 euros al año). Pero Ortega metió la pata. Quiso subastar dos parcelas municipales a un precio de risa. Aguirre se enteró -de ahí el famoso "yo destapé"- y Ortega tuvo que dejar la alcaldía.

A pesar del escándalo, el partido le buscó un acomodo digno en el mercado Puerta de Toledo. Pero el mal ya estaba hecho. Uno de sus ediles, José Luis Peñas, se presentó en Anticorrupción con dos años de grabaciones clandestinas. Denunció el pastel. Dos años después, la policía entró en casa del contable de Correa. Y allí estaba el pendrive.

Conversaciones incluidas en el sumario

- Correa sobre el ex alcalde de Boadilla, Arturo González Panero: "Si doy la cinta que tengo del Albondiguilla [mote con el que se conocía a Panero], se caga. Pero también voy yo al trullo, y además quiero seguir haciendo negocios en Boadilla".

- Francisco Correa al ser cuestionado sobre el vídeo en el que supuestamente aparecía el ex alcalde de Boadilla contando dinero: "Bueno yo no tengo ninguna cinta grabada, habrá que ver en qué contexto se hizo eso, habrá que ver si estábamos después de una cena en risas y con alguna coca-cola de más".

- En una conversación grabada a la contable de una de las empresas sobre el diputado madrileño Benjamín Martín Vasco: "A Benjamín le pagaron mucho dinero. Era un corrupto como Paco. Le dieron una tajada gorda y cada año le irán dando".

- Francisco Correa sobre Alberto López Viejo en una conversación grabada: "De cada acto que hacíamos de la Comunidad de Madrid se llevaba una pasta Alberto". "Todos los actos son chorizadas, todos".

- Pablo Crespo, lugargeniente de Correa sobre López Viejo en una grabación:" El organizador de todo es Alberto (...) Alberto López Viejo, como viceconsejero de Presidencia, era el muñidor de toda la operativa. Él decía: ' Ahora es un acto de Sanidad, que cuesta 80.000 euros y facturáis 11.900 IVA incluido, a fulanito a través de uan empresa, otros 11.900 y pico". - El contable de Correa sobre el diputado regional Alfonso Bosch ante el juez: "Conozco a Alfonso Bosch, me suena que es un amigo de Pablo [Crespo]. Lo he visto un par de veces por la oficina. Crespo me dio un sobre con 120.000 euros para que se le entregara a este señor"

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El ex consejero de Deportes, Alberto López Viejo, del que cuelgan Guillermo Ortega, Benjamín Martín Vasco, Ginés López y Arturo González Panero. / SCIAMMARELLA

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