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jueves, 31 de diciembre de 2009
Crítica:

El 'gurú' herido

DIEGO GALÁN 31 DIC 2009
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La autoayuda como cortina de humo para gurús con el alma herida sirve de pretexto a esta previsible comedia romántica.

Al espectador con memoria le puede dar morbo contemplar a Aaron Eckhart -actor fetiche de Neil Labute que, en su día, dio perfecto rostro a agresivas historias de crueldad misógina- domesticado como galán útil en un género que ya le acogió con los brazos abiertos en Sin reservas, de Scott Hicks.

Aquí, Jennifer Anniston y sus mohines de sinusitis le conducen por los caminos de un determinismo sentimental que la película lleva escrito en su título y del camp que sirve de apellido al director y emerge, con toda su fuerza, en un clímax que, por lo menos, contiene a Martin Sheen.

 
 

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