Entrevista:CARMELO MESA-LAGO | Economista y académico cubano | Cambios en La Habana

"El Gobierno cubano usa el embargo para encubrir sus errores"

La especialidad de Carmelo Mesa-Lago, doctor en Derecho y Economía, son los sistemas de Seguridad Social. Pero todo el mundo le pregunta sobre Cuba. Y es que a lo largo de medio siglo ha buceado con tesón detectivesco en la economía de la isla, poniendo un riguroso contrapunto a un régimen acostumbrado a maquillar estadísticas. Desde que dejó su país, en 1961, Mesa-Lago, de 75 años, ha echado raíces en Pittsburgh (Pensilvania, EE UU), pero su intensa vida académica le ha llevado por una docena de universidades, desde Oxford a Salamanca o Berlín. En los años sesenta alzó su voz contra el embargo comercial estadounidense a Cuba y mantiene un intercambio constante con economistas de la isla, oficialistas y disidentes. Autor de decenas de libros y consultor internacional, Mesa-Lago está nominado para el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

"La economía cubana empeoró en 2008 y se deteriorará aun más este año"

Pregunta. El embargo, como usted pronosticó en su día, no ha servido para debilitar al régimen.

Respuesta. Al contrario, yo diría que el Gobierno cubano ha usado el embargo para encubrir los múltiples errores de la política económica. En Cuba hay una tendencia de achacar a factores externos los errores internos: cuando no es el embargo, es un huracán o una sequía. El embargo ha sido una excusa conveniente. Y ha servido también para justificar el autoritarismo, al presentar a EE UU como una amenaza frente a la que Cuba no puede bajar la guardia. Hay que decir que en 2001 el embargo se flexibilizó por razones económicas, y el año pasado EE UU fue el principal suministrador de alimentos a Cuba y su quinto socio comercial.

P. ¿Hay que levantar el embargo sin contrapartidas?

R. Hay un gran debate. El presidente Obama ya ha ordenado el cierre de Guantánamo y ha eliminado las restricciones absurdas impuestas por Bush, que dañaban a las familias cubanas. Pero el problema fundamental son los derechos humanos, civiles y políticos. Yo siempre he estado en contra del embargo, pero también creo que los derechos humanos deben ponerse sobre la mesa. Lo contrario sería abandonar a los presos de conciencia, a todos los grupos en Cuba que se esfuerzan tanto, como el Proyecto Varela, las bibliotecas independientes, los economistas disidentes... y al pueblo cubano, que quiere tener espacios de libertad.

P. ¿Cuál es la situación económica de Cuba?

R. Empeoró considerablemente en 2008, y este año se va a deteriorar todavía más. El déficit de la balanza comercial y la deuda exterior son los más altos per cápita de América Latina. El valor del níquel (que supuso un 56% de las exportaciones) cayó el año pasado un 80%. El azúcar cayó también y la zafra de este año no pinta bien. Con las remesas no sé qué va a ocurrir, porque la crisis ha golpeado a Florida. Pero lo más importante es qué va a pasar con Venezuela, que el año pasado aportó a Cuba unos 9.000 millones de euros (entre subsidios, inversión, donaciones, etcétera). La caída del precio del petróleo presiona al Gobierno venezolano, que tiene dos opciones: reducir los programas sociales internos, base del apoyo popular a Chávez, o reducir la ayuda externa, cuyo principal receptor es Cuba. Chávez ha dicho que no va a recortar los programas sociales...

P. Cuba ha pasado de depender de la URSS a depender de Venezuela.

R. Raúl Castro ha hecho un esfuerzo notable para diversificar los socios comerciales y los inversores, incorporando a Rusia, China, Brasil... Pero el problema es que no hay capacidad productiva. China ha sido muy estricta: quiere relaciones económicas basadas en inversión y comercio, no en subsidios. ¿Y qué va a exportarle Cuba, si difícilmente llega a cubrir la cuota de azúcar? Si no hay una transformación económica, Cuba seguirá sin tener capacidad de exportación.

P. ¿Puede haber cambio económico en Cuba sin que haya cambio político?

R. Sí, ahí está China, que ha logrado una mejoría económica con reformas de mercado y sin cambio político. Ahora bien, lo que yo quisiera para Cuba es que hubiera reformas económicas que mejoren el nivel de vida de la población -la obsesión del cubano es sobrevivir y conseguir la comida del día-, y que haya apertura política.

P. ¿Por qué Raúl Castro anunció a los cuatro vientos una serie de reformas que no parece dispuesto a aplicar?

R. Llevo 50 años estudiando concienzudamente la economía de Cuba, y yo diría que ésa es la pregunta que me ha dejado más perplejo. No tengo una respuesta. ¿Qué razón hay para suscitar el debate más profundo y participativo que ha habido en Cuba, para después hacer cosas muy pequeñas? Ninguna de las grandes promesas de reformas estructurales se ha puesto en marcha.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de abril de 2009