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viernes, 21 de diciembre de 2007
Entrevista:ALMUERZO CON... BIANCA JAGGER

"Mi vida empezó antes de que apareciera Mick"

Las imágenes de su boda, vestida de blanco y con el escote abierto hasta el ombligo, la dispararon a la fama. Esposa de Mick Jagger, amiga de Andy Warhol, diva de la desaforada vida nocturna neoyorquina, se perpetuó durante los años setenta como sex symbol global. Tras su separación del rockero inglés en 1979 cambió de hábitat. Los pretendientes le acechaban en los solemnes pasillos de la ONU y el Capitolio de Washington. Tras cortar hace 15 años con su última pareja, un senador demócrata estadounidense, se dedica con ascetismo monjil y pasión misionera a luchar contra la injusticia, cualquier injusticia; todas las injusticias. Los hombres ya no le llaman la atención, pero la promiscuidad con la que asume causas políticas es legendaria. Es la Casanova de las causas, en versión femenina nicaragüense.

La ex del rockero se apunta a todas las causas bajo el lema de que se puede cambiar el mundo

Disfrutando de un carnoso lenguado en un restaurante de moda -a esto todavía no ha renunciado- del barrio londinense de Chelsea, Bianca Jagger hace un pequeño repaso de su agenda del último mes. "Consejo Europeo contra la pena de muerte, discurso en Berlín contra las bombas de racimo, a Bruselas a hablar contra la construcción de una presa en Turquía; Bali..."

Y es sólo el aperitivo. A sus 57, a punto de inaugurar la Bianca Jagger Human Rights Foundation, pertenece a media docena de ONG. Combate ruidosamente la prostitución infantil, el sida, la destrucción del Amazonas, la guerra de Irak y a George Bush. Su voracidad es insaciable. Le cuento de un fotógrafo mexicano injustamente acusado de matar a su esposa y me ruega que le proporcione toda la información posible sobre el caso.

¿No sería mejor invertir su energía en una sola causa? le pregunto, mientras sorbe un delicado postre de castañas glacé. "Creo que todo parte de una misma raíz, la injusticia", dice en inglés, el idioma con el que hoy se siente más cómoda. "Que medio mundo muera de sida, que haya criminales de guerra serbios libres, la esclavitud sexual, que el cambio climático vaya a perjudicar mucho más y mucho antes a los indefensos de los países pobres: todo está conectado. Donde veo injusticia, no puedo reprimirme. Tengo que denunciarla".

¿Y de dónde salió la vena rebelde? ¿De Mick Jagger? "Mi vida empezó antes de que apareciera Mick", responde con una leve sonrisa, lo que sorprende porque es una mujer muy seria. "Mi madre y el país en el que nací fueron lo que me definió. Su vida fue dura después de que mi padre la dejara con tres niños pequeños, pero siempre fue una mujer política. Aborreció la dictadura de Anastasio Somoza y anhelaba vivir en una democracia. A las hijas nos inculcó el valor de una buena educación, y fue su ejemplo el que me llevó a estudiar ciencia política de jovencita en París".

Fue ahí donde conoció a su ex marido. Si se hubiera casado con otro quizá hubiera sido más feliz en su vida personal. Pero sus ocho años con el Rolling Stone le dieron un escenario que nunca ha dejado de aprovechar para poner a prueba su convicción más tenaz, de que "un individuo es capaz de cambiar la historia". En ello está.

Santini Restaurant. Londres

- Dos ensaladas verdes

- Lenguado griglie

- Cordero Regina

- Espinacas

- Fruta variada

- Dos zumos de naranja

- Un café

Total: 120 libras (166 euros)

Bianca Jagger participa en media docena de ONG. / LUIS MAGÁN

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