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Entrevista:JOSEP GUARDIOLA | Ex centrocampista del Barcelona

"Siento una felicidad muy íntima"

Barcelona
Seis años después de su positivo por nandrolona cuando era jugador del Brescia, el ex capitán del Barça, ahora entrenador del filial azulgrana, ha sido declarado inocente por un tribunal italiano, una decisión que le libera de la pesada carga de verse señalado por el dopaje

La justicia ordinaria declaró inocente el pasado martes a Pep Guardiola después de que la deportiva le condenara hace casi seis años por un positivo por nandrolona cuando era jugador del Brescia. El ex centrocampista del Barcelona, de 36 años, ejerce ahora de entrenador del filial azulgrana con la ilusión de un debutante en el banquillo.

Pregunta. Durante el proceso, ¿había visualizado la situación que hoy vive?

Respuesta. No habría llegado hasta donde llegué si no hubiese creído que podía pasar, pero ha superado las expectativas ampliamente. Es una situación de plena felicidad. Llevaba un peso encima, como una mochila, y me siento liberado. Hay que admitir que a veces vives pensando en el qué dirán, más que nada porque estamos educados de esta manera.

"Ser entrenador es fascinante. La cabeza te va a 100 constantemente"

"Mi idea sobre el juego no ha variado: ordenar el equipo a través de la pelota"

"No tengo sentimiento de venganza. ¿Contra quién? También yo he dudado de gente"

"Perdí esta guerra cuando me anunciaron el positivo sin haber hecho nada"

P. ¿No le alimenta ningún sentido de resentimiento después de algunas cosas que se dijeron sobre usted?

R. ¡Se han dicho tantas cosas de mí! Las miradas desconfiadas me han acompañado a menudo. ¿Qué quiere que haga ahora? Siento una felicidad muy íntima, pero enorme. No tengo sentimiento de venganza. ¿Venganza contra quién? ¿Contra la gente? También yo he dudado de gente y a lo peor estaba equivocado. ¿Contra el sistema italiano? ¿Habría sido diferente en España? Es absurdo pensar que el mundo está en tu contra. Yo sólo quería que me reconocieran la inocencia. No hay muchos casos en que reconozcan que se han equivocado. Aunque he salido bien parado, esta guerra la perdí en el momento en que me comunicaron que había dado positivo sin haber hecho nada. Como escuché decir una mañana al prestigioso abogado August Gil Matamala: "De la justicia siempre sales traumatizado, mucho o poco". Y es verdad. Te deja un trauma.

P. ¿Lo dice por el día que ante un tribunal, mientras usted hablaba, un magistrado leía La Gazzetta dello Sport? También se ha dicho que como usted tiene dinero...

R. Y es cierto. Seguro que mucho inocentes no pueden pagarse el abogado que yo he tenido o los billetes de avión de Qatar a Roma, de México a Roma... Soy un afortunado por haber podido ir hasta el final. Todo cuesta mucho esfuerzo, nada es fácil. Esto ha reforzado mis convicciones.

P. ¿Crea jurisprudencia la sentencia?

R. Sí; cada caso es diferente, pero se podrán comparar algunos con el mío. La ciencia ha avanzado. Y quien me necesite..., aquí estoy.

P. Ahora se ha hecho experto en nandrolona. ¿Sabe mucho?

R. Todos los que opinaron de mí son hoy más ignorantes que yo. En la vida, si no das el primer paso, no cambia nada. Y después puede haber un golpe de suerte. ¿Qué habría pasado si Manel Estiarte no me hubiera avisado de que la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) anunciaba cambios en la reglamentación? Estaría haciendo las maletas hacia el Tribunal de Estrasburgo. Yo digo lo mismo desde el principio, pero el avance científico me ha permitido demostrarlo. Es la AMA la que me señala como inocente: el juez lee un documento firmado por Francesco Botre, el juez que me condenó, en el que reconoce que, según los descubrimientos, ahora sería inocente porque se ha demostrado que hay un porcentaje de nandrolona que puede generarlo el cuerpo humano. No tiene ningún sentido usar nandrolona para mejorar el rendimiento de un futbolista. He defendido algo en lo que creía.

P. En Italia, el positivo tuvo mucho eco; el negativo, apenas unas líneas. ¿Qué imagen le deja del país?

R. Italia es fantástica. Y especialmente, Brescia: le tengo un gran apego emocional. Como le dijo un amigo a Rafael Azcona, ser italiano no es una nacionalidad, es una profesión. Mi paso por Italia me ha dejado amigos.

P. ¿Qué repercusión tendrá su caso?

R. Ojalá la FIFA, la UCI y todos los organismos deportivos que destrozan a alguien por un positivo se planteen hacer las cosas de otra manera, se establezcan mecanismos diferentes, la presunción de inocencia se contemple... En el dopaje todo entra en el mismo saco y resulta que hay 150 sustancias dopantes y un estimulante, la EPO, la nandrolona o la marihuana no tienen nada que ver.

P. ¿Qué le han dicho los chavales de su equipo?

R. El capitán me vino a felicitar en nombre de todos y se lo agradezco.

P. ¿Tiene ahora más autoridad ante los futbolistas?

R. Tal vez. Los jugadores te ponen a prueba cada día. Yo también lo hacía. Juzgaba cada decisión, me la replanteaba para justificarla. La misión del entrenador es ser útil y sentirse útil. El sueño del entrenador sería dejar en manos de la plantilla la confección de la alineación y que los futbolistas fueran honrados, justos, con sus decisiones. Así que tú tratas de serlo por ellos. A diferencia del jugador, el entrenador debe tomar decisiones continuamente y no aceptar excusas. En dos meses no he gastado ni un segundo en excusas y he tomado más decisiones que en toda mi vida. Te da una sensación de falso poder. Porque, cuando acabas, ganes o pierdes, te das cuenta de que, al final, juegan ellos. Ser entrenador es fascinante. Por eso a la gente le cuesta tanto dejarlo. Es goloso, una sensación de excitación continua, la cabeza va a 100 constantemente.

P. Dijo que cansa más pensar que correr. ¿Explica eso el paso de jugador a entrenador?

R. Insisto en que es agotador tomar decisiones que afectan a mucha gente. Llevo muy poco tiempo y aún no le he cogido el truco, pero he dado algún paso. Antes llegaba a los partidos agotado y ahora ya no. Incluso grito menos. Estoy aprendiendo. ¡Me lo estoy pasando tan bien!

R. Si usted juzgaba a sus entrenadores, se plantea ahora: "¿Qué pensarán de mí los jugadores dentro de diez años?".

P. No. Sería perder el tiempo. Aspiro a que digan que les fui útil. Trato de corregirles y avisarles hablando de lo que me han enseñado, pero los batacazos se los dan ellos solos. Yo hablo de lo que me han enseñado.

P. ¿Es diferente la visión que tiene ahora del juego?

R. Es la misma. Mi idea sobre el juego de posición, abrir el campo por las bandas, asumir riesgos, jugar al ataque, no ha variado. Y ocurre no sólo porque es la filosofía del club, sino porque es una verdad que llevo dentro. Como jugador, apenas veía vídeos del rival y ahora veo muchos, pero la esencia que transmito es que el equipo sea ordenado, y ordenarlo a través de la pelota, sin necesidad de ningún trabajo táctico. Les hablo de posición, desequilibrio, circulación, deseo de ganar, trabajar para ser mejor... Eso es la pelota.

P. ¿Se prepara para dar el salto al Camp Nou?

R. Necesito un proceso de aprendizaje para saberlo. Me tengo que ganar aún tal posibilidad. Hay que respetar los procesos. Empezar en Tercera me hará mejor entrenador si llego al fútbol profesional. Ahora soy mejor que hace dos meses. Nunca había estado delante de 25 tipos que te miran esperando que les digas algo. Ahora ya me pongo frente a ellos con una tranquilidad absoluta. Antes llegaba la media parte y no sabía qué decir.

P. ¿Cierra del todo la sentencia su etapa como jugador?

R. Ya estaba cerrada. Basta jugar cinco minutos en un entrenamiento con el B para saber que soy ex jugador: salgo a tres contracturas por minuto.

P. ¿Al Barça cómo lo ve?

R. Un equipo muy fiable. Cuando juega bien, no hay nada mejor: 90 minutos buenos del Barça son irrepetibles. La excelencia tiene mucho mérito y da resultados. Los jugadores son buenísimos y hace tres semanas eran imparables. Voy a verlo porque sé que me dará algo. Eso sólo me lo da también el Arsenal, un equipo con futbolistas jóvenes, con ganas de buscarse a través de la pelota, muy dinámico. ¡El Arsenal se pasa la pelota! Y eso hoy es increíble. Se quieren comer el mundo. Debe de ser cosa de Arsène Wenger.

P. Muchos ex jugadores del dream team se han dedicado al banquillo. Menos Zubizarreta, que fue director deportivo.

R. Zubi fue el más inteligente de todos, siempre. El caso del Barça de Cruyff me recuerda al Milan de Sacchi: Baresi, Van Basten, Ancelotti, Rijkaard, Tassoti... Cuando tienes a un entrenador que te descubre el fútbol como un juego y te cuenta por qué ganas o pierdes, te animas y quieres manejar tú esas claves.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de octubre de 2007