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La burbuja del ladrillo pincha en Bolsa

Las inmobiliarias caen con fuerza y el Gobierno advierte que ha habido subidas "excesivas"

La enfermedad de Astroc ha resultado ser contagiosa. El descalabro de la empresa presidida por Enrique Bañuelos arrastró ayer a la mayor parte de inmobiliarias cotizadas, como Inmocaral o Fadesa, que cayeron un 11%; y al resto del Ibex 35, que cedió un 2,7%. Los analistas señalan que se trata de una "corrección" de valores que el año pasado habían duplicado su valor en Bolsa. Reconocen que en algunos títulos se había creado una burbuja especulativa, pero la circunscriben al mercado bursátil y consideran que los datos no avalan que estemos en la antesala de una crisis en el mercado inmobiliario real. El gran perjudicado, Bañuelos, al que en una semana se le han esfumado 1.848 millones de euros de su fortuna, compareció ayer para asegurar que Astroc es más sólida que hace un año.

Tras haber subido en los últimos tiempos como la espuma, las inmobiliarias cotizadas sufrieron ayer violentas caídas en Bolsa. Los desplomes traían a la memoria los descalabros de los valores de Internet en el estallido de la burbuja tecnológica. Muchos analistas creen que hay también en el caso del ladrillo valores que han vivido una burbuja especulativa que ha llevado las cotizaciones por encima de los niveles razonables, como ha puesto de manifiesto Astroc, pero no ven claro que eso sea síntoma de una crisis inmobiliaria real.

La evolución de la pequeña inmobiliaria Inbesòs ayer refleja cómo lo que prima es el componente especulativo. Tras abrir con una caída del 26%, luego se disparó un 37% al alza, permitiendo a algunos sacar tajada del nerviosismo que reinó en el parqué. Inbesòs ha llegado a subir más del 700% en tres años y ni siquiera así ha sido el más rentable.

El Ejecutivo restó importancia a lo ocurrido en la Bolsa, si bien fuentes del Gobierno se lanzaron a decir a través de una nota de prensa que algunos valores han tenido "un crecimiento excesivo". Moncloa considera que no se debe hablar de desplome, sino que se trata de una mera "corrección" desde los máximos históricos recientes, de un simple "reajuste" de las cotizaciones. Estas fuentes relativizaron lo ocurrido afirmando que las acciones de las inmobiliarias siguen estando "muy por encima" del nivel de hace 12 meses, pero al tiempo alimentaron la idea de la burbuja al asegurar que las alzas han llevado a varias empresas a cotizar "muy por encima de su valor".

Los números rojos en la Bolsa también sirvieron para encender la lucha política: después de que el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, recordara que esta situación se produce "días después" de que el presidente del Gobierno compareciera en el parqué madrileño para "alardear" del crecimiento del PIB, la responsable de Economía socialista, Inmaculada Rodríguez-Piñero, respondió acusando a los populares de "oportunismo irresponsable".

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, negó ayer que el desplome en la cotización de varias empresas del sector pueda considerarse un indicio de un próximo pinchazo de la burbuja inmobiliaria. "En la Bolsa, las subidas y las bajadas nunca son suaves, ¿hace algo suave la Bolsa en algún momento?", inquirió a la salida de una comparecencia en el Congreso.

Fernández Ordóñez reiteró que la opinión del Banco de España es que "se está produciendo una desaceleración gradual" en la actividad inmobiliaria y los precios de la vivienda, muy alejado del temido pinchazo. El gobernador del organismo supervisor recordó que los precios de la vivienda crecieron un 7% el último año. "En 2004 fue del 17%, pero un 7% no es ninguna tontería", añadió Fernández Ordóñez. Y aseguró: "Sobre qué haga la Bolsa con determinadas empresas, porque parece que está diferenciando entre unas y otras, un gobernador no debe pronunciarse", informa Alejandro Bolaños.

Daniel Suárez, de Analistas Financieros, explica el desplome "violento e irracional" sufrido por la Bolsa con el argumento de que las empresas del ladrillo estaban en niveles de valoración "bastante insostenibles". Según los analistas consultados, la caída de ayer no anticipa forzosamente una fuerte contracción del mercado inmobiliario, sino que es la señal del ajuste de las empresas del ladrillo, que previsiblemente seguirán "a corto plazo a la baja", asegura Suárez.

Comparte su opinión Marián Fernández, de Inversis Banca, que afirma que no hay datos que avalen una crisis inmobiliaria inminente. Todos los consultados distinguen entre las caídas de las inmobiliarias y las que registraron bancos (el Popular bajó un 4,7%; Bankinter, un 5,2%) y constructoras (Sacyr, un 8,2%, y FCC, un 6,7%).

Mientras que el desplome de las primeras sería un correctivo del mercado, que estaría penalizando su sobrevaloración, la caída de bancos y constructoras no estaría justificada por los datos. "Se está extrapolando un caso concreto, el de Astroc, al resto de empresas cotizadas. El peso del sector inmobiliario en las grandes constructoras no supera el 10% o 15% de sus ventas; y en lo que respecta a los bancos, los datos de morosidad no son preocupantes y las tasas de cobertura son excelentes. Así que no hay ninguna razón para temer un efecto contagio a otros sectores", explica Fernández. Nuria Álvarez, analista de Renta 4, destaca que "el desplome desencadenado por Astroc es un hecho aislado, que no va a tener continuidad fuera del sector inmobiliario".

"No hay ninguna causa"

El hombre en el que todo el mundo pensaba mientras caía el valor de sus acciones, Enrique Bañuelos, salió ayer de su mutismo para asegurar que no hay "ninguna causa" que explique el que Astroc haya perdido en seis días un 65% de su valor en Bolsa. Pese a no encontrar la causa, Bañuelos citó tres factores que "han podido contribuir": la revalorización de los títulos desde que Astroc entrara en Bolsa hace 11 meses; el hecho de que la compañía no haya explicado al mercado las actividades que desarrolla y los "rumores" que apuntaban a que parte de los ingresos de Astroc se debían a los tres edificios que compró el propio Bañuelos, presidente y dueño del 52% de la compañía.

Bañuelos, que negó hasta tres veces cualquier relación entre el desplome de los títulos de Astroc con la caída de la Bolsa de ayer, tampoco ve ninguna similitud entre lo que está ocurriendo y la explosión de la burbuja tecnológica de 2000, que hizo que las acciones de Terra pasaran de 157 a menos de 5 euros. "Nuestra compañía ha generado dinero, producido beneficios y tiene 4.200 millones en activos", aseguró. No tan descabellada ve la comparación, en cambio, el analista Daniel Suárez: "Son fenómenos parecidos en cuanto a la sobrevaloración de las compañías; pero se diferencian en que en este caso está más localizado en un solo sector y hay menos riesgo de que se extienda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de abril de 2007