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MANIFIESTO DE ESCUELAS SUPERIORES Y COLEGIOS PROFESIONALES

Declaración de la ingeniería

INTRODUCCIÓN

Los ingenieros españoles hemos recibido abiertamente y con la mejor disposición el proceso de Bolonia encaminado a crear el Espacio Europeo de Educación Superior. Es connatural con nuestra profesión la evolución constante, el diseño, tratamiento y ejecución de nuevos planteamientos tecnológicos, empresariales, sociales, etc. y en esta línea Bolonia ha sido objeto de la mejor consideración y atención por nuestra parte. Las carreras de ingeniería superior son por su propia esencia las llamadas a mejorar el desarrollo industrial y el nivel de I+D+i en España, como lo han hecho en los últimos años. Es de señalar que hoy por hoy, y antes del proceso de Bolonia, han venido gozando del respeto, prestigio y reconocimiento de las grandes Escuelas Politécnicas Europeas. Nuestros estudiantes hace años que se mueven sin complejos en esos países y nuestros titulados están reconocidos y muy demandados en el mundo laboral tanto nacional como europeo. En Ingeniería de Caminos, Industriales, ICAI, Telecomunicaciones, Aeronáuticos etc. no existe prácticamente paro, porque las carreras son buenas, los alumnos salen bien preparados y la sociedad los demanda.

DURACIÓN DE LAS CARRERAS

Las carreras superiores de ingeniería no pueden estudiarse en menos tiempo. Necesitan al menos el que tienen ahora para lograr mantener el nivel necesario de competencia. Si se rebaja ese nivel y se diesen las atribuciones sólo en el Grado (cuatro años incluido proyecto, prácticas y formación complementaria) los estudiantes de ingeniería se quedarían muy limitados en su competitividad frente a los europeos. Recientemente el Consejo de Cooperación Económica ha elaborado un documento titulado Competitividad Española 2007 apadrinado por los gobiernos de Italia, Francia, Portugal y España. En el informe se reconoce el fuerte dinamismo de recuperación realizado en España en los últimos cinco años y advierte de ciertos desequilibrios que sufre la economía del país, así como de las deficiencias de su sistema educativo. Por ello aconseja elevar el gasto por estudiante de 6.150 euros a 9.200, que es el nivel medio en Europa y sobre todo eliminar la "barrera infranqueable existente entra Universidad y empresa".

No parece lógico que elevar el gasto en educación en un 50% aconseje disminuir el número de años y la preparación en las Carreras de Ingeniería Superior.

SITUACIÓN EN EUROPA

Somos decididamente solidarios con Bolonia pero ello no supone dejar de ejercer nuestra capacidad de crítica propia de nuestra profesión y que, en este caso, por la trascendencia que para nuestro país tendrá, sin lugar a dudas, es una obligación de nuestro colectivo. Para ello nos avala nuestra positiva trayectoria en el desarrollo español, hecho indiscutible y que fue posible gracias a la excelente formación obtenida por nuestros titulados.

En Europa la implantación del proceso de Bolonia se ha llevado ya a cabo en un 80% del total de los estados europeos. Como tónica general se han mantenido dos niveles y el superior corresponde a estudios con periodos de duración entre cinco y seis años. Este es el caso de Francia, Alemania, Reino Unido, Suecia, Italia, Holanda, Finlandia, Portugal... entre otros. Hasta el momento la opción de una única ingeniería de 4 años sólo está siendo considerada por Bulgaria, Croacia y Turquía.

El mantenimiento de los dos niveles ha sido y es una posición europea mantenida como se manifestó en la Asamblea General de la Federación Europea de Asociaciones Nacionales de Ingeniería (FEANI) celebrada el 1 de Octubre de 2004 en Malta en donde por unanimidad se aprobó que "es denominador común de los países europeos la existencia de dos niveles diferenciales de ingeniería y que ambos son valiosos y necesitan ser preservados".

Es igualmente una posición generalizada en Europa la necesidad de disponer de titulaciones de ingeniería de nivel máster de duración mínima de cinco años ante la creciente complejidad industrial actual y el aumento y evolución constante de las tecnologías que demandan formaciones profesionales cada vez más exigentes. En esta línea Bolonia no es en absoluto un proceso de convergencia hacia una única titulación sino un reconocimiento de las cada vez mayores exigencias en el campo de la ingeniería y precisamente respondiendo a ello es por lo que los países europeos se han decantado por mantener dos niveles con formación y responsabilidades bien definidas. En el proceso de implantación de Bolonia el Ministerio de Educación y Ciencia parece inclinarse por una única titulación de ingeniería de cuatro años en contra de la posición europea generalizada de disponer de titulaciones con mayor nivel de formación.

PLANTEAMIENTOS DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA

Otra propuesta que parece considerar el Ministerio de Educación y Ciencia, difícilmente justificable, es la de requerir a los estudios de Postgrado una Ley estatal para que puedan tener atribuciones profesionales lo que determinaría en la práctica que las únicas atribuciones estarían concentradas en el Grado de cuatro años. Se plantea así que un titulado de seis años de formación universitaria, por ejemplo, no tendría capacidades profesionales superiores que el graduado de cuatro años. Desde un punto de vista estrictamente social y de interés general, se resta a la sociedad la garantía que lleva implícita el que determinados trabajos en función de su complejidad y nivel de exigencia sean hechos por aquellos mejor preparados, generando una discriminación evidente en la calidad y propiciando un mayor riesgo para la ciudadanía. Asumimos el proceso de Bolonia pero su implantación como se evidencia aquí, no puede afectar negativamente a nuestra sociedad.

Las ingenierías son profesiones reguladas, es decir, tienen definidas sus competencias y atribuciones de manera oficial a través de decretos, sentencias judiciales y legislación estatal y autonómica vigentes. Esto es totalmente necesario dadas las consecuencias de todo tipo (sociales, económicas, de desarrollo, etcétera) que conllevan las actividades de nuestra profesión. El Ministerio de Educación y Ciencia muestra reticencias en el mantenimiento de esta condición para las ingenierías lo que esboza una situación de indefinición sobre quien realiza cada tipo de trabajo y deja libertad para una competencia indiscriminada que afectará a la eficacia y calidad de los trabajos a realizar. La sociedad necesita estar a cubierto de este tipo de situaciones para poder disponer de los servicios adecuados con todas las garantías aplicables. Si las ingenierías no fueran profesiones reguladas, no podrían establecer los procesos necesarios de control para asegurar al país la calidad, seguridad y economía de sus trabajos.

Otro riesgo grave es la definición y aplicación del proceso de acceso a las nuevas titulaciones de Grado desde las existentes actualmente. El ministerio ha planteado la posibilidad de que la experiencia puede convalidar la mayor formación exigida en el Grado a titulaciones actuales que tengan menor formación. Es decir, se confunde, peligrosamente, lo que es conocimiento adquirido a través de la formación en las aulas, con las habilidades generadas en el ejercicio de la profesión. No queremos pensar que este tipo de iniciativas, que consideramos de riesgo y poco formales, se extienda a los procesos de acreditación que, en gran número, va a propiciar la implantación de Bolonia. Ser estrictos, siendo justos, es una tarea esencial para garantizar debidamente la calidad y homogeneidad del conjunto del sistema educativo. Y decimos esto porque este proceso, hasta ahora, ha producido ingenieros con formaciones muy distintas afectando seriamente al correcto funcionamiento del mercado profesional.

COMENTARIOS FINALES

Nuestro deseo hubiera sido mantener una comunicación continuada con la Administración a través de la que hubiéramos podido analizar y discutir las posibles acciones a tomar. La realidad es que la información recibida ha sido, siempre, incompleta y reducida a las posibles iniciativas en estudio. Las decisiones del Ministerio nos han llegado, básicamente, a través de documentos prácticamente cerrados por su parte (aunque todavía sean borradores) y por noticias que el Ministerio ha trasladado a los medios de comunicación (por cierto, en fechas vacacionales como navidad y Semana Santa). En estas condiciones nuestra labor ha sido difícil y la información además de incompleta ha estado llena de sombras e indefiniciones por lo que nuestra participación ha sido sustantivamente mediatizada.

La ingeniería superior quiere trasladar a la sociedad su compromiso con el presente y el futuro de nuestro país y con este objetivo irrenunciable, utilizará todos los medios a su alcance para evitar lo que en estos momentos se muestra como una gravísima equivocación en el diseño de nuestra futura educación superior que tendría consecuencias negativas impredecibles para España.

Esta declaración ha sido firmada por todos los responsables de los Colegios Nacionales, Consejos y Asociaciones y Federaciones de Ingenieros de Minas, Ingenieros Agrónomos, Ingenieros de Telecomunicaciones, Ingenieros de Caminos Canales y Puertos, Ingenieros Aeronáuticos, Ingenieros de Montes, Ingenieros del ICAI, Ingenieros Industriales e Ingenieros Navales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de abril de 2007