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El mayor éxodo de RTVE

Más de 3.820 profesionales se han apuntado ya a la jubilación anticipada

El 12 de julio pasado, los sindicatos del Ente Público rubricaron el Acuerdo para la constitución de la Corporación RTVE y aceptaron la salida de 4.150 trabajadores. Desde entonces, los profesionales de la radio y la televisión estatal han vivido en la incertidumbre de aceptar una prejubilación que algunos consideran "muy generosa" o abonarse a un futuro confuso. De las 4.092 cartas remitidas por la dirección a los empleados que tengan 50 años o más a finales de este año, han dado ya el sí 3.823. Los que se vayan percibirán el 92% del salario neto hasta su jubilación legal (65 años), pero no podrán trabajar en medios que entren en competencia directa con las actividades de RTVE.

El mayor éxodo en un medio de comunicación español está en marcha. De aquí a dos años abandonarán la radio y la televisión estatal más de 4.000 personas. Profesionales que alimentan las ondas de RNE y ocupan la pantalla de TVE están en la horquilla de edad afectada por el expediente de regulación de empleo (ERE): aquellos que tengan 50 años o más el próximo 31 de diciembre.

Este corte salpica a algunas de las voces más representativas de RNE, como Julio César Iglesias (El navegador), Beatriz Pécker (La plaza), Guillermo Orduna (El suplemento) o el comentarista deportivo Juan Manuel Gozalo. En TVE se ven afectados desde directores de programas emblemáticos, como Sebastián Álvaro (Al filo de lo imposible), Juan Antonio Sacaluga (En portada), Alicia Gómez Montano (Informe semanal), Alicia Fernández Cobos (Aquí hay trabajo) o Pedro Erquicia (Documentos TV)

hasta los históricos hombres del tiempo (José Antonio Maldonado y Paco Mostesdeoca), pasando por comentaristas deportivos con una larga trayectoria y una solidez profesional acreditada, como José Ángel de la Casa o Pedro Barthe. A ellos se unen buena parte de los corresponsales de TVE en el extranjero: Rosa María Calaf (Asia-Pacífico), Ángel Gómez Fuentes (Francia), Julio de Benito (Bruselas) o Agustín Remesal (Israel).

Pero no todos tendrán que abandonar la empresa el 1 de enero de 2007. De momento, los sindicatos han recibido una lista de más de 800 trabajadores que se desvincularán en la primera tanda. La mayoría se concentra en los centros territoriales. En Cataluña saldrán los mayores de 56 años y en Madrid los que superen los 59. "En algunas áreas puede haber problemas", comenta el secretario general de CC OO en el Ente Público, Marcel Camacho. "Las emisoras de radio pueden quedarse sin técnicos y la televisión sin constructores de decorados", argumenta.

La empresa señala que al ritmo actual "se va a alcanzar el objetivo". El ERE prevé la salida de 4.150 empleados, aunque las cartas para adherirse han sido remitidas a 4.092 (a los que se suman los que se marchan, por edad, a los 65). Hasta el pasado viernes se habían apuntado a la jubilación anticipada 3.823 personas, de las que 1.041 corresponden a RNE, 2.388 a TVE y 394 al Ente Público.

Para evitar que la empresa sufra un brusco frenazo, las jubilaciones se llevarán a cabo de manera escalonada. "La empresa se reserva la gestión del calendario de salidas", comenta el director de informativos de TVE, Fran Llorente. El objetivo es no perder de golpe a los comentaristas deportivos, a los hombres del tiempo o a los corresponsales. La dirección aspira a que durante los dos años de vigencia del ERE "se vayan consolidando los relevos" para que la gran maquinaria informativa siga funcionado.

El acuerdo firmado por los sindicatos prevé que por "razones objetivas, excepcionales y acreditadas" la empresa atenderá el retraso de la fecha de salida a "personas individuales". Éste es el caso, por ejemplo, de Julio César Iglesias, director y presentador de El navegador en RNE. El periodista ha firmado los papeles del ERE, pero continuará al frente del espacio vespertino al menos hasta el próximo junio. "La empresa me ha ofrecido esta posibilidad. Cambio una propuesta firme por una incertidumbre", asegura Iglesias, que expresa su firme "disposición profesional a seguir trabajando con la misma intensidad que hasta ahora y en los horarios más competitivos posibles". Considera que el ERE queda, en su caso, congelado mientras el grupo estatal cuente con él.

Sebastián Álvaro también ha firmado, aunque tanto él como su equipo siguen trabajando. Al filo de lo imposible está grabando varias expediciones y aún están pendientes de montaje 32 capítulos. "No me planteo otra cosa que el futuro de Al filo en su conjunto. La empresa tiene que decidir si le interesa el programa o no", dice. Se confiesa "triste" por la salida "de compañeros que me han enseñado a hacer televisión" y no oculta una cierta preocupación acerca del peso que tendrá RTVE en el panorama audiovisual. "Creía que el modelo de la radiotelevisión pública española iba a ser parecido al de otros países europeos, como Gran Bretaña o Alemania".

En la misma línea se pronuncia el director de En portada, Juan Antonio Sacaluga. Se va, pero recalca que tampoco ve claro el panorama que se avecina. "Hace 25 años se perdió la gran oportunidad de que TVE se pareciera a las grandes televisiones públicas europea. Hemos arrastrado una situación insostenible que hacía falta arreglar. Pero el modelo mixto, de ingresos publicitarios y subvención, va a colocar la televisión pública en una situación muy difícil". En cuanto a las salidas afirma: "Parece que estamos fuera de onda. Eso no se corresponde con la realidad. Estamos en la mejor etapa para trabajar en televisión. Decir que la gente de 50 años no vale es una barbaridad y abrir la puerta para se vayan, un error. Se va a extinguir una determinada manera de hacer periodismo en televisión".

Similares argumentos utiliza el periodista deportivo Juan Manuel Gozalo, vinculado a RNE desde hace 35 años. "Esta crisis se veía venir. Y llega con unas consecuencias drásticas, dolorosas e injustas para muchos". Una vez tomada la decisión de irse, recalca: "No voy a llamar a ninguna puerta si la empresa no me quiere. No voy a pedir amparo ni limosna". Gozalo repasa su trabajo en RNE - más de 10.000 programas, 10 Juegos Olímpicos consecutivos, 10 mundiales de fútbol, 152 partidos de la selección, 14 Vueltas y 12 Tours- y no disfraza su disconformidad con el ERE. "Es una forma abrupta de irme de esta casa. No tengo fecha de caducidad, aunque se que está más o menos cercana. Quizá hasta final de temporada". Afirma no estar "enfadado", pero sí "triste". "Parece que se han declarado dos castas: los que se van y los que se quedan, cuando esta casa lo que necesita es una revisión general de ideas, conceptos, fórmulas y modelos. Es como en los grandes equipos de fútbol, que necesitan jugadores veteranos y noveles. Hay gente en el banquillo, pero sin el tiempo suficiente de vida radiofónica".

La "desgracia" de la quinta del 56

"Soy un frío número con la desgracia de ser del 56 en adelante". La directora de Informe semanal, Alicia Gómez Montano, representa el polo opuesto del acuerdo suscrito por la empresa y los sindicatos de RTVE para recortar drásticamente la plantilla. Ha rechazado acogerse al expediente de regulación de empleo, pese a que cumple los requisitos exigidos. Admite que ni siquiera ha desplegado la carta remitida por la dirección. "Era como abrir la caja de Pandora y ver que dentro estaba mi precio", dice.

Gómez Montano expresa su rechazo a que el recorte laboral pivote exclusivamente sobre criterios de edad. "Me sentía echada de una empresa en la que entré por oposición. Quiero seguir en activo, porque creo que estoy suficientemente preparada y no quiero ser un sello con fecha de caducidad".

Firme defensora de los medios de comunicación públicos, cree que RTVE va a pasar por "una travesía complicada". Y opina que tras el reajuste laboral en marcha quedará una empresa "rejuvenecida traumáticamente y sin garantías de que los que se quedan sean los mejores".

Esta opinión es compartida por el periodista de RNE Guillermo Orduna, director y presentador del programa informativo El suplemento en Radio 1. Acaba de cumplir 30 años de trabajo en RNE y afronta esta etapa "con mucha desolación". Ha pasado prácticamente por todos los informativos de la radio, pero observa que "no sirve de mucho haber volcado toda la actividad profesional en una empresa en la que he creído y en una radio pública que no sabemos adónde va". Y agrega: "Nos han abocado a tomar esta jubilación como mal menor y nos han borrado todas las perspectivas. Si te vas está todo claro, si te quedas, todo oscuro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de diciembre de 2006

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