Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:Ronald Fraser

"La guerrilla española contra Napoleón fue una revolución"

La guerra de la Independencia (1808-1814) marca la primera mitad del siglo XIX español. A pesar de ello, es un conflicto poco estudiado y plagado de mitos que no responden a la realidad histórica. Con un empeño por contar la Historia desde abajo, desde el pueblo, Ronald Fraser ha repasado 50.000 documentos durante seis años para escribir La maldita guerra de España.

Escribir la Historia desde abajo, desde los testimonios de aquellos que sufren las guerras y no desde las declaraciones de los que planifican las batallas en un palacio, figura como el objetivo básico del trabajo del historiador Ronald Fraser. Nacido en Hamburgo en 1930 y formado en Inglaterra y en Estados Unidos, Fraser se dio a conocer a los lectores españoles con Recuérdalo tú, recuérdalo a otros, una historia oral de la Guerra Civil. Con el mismo método y la misma intención acaba de publicar La maldita guerra de España (Crítica), subtitulada Historia social de la guerra de la Independencia. Con un aire apacible y profesoral, explicó en la sede de su editorial en Madrid las claves de aquel conflicto.

PREGUNTA. ¿Fue una paradoja que muchos españoles ilustrados apoyaran a Napoleón y la invasión francesa?

RESPUESTA. Sí, es cierto que representó una paradoja. Ahora bien, prevaleció la actitud de la mayoría de la población que tenía un sentido colectivo de ser españoles, basado en la fe católica común y en la Monarquía. Esa mayoría social se indignó por el hecho de que un aliado, como Francia, ocupara militarmente España.

P. ¿La lucha contra los franceses aglutinó a todos los sectores sociales? ¿Fue unánime?

R. La resistencia fue bastante generalizada, aunque cada grupo social tenía intereses distintos. El pueblo llano defendía a su familia, sus tierras comunales, sus aldeas... Entretanto, los ricos luchaban por mantener sus riquezas y sus privilegios y la Iglesia se negaba, en general, a sufragar la lucha con el dinero que tenía. En definitiva, esa unión sagrada contra la invasión francesa es un mito que se alimentó después para crear la idea de una nación española.

P. Aunque existían algunos precedentes de guerrillas, esta forma de combatir alcanzó su mayor expansión con la guerra de la Independencia.

R. Es cierto que no es un invento propiamente español, pero nunca se había utilizado esa táctica en territorios tan amplios y con tantos guerrilleros implicados. El surgimiento de la guerrilla en 1808 responde a la invasión de las tropas napoleónicas, claro está, y también al fracaso del Ejército regular español, que estaba mandado por aristócratas. En algunas regiones, como Galicia y Cataluña, la guerrilla se limita a defender su territorio de la ocupación extranjera. Pero en el resto de España las guerrillas son grupos muy móviles, que se concentran en desgastar al enemigo y en capturar armas y víveres. Las partidas más numerosas, con más de un millar de guerrilleros, se formaron en toda la franja norte de España porque en su mayor parte estos patriotas eran trabajadores agrícolas o labradores, entendido este término como agricultores con dominio útil. Este modo de combatir resultó muy eficaz y permitió una resistencia tenaz. En realidad, la lucha guerrillera y el apoyo de Inglaterra a España hicieron posible derrotar a las tropas francesas.

P. ¿Cómo fueron las relaciones entre el Ejército regular y la guerrilla?

R. Con algunas excepciones, el Ejército se mantuvo fiel a los métodos antiguos y observó a la guerrilla como una intromisión de los civiles en la vida militar. Hay que tener en cuenta que la aparición de la guerrilla significó una ruptura con el Antiguo Régimen absolutista. Es más, todos los gobiernos que se suceden entre 1808 y 1814, las juntas supremas, intentan controlar a las guerrillas y ponerlas bajo el mando del Ejército. La guerrilla contra Napoleón supuso una revolución desde abajo, desde el pueblo, que los gobiernos no estaban dispuestos a tolerar.

P. ¿Cuál era la ideología dominante en la guerrilla?

R. Resulta difícil definir la ideología guerrillera durante los años de guerra, más allá de la voluntad común de expulsar a las tropas napoleónicas. No obstante, durante el trienio liberal, entre 1820 y 1823, el número de guerrilleros que respaldaron a los realistas doblaba a los partidarios de la Constitución de Cádiz. De algún modo, podemos afirmar que la guerrilla fue la cristalización de una lucha popular que deseaba la continuidad de la Monarquía borbónica, pero con reformas.

P. La resistencia estaba tan empeñada en expulsar a los franceses como Napoleón en ganar la guerra a toda costa, una guerra que le perdió, según confesó en su destierro.

R. En los otros países ocupados por Napoleón, salvo revueltas aisladas, las élites y el pueblo llano aceptaron las reformas. Pero Napoleón no tuvo en cuenta la identidad colectiva de los españoles y al emperador le pudo el orgullo de dominar España como si se tratase de un país satélite de Francia. Napoleón se encontró en un callejón sin salida porque si abandonaba España, dejaba el país abierto para los ingleses, sus principales enemigos. Además, cometió errores graves como intentar segregar la España situada al norte del río Ebro y gobernarla desde París, una posibilidad que indignó a los patriotas españoles.

P. ¿Cómo ha recopilado toda la ingente documentación para escribir el libro?

R. He trabajado durante seis años en esta obra y habré repasado unos 50.000 documentos en una labor similar a la de un arqueólogo que va uniendo piezas porque escasean las descripciones generales del pueblo llano en una época donde el 85% de la población era analfabeta. Mis ayudantes y yo hemos investigado en archivos nacionales, regionales y locales tanto en España como en Francia y en el Reino Unido.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de octubre de 2006