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Kofi Annan asume su responsabilidad por el fraude en el plan humanitario para Irak

El secretario general de Naciones Unidas descarta dimitir pese a sentirse "avergonzado "

El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, entonó ayer el mea culpa ante el Consejo de Seguridad por las irregularidades y fallos de administrativos destapados en la gestión del programa humanitario Petróleo por Alimentos para Irak, aunque descartó dimitir. El documento presentado por el ex presidente de la Reserva Federal estadounidense Paul Volcker e integrado por 860 páginas en cinco volúmenes pide a la Asamblea General que refuerce la autoridad en el seno del organismo para poder recuperar su legitimidad tras el duro azote del escándalo.

Paul Volcker dejó claro que no existía una clara línea de mando a la hora de gestionar el programa humanitario, por eso habla de responsabilidad colectiva. El Consejo de Seguridad, como señala el documento, falló a la hora de definir unos parámetros prácticos claros, políticas y las responsabilidades que debían guiar la ejecución administrativa del régimen de ayuda al pueblo iraquí, el más ambicioso puesto en marcha por la ONU.

Por su parte, Naciones Unidas fue incapaz de establecer los controles para identificar y contrarrestar cualquier tipo de mala gestión o de corrupción en el seno de la organización. Esta falta de autoridad permitió, según Volcker, "una evasión de responsabilidades a todos los niveles". Es más, explica que el programa Petróleo por Alimentos carecía de la estructura, del personal y de la capacidad de planificación necesarias para ejecutar un sistema de ayuda que movilizó 100.000 millones de dólares.

"No estaba a la altura del reto", precisa, "lo que se vio agravado por comportamientos poco éticos y corruptos" dentro y fuera de la ONU. Por este motivo, Paul Volcker urgió a los miembros del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General a que acometan una profunda reforma del organismo, para recuperar su legitimidad, confianza y credibilidad. "No son simples aberraciones que deben pasarse por alto o resolverse con parches", remachó.

Por su parte, Kofi Annan dijo ante el Consejo de Seguridad sentirse "avergonzado" por estas revelaciones y aunque evitó dar respuestas prematuras al contenido del informe, aceptó las críticas que se lanzan contra su persona. "Como jefe administrativo debo asumir las responsabilidades por los fallos revelados, tanto en la ejecución del programa como en el funcionamiento del secretariado", afirmó Annan, quien subrayó que la reforma de la organización es "imperativa". Sin embargo, dejó clara su intención de seguir en el puesto: "No creo que nadie vaya a dimitir; seguiremos trabajando".

El hijo de Annan

Annan dejó claro además que las conclusiones del comité de investigación demuestran que no intervino o intentó influir en el concurso que permitió a la empresa de inspecciones suiza Cotecna hacerse con un contrato de la ONU. Su hijo, Kojo, trabajó para la compañía antes de ganar el concurso, lo que podía crear un caso de conflicto de interés.

Volcker precisó que "no hay evidencias lo suficientemente razonables" para culpar al secretario general de cualquier actuación irregular, aunque dejó claro que esto no le exonera. Annan, aunque dijo sentirse "satisfecho", aceptó de nuevo su responsabilidad por no ser "diligente" en este asunto. Pero el informe Volcker deja claro que la responsabilidad por las irregularidades y el fraude destapado en el programa debe ser compartida por todos.

En una reacción preliminar, el embajador de EE UU ante la ONU, John Bolton, dijo que identificar los fallos en la gestión del programa "era necesario", así como perseguir a los corruptos. Y añadió que las conclusiones del informe Volcker deben servir de "catalizador" para proceder a un cambio de gestión administrativa en la ONU. Su homólogo británico, Emyr Jones Parry, insistió en que deben corregirse los fallos y dijo que la cumbre de Jefes de Estado que se celebrará la semana próxima debe proceder a cambios reales para asegurar la "eficiencia, la responsabilidad y la transparencia" del organismo. Bolton insistió en que se necesita una reforma que permita prevenir otro escándalo similar. "El futuro de la ONU depende de ello", remachó.

El embajador francés, Jean-Marc de la Sabliere, se limitó a destacar la complejidad del programa y dijo que la responsabilidad debe ser colectiva. Kofi Annan concluyó diciendo de que no tiene ninguna duda de que la institución saldrá de esta crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de septiembre de 2005