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Reportaje:UN AÑO DESPUÉS DE LA MATANZA

Protestas en la jornada de reflexión

Fueron los activistas contra la guerra quienes impulsaron las manifestaciones frente a las sedes del PP en la noche del 13-M

Más de 40 manifestaciones ilegales en una jornada de reflexión sin convocante oficial, sin publicidad en medios impresos, difundidas por mensajes de móvil. Nunca se había llegado tan lejos. Aunque fueron muy limitadas en número, el PP las considera una de las claves de su derrota.

Desde el principio, el partido de Mariano Rajoy acusó al PSOE de organizar esa protesta con un lema común: "Queremos la verdad, antes de votar". Los que estuvieron allí saben que, aunque entre los manifestantes hubiera algunos militantes del PSOE y de IU -Llamazares ha reconocido que él también reenvió el mensaje-, los partidos no estaban detrás.

La persona que envió el primer mensaje, que luego escapó a su control con un reenvío masivo (creció un 20% el tráfico sobre la media de un sábado) es un padre de familia que este año cumplirá los 40 y esconde su nombre por temor a la presión del PP. No es militante de ningún partido, pero sí activista contra el Gobierno de Aznar. Estuvo en todas las manifestaciones del no a la guerra, el Prestige y la huelga general. Él sólo envió la convocatoria ante la sede central del PP en Madrid a 12 personas. El resto lo hizo la tensión de ese sábado, que derivó en tragedia en Pamplona, donde un policía retirado mató a un panadero porque se negó a colocar en su tienda un cartel con el lema "No al terrorismo, ETA no".

Las manifestaciones no eran espontáneas. Detrás de ellas había activistas de minúsculas organizaciones. Y voluntarios que van por libre. Uno de los argumentos más utilizados para tratar de demostrar que había un partido o un sindicato detrás es la coincidencia de las pancartas en Madrid. Miles de páginas con la palabra Paz en rojo no pueden improvisarse, señala el PP. Es verdad. Detrás de ellas está Martín Sagrera, un jubilado de 69 años. Es muy conocido por los habituales de las manifestaciones. Las recorre todas -las de la guerra, las del terrorismo, hace años las del 0,7% y más recientemente, las del no a la Constitución europea- con un carrito lleno de pancartas. Las hace él, y las regala. No llevan el lema de ningún partido, son sencillas (Eta No, Paz) y gratuitas. Todo el que se acerca a él las coge. Sólo para la protesta contra la guerra de Irak hizo 20.000. Lo paga todo, "más barato de lo que parece", asegura, con una herencia que tuvo de su abuelo y que destina a su pasión, el activismo.

Su casa en Madrid es como una imprenta. En cada armario y debajo de las camas hay cajas enteras llenas de papeles con mensajes y palos para sujetarlos, que compra a una empresa de Alicante. "Soy un voluntario profesional", se ríe Sagrera, ex profesor universitario, teólogo laico, que lleva sus pancartas por toda España.

Ahora se enfada cuando lee la pregunta: ¿Quién llevó esas pancartas a la manifestación del 13 de marzo? "Fui yo. Unas 1.500. Me sobraban muchas del año anterior, porque calculé que la guerra duraría mucho más tiempo. Y no soy militante de ningún partido. Sólo estuve dos años en el PSOE en los 80, pero me fui, no me gustan. Estas semanas he repartido miles de panfletos contra la Constitución europea. Todo lo hago con mi coche, un carrito adaptado y algún amigo jubilado".

Sagrera no se arrepiente de nada y cree, como muchos de los manifestantes, que ayudó a derrotar al PP. Aunque también piensa que fue muy útil la publicidad que le dio Mariano Rajoy a una protesta muy limitada (10.000 personas como máximo), cuando entró en directo en el telediario, seguido por casi cinco millones de personas, precisamente para denunciar el acoso a su sede.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de marzo de 2005