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Entrevista:ANTONIO GAMONEDA | Poeta

"Nos engañamos en la vida y en la poesía"

Residencia de Estudiantes, en Madrid. Club de poetas y calor fuera.

-Dos entrevistadores son mucha dosis. ¿Sacan la raíz cúbica?

-No, la cuadrada.

-¡Peor! Sugieran temas.

-Dice Luis Antonio de Villena, que ganó La lógica de Orfeo y la poesía española ya no se pelea.

-Estoy perfectamente desinformado de la actualidad, vivo de recuerdos o lleno de recuerdos, y no conozco La lógica de Orfeo. Si lo que dice es que las dos corrientes divergentes andan convergiendo, no lo dudo. Aunque lo veo difícil, si lo que estaba en juego era imponer el lenguaje coloquial o informativo sobre eso que llaman irracionalismo o vanguardia. No sé cómo se concilian dos corrientes si su razón de ser es oponerse.

-Igual quiere decir que ya no se odian como antes.

-Eso me parece bien, pero no sé cómo se ha llegado a esa solución si una de las dos tendencias está legitimada históricamente por 500 años de poesía y la otra es reaccionaria. Poéticamente, claro.

-También ellos les acusaban a ustedes de reaccionarios.

-¡Y quizá no sin razón! Ya soy demasiado mayor para entrar en esas peleas, pero creo que la tradición consiste en actualizar permanentemente las vanguardias. Y los amigos de la poesía figurativa, normalizada, no sin argumentos pero no de la especie poética, dicen que la otra es una poesía escapista, sin contenido social, no asimilable por el pueblo. Y eso es verdad en muchos casos, pero quien tiene que hablar al honrado pueblo, estar con él y ser progresista, es la prensa. La poesía no es un estado de opinión.

-¿Qué es entonces?

-Bueno, desde Garcilaso ya se decía que a sus versos, tan oscuros, había que entrar con antorchas para entenderlos. Y si damos de baja a los poetas oscuros que ha habido desde entonces, nos quedamos sin poesía. En español y en todas las lenguas. La poesía... ¡Qué difícil es eso, amigo! Permite interiorizar la historia, no hablar de ella como un periódico. Se trata de convertir la historia en lenguaje poético, y eso consiste en creación y revelación, no en información.

-Pero si todo es lenguaje, entonces el entorno, lo social...

-Entre el entorno y el lenguaje me quedo con el lenguaje.

-Decía Claudio Rodríguez que, más que lenguaje, música.

-Sí, el pensamiento poético tiene su origen en una forma de música, no en una reflexión.

-¿Y en qué debe fijarse el poeta entonces? ¿Lenguaje o música?

-En sí misma. En la poesía no hay fondo y forma.

-¿Pero a usted qué le ha preocupado contar?

-De joven, las categorías absolutas; después, las convicciones sociales. Aunque no he abolido ni una ni otra, ahora están ocultas. Yo no conozco mi pensamiento poético hasta que no me lo dicen mis palabras, y esto no es un invento de última hora: lleva siendo así miles de años.

-Gonzalo Rojas también dice que la poesía no le pertenece.

-Es eso: la verdadera poesía habla de lo desconocido; es lo que sólo se puede decir en lenguaje poético y por tanto no se puede traducir a lenguaje coloquial.

-O sea, que la otra tendencia es sólo un juego manierista.

-El manierismo poético es habitual. Unos dicen que es poesía, otros no. Pero la comunicación informativa no es un valor poético. En la poesía no sirve el lenguaje pactado, no hay pacto de lenguaje. El lenguaje normalizado es el del poder, y por eso esa poesía a algunos nos parece reaccionaria. José Luis Pardo dice que el lenguaje poético es subversivo. También es un hallazgo, o una adivinación...

-¿Cosa de magia?

-No nos engañemos: depende de la personalidad del poeta.

-¿Y la inspiración?

-Es equívoca. Ante un poema, mi estado favorito de conciencia es la confusión. Loco del todo no estoy, pero si san Juan decía que esto es un no saber sabiendo...

-¿Y a veces recurre a trucos?

-En la vida, y en la poesía, nos engañamos constantemente. Depende de la autocrítica y de la honestidad hacer que esos trucos vayan cayendo. Pero el truco y la versificación pueden a veces al poeta, incluso a los más grandes. Y a mí, que no soy grande.

-¿A todos?

-A unos más y a otros menos. Yo acabo de reescribir un libro antiguo lleno de añadidos discursivos y de lenguaje normalizado: ahora apenas se parece.

-Caballero Bonald: "El poema no se acaba nunca".

-Claro. Claudio Rodríguez, el más grande poeta español de la segunda mitad del XX, escribió algunos poemas 30 o 40 veces.

-¿Su récord?

-15 veces. O más.

-¿Y cómo vive con la cruz de saber que sólo quedarán cuatro o cinco poemas?

-Mal, pero no peor que de otra manera. ¡Cinco son muchos!

-¿Cree que renace la poesía?

-Pura cuestión demográfica.

-¿Se arrepiente del poema que escribió tras el 11-M?

-No, es un poema de circunstancias. Sé que no es bueno. Nace de la indignación, pero puede no ser poesía, quizá es versificación...

-Libro del frío... ¿Qué frío?

-Amo mucho la vida, pero mi juicio de valor respecto a ella es que es un fracaso. El frío anda por ahí. Los existencialistas lo dijeron: los hombres mueren y no son felices. Aunque hay personas que pueden no darse cuenta. Les felicito.

-Deja algunos amores...

-La vida tiene sus ratos. Si no, no la amaríamos. Un vino con amigos que no ves hace tiempo...

-El amor dura poco...

-No más que el hombre, pero los amores no se entierran.

-Arden las pérdidas.

-Eso es: hay amores perdidos que merecen algunas brasas.

-¿Hay algún verso suyo que le gustaría que citáramos?

-Aún no lo he encontrado.

-¿Y le gustaría que entrevistemos a alguien en su nombre?

-A Bush.

-¿Qué le preguntamos?

-Si cree que Dios recibe sus actos con buena cara. Y desde cuándo la democracia es un derivado del petróleo.

-¿Ha sufrido mucho?

-Eso de definir la poesía... Pero gracias por acordarse de mí.

Lucidez y tristeza

Poeta precoz, pertinaz, honrado, tímido y pesimista, a Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) se le nota de lejos que es una persona buena. Y sufriente. Su pelo cano encrespado bajo una coronilla ingobernable, su voz grave y dubitativa, su sonotone, sus andares lentos y su mirada desvalida, todo eso forma un personaje de otro tiempo, igual que parece salida de otro espacio su poesía oscura, hecha de palabras cazadas al aire y de armonías rotas que bucean en el sentido nulo de esta "existencia fría", de este "planeta sucio", de esos "amores perdidos que todavía arden".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de agosto de 2004

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