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Reportaje:

Todos por Axel

El padre de un joven asesinado moviliza a la sociedad argentina

Hasta el pasado 23 de marzo, Juan Carlos Blumberg era un ciudadano común conocido por sus familiares y amigos. Hoy es uno de los argentinos más populares, con una presencia constante en los medios de comunicación. La vida de este consultor textil cambió radicalmente cuando su único hijo, Axel, de 23 años, fue secuestrado y asesinado por una de las bandas criminales que operan en la provincia de Buenos Aires con la connivencia de la policía.

El caso estuvo rodeado de actos de negligencia policial y otros organismos del Estado. Como en tantos crímenes impunes que han sido perpetrados en Argentina. Pero esta vez, el padre de la víctima inició la cruzada Todos por Axel en busca de los asesinos, que rápidamente encontró eco en la sociedad, impotente ante las embestidas del crimen organizado. El 1 de abril, las demandas de justicia y seguridad fueron un clamor en las calles argentinas, en las manifestaciones multitudinarias que reunieron 150.000 personas en Buenos Aires y varias decenas de miles en otras ciudades. Fueron acciones tan masivas como espontáneas, que partieron de la convocatoria del padre de un joven asesinado, que contó con el respaldo de varios medios de comunicación.

Blumberg critica a los fiscales, a los jueces, a los policías corruptos y al sistema penitenciario

Su objetivo va mucho más allá de la captura de los asesinos de su hijo. Quiere cambiar de arriba abajo la sociedad argentina, y para ello está dispuesto a enfrentarse a círculos muy poderosos. Critica a los fiscales "por su mal accionar", a los jueces "que no aplican la ley", a los policías corruptos que "son los recaudadores del poder político" y al sistema penitenciario "donde el 85% de los presos no tienen condena firme".

"Me comprometí a luchar para encontrar a los asesinos", dice Blumberg al recordar los comentarios de los compañeros de su hijo la misma noche de la muerte de Axel. "¿Quién será el próximo?', preguntaban desesperados aquellos jóvenes. 'Tengo que luchar por todos ellos', me dije, y allí empecé esta cruzada". Llamó a innumerables puertas. Fue a la Casa Rosada, donde le recibió el presidente Néstor Kirchner, que escuchó sus reclamaciones de más justicia y más dureza con los delincuentes. "Me respondió que estos temas eran competencia del Congreso".

Blumberg dirigió a los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados y al vicepresidente de la nación una lista de peticiones para combatir la delincuencia, que incluye, entre otras, penas de prisión más duras, mayor control de la venta y alquiler de teléfonos móviles, medidas contra la falsificación de los documentos de identidad, que la pena perpetua sea perpetua y una serie de medidas para transformar el sistema judicial. Con el apoyo de amigos, padres de compañeros de su hijo y voluntarios anónimos inició una campaña de recogida de firmas en apoyo a sus peticiones. En dos meses, más de 4,7 millones de argentinos han dado su rúbrica.

"Tenemos más firmas que los votos que obtuvieron en las últimas elecciones Menem y Kirchner", dice con satisfacción Juan Carlos Blumberg, que recibe invitaciones de todas partes para explicar su lucha.

La cruzada de Blumberg ha espoleado al Congreso y al Gobierno, que en un tiempo récord para los ritmos argentinos ha presentado un Plan Nacional de Seguridad elaborado por el Ministerio de Justicia. Todas las semanas acude al Parlamento para seguir de cerca la evolución de los trabajos de sus señorías.

¿Con qué apoyos cuenta en todo este entramado organizativo? Algunas voces señalan a la poderosa colectividad judía. "Detrás nuestro están los 4,7 millones de firmas. Nuestra legitimidad sale de las propuestas de la gente, para que no maten a más jóvenes", contesta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de mayo de 2004