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lunes, 8 de marzo de 2004
Entrevista:ABDELWAHAB MEDDEB | Escritor

"Apuesto por un mudejarismo universal"

Abdelwahab Meddeb (Túnez, 1949) es escritor y poeta. Enseña Literatura Comparada (Europa-Islam) en la Universidad de París X. Dirige también un seminario sobre el sufismo en la Universidad de Ginebra. Entre sus obras destaca La enfermedad del Islam, publicada por Galaxia Gutemberg-Círculo de Lectores. Es asimismo fundador y director de la revista internacional transcultural Dédale. Meddeb participó en el seminario Arqueología de la contemporaneidad, que se celebró en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en Sevilla, entre el 3 y el 5 de marzo. El escritor tunecino abordó su reflexión bajo el epígrafe de La imagen que se oculta.

Pregunta. ¿De qué trata su intervención en el seminario?

"La intervención estadounidense no va a traer la democracia a Irak"

"Andalucía representa el paraíso perdido para la conciencia árabe"

Respuesta. Parto de algo muy preciso: de la teoría de la imagen tal y como la he podido extraer de ciertos fragmentos de Ibn Arabí de Murcia. El hecho de venir a Sevilla para hablar de esto me ha parecido muy importante. Ibn Arabí (Murcia, 1165-Damasco, 1241) vino a Sevilla a los ocho años y recibió toda su formación intelectual en esta ciudad. Es aquí donde ha tenido su conversión al misticismo y ha conocido al primer maestro místico que le ha iniciado. El problema de Ibn Arabí es cómo ver lo visible de lo invisible en lo visible. Esto nos acerca mucho a la filosofía de Heidegger. Tenemos que abordar la cuestión de la imagen mental que quiere salvar la imagen en una cultura que prohíbe la imagen. Y esto, curiosamente, nos acerca al deseo de ocultar la imagen, de pasar de lo figurativo a lo abstracto, en la revolución de las artes visuales del siglo XX occidental.

P. Sevilla es un escenario ideal para reflexionar sobre las posibilidades de encuentro entre las tres religiones monoteístas.

R. Sevilla debería ser el símbolo de esto. Cuando paseo por Sevilla estoy muy impresionado por la presencia árabe y encuentro algo del código árabe, del hábitat árabe, que está mejor preservado en Sevilla que en los propios países árabes. Un ejemplo: el centro histórico de Sevilla es como un laberinto. La trama de la ciudad histórica es musulmana y está mejor preservada que en las ciudades árabes. Está tal cual y, además, de una manera moderna, mientras que en los países árabes los centros históricos señalan la crisis de la civilización árabe actual. Son los campesinos pobres los que están en los centros históricos de las ciudades árabes. Todo esto crea su ruina. La vuelta a la ciudad histórica es signo de modernidad. Y es gracias a esta modernidad que se preserva el patrimonio. Soy muy sensible al arte mudéjar (que combina elementos del arte cristiano y del árabe), el arte de la cohabitación de fuentes diferentes, como el estilo gótico o la tradición almohade. Para nosotros es un modelo a seguir hoy. Apuesto por un mudejarismo universal.

P. ¿Qué significa Andalucía para los árabes?

R. Andalucía es para nosotros el lugar inmenso de la nostalgia. Es una pérdida irreparable hasta ahora. Andalucía representa el paraíso perdido para la conciencia árabe. Cuando veo la maravilla del clima y la naturaleza, comprendo esta inmensa nostalgia. Los árabes deben olvidar esa nostalgia y pensar en otros encuentros que permita nuestro tiempo, como ese encuentro con Andalucía que permita un neomudejarismo. Respecto a los andaluces estoy muy impresionado por lo conservadores que son. Andaluces y árabes tenemos una historia que nos permite ser los verdaderos aventureros de la mundialización y estamos muy lejos de ello. ¡Qué pena!

P. ¿Cuál cree que debe ser la relación de España con los países árabes?

R. El compromiso ciego de José María Aznar en Irak sitúa a España en la incomprensión. Porque es hora de que España asuma en conciencia su pasado árabe, que fue glorioso. Córdoba fue en el siglo XII el lugar de encuentro entre Ibn Arabí y Averroes (Córdoba, 1126-Marruecos, 1198). Tuvimos allí a un nuevo Platón y a un nuevo Aristóteles, que crearon en Córdoba una nueva Atenas. España debería estar orgullosa de esto. Es hora de que los árabes olviden la nostalgia y de que los españoles olviden su trauma con el islam. La España medieval fue la de la cohabitación de las tres culturas, pero es verdad que era un escenario de una inmensa violencia. Ahora estamos en un tiempo de circulaciones, de desplazamientos... Europa reconocerá a la fuerza los grandes problemas entre el norte y el sur, que serán problemas de la relación entre el islam y Europa. España podría ser el motor de regulación de estos problemas si sabe asumir su pasado y la parte de identidad islámica que tiene y que yo percibo más viva que en los países árabes, pero de la que los españoles no son conscientes. Cuando llego a Sevilla, me divierte que me pregunten qué quiere decir Guadalquivir; yo les contesto que su significado es Río Grande.

P. ¿Qué opina de lo que ocurre en Irak?

R. Es una catástrofe. Abogo por que se invente una técnica de intervención fundada sobre la moral y que pueda estar en coherencia con lo que ahora estamos viviendo con la mundialización. Una intervención puede detener un genocidio o puede acabar con una dictadura. Y eso sería bueno. Pongo el ejemplo de Napoleón en Europa. Napoleón invadió Alemania. Goethe y Hegel quedaron impresionados y fascinados y no les importaba que su país fuera ocupado porque esto significaba la llegada de los tiempos modernos. En cambio, Von Kleist llamó a la guerra de resistencia y cuando vio que Prusia pactaba con los invasores, su protesta consistió en suicidarse. En el caso de Irak mi posición sería la de Goethe y Hegel si verdaderamente esta intervención aportara la democracia. Pero desgraciadamente estamos muy lejos de que esto ocurra. Yo preví la catástrofe porque conozco perfectamente la historia de esos países y el hecho de que son países explosivos e ingobernables. Los últimos acontecimientos muestran que la intervención estadounidense no va a traer la democracia a Irak, sino la guerra civil y el refuerzo de los candidatos al sacrificio y terrorismo de la inmolación. La posición franco-alemana debía haber sido la de Europa.

P. ¿Cuál ha sido, a su juicio, el papel de España en Irak?

R. El papel de España ha sido nefasto. Estoy por el derecho de injerencia, pero hay que encontrar las instancias de legitimidad para esto. Hemos perdido una ocasión excepcional para crear una jurisprudencia de la injerencia. Había que haber intervenido en Afganistán para salvar los Budas de Bamiyán. Hubiera sido la ocasión para mostrar que se trataba de algo que pertenece a la humanidad entera y de que no se trataba del oro que brilla ni del oro negro.

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