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lunes, 7 de abril de 2003

El mercado de Santa Caterina abrirá sus puertas con un gran mosaico de cerámica de 67 colores

El centro abrirá en un año y en su subsuelo se podrán visitar los restos arqueológicos

Barcelona 7 ABR 2003

Un gran mosaico de cerámica con figuras gigantes de colores muy vivos de frutas y verduras cubrirá el nuevo mercado de Santa Caterina en la avenida de Francesc Cambó (Ciutat Vella) de Barcelona. Los trabajos de colocación de las piezas del mosaico, que tendrán 67 colores, acaban de empezar y está previsto que terminen dentro de cuatro meses. Al mismo tiempo se sigue construyendo todo el entramado de madera que será visible desde el interior y que hará de soporte a la cubierta. Las previsiones más optimistas señalan que el mercado se podrá inaugurar dentro de un año.

Toni Comella, el artista elegido para realizar el mosaico, utilizará 200.000 hexágonos de cerámica de 15 centímetros cada uno. No es para menos. El peculiar mural ocupará 4.200 metros de superficie y "será como una imagen pixelada", señala Comella, quien ha dedicado dos meses al estudio de los colores que compondrán el mosaico.

El artista explica que cada píxel equivaldrá a un metro cuadrado de un mismo color y que éste a la vez estará formado por módulos de 37 hexágonos. Pura matemática para un mosaico que se podrá contemplar desde un mirador cuya ubicación todavía está por determinar.

La cobertura está destinada a ser el elemento más singular de la obra diseñada por los arquitectos Enric Miralles (fallecido en julio de 2000) y Benedetta Tagliabue. La luz, cuenta Tagliabue, entrará por unas claraboyas laterales como "las de los mercados tradicionales".

Después de seis años de obras, que tuvieron que paralizarse debido al descubrimiento de los restos del antiguo convento de Santa Caterina, los puestos que durante todo este tiempo han estado instalados en un mercado provisional en el paseo de Lluís Companys podrán volver a su lugar original. Pero no todos. Algunos comerciantes indican que en el nuevo mercado sólo habrá espacio para una tercera parte de los 400 puestos originales.

La reconstrucción del mercado también ha sido aprovechada para realizar varias actuaciones a su alrededor. Una de ellas es un nuevo aparcamiento con capacidad para 250 vehículos que entró en funcionamiento el pasado viernes. Está conectado y comparte la rampa de acceso con el aparcamiento que ya existe en la avenida de Francesc Cambó.

Aunque se trate de una construcción moderna, prevalece el espíritu del antiguo convento gótico de frailes dominicos de Santa Caterina. El pintor Jacint Todó ha sido el artífice. En las paredes de la primera planta del aparcamiento subterráneo, Todó ha pintado de color azul un abstracto retrato de sant Domènech, en homenaje a los frailes; y en la segunda y de color rojo, uno de Santa Caterina. En el subterráneo también se construirá un aparcamiento para los camiones del mercado.

Entre los restos arqueológicos encontrados debajo del mercado y que podrán ser visitados, se encuentra una necrópolis de los siglos IV al VI, casas y estructuras monásticas medievales, así como otras construcciones eclesiales que van desde el siglo XIV hasta el XVII, además de una cripta fechada en 1793.

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