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sábado, 4 de enero de 2003
Reportaje:Nuevas acciones violentas | FÚTBOL

"Fuimos muy blanditos"

Competición impone un partido a Navarro y sólo expedienta a Alfaro, que defiende su actitud en Madrid

Pablo Alfaro, en cuya hoja de servicios figura el ser el futbolista español más expulsado de la historia, pisó a Míchel Salgado durante el Madrid-Sevilla, levantó las manos como si nada hubiera pasado -y nada pasó para el árbitro, Moreno Delgado, que ni siquiera le amonestó, si bien el Comité de Competición le abrió anoche un expediente disciplinario- y abandonó el estadio Bernabéu tan tranquilo. Ocurrió el jueves. Y ayer se encontró con un chaparrón de críticas. Así que Alfaro, de 33 años, 14 de ellos en la Primera y la Segunda División, decidió defenderse: "Los de siempre, los que sólo han visto fútbol de salón, metidos en su casa, sin mojarse cuando llueve y sin pasar frío cuando lo hace, pero tienen un micrófono en la mano, sacan las cosas de madre. En el Bernabéu fuimos muy blanditos, como lo demuestra que el Madrid cometió 22 faltas y nosotros tan sólo 11".

Pero dos de esas 11 faltas del Sevilla fueron de una dureza extrema: la de Alfaro sobre Salgado, que le valió a éste una lesión que puede impedirle jugar contra el Valencia, y la de su compañero Javi Navarro -sancionado cautelarmente con un partido de suspensión- sobre Ronaldo, que le hizo ser expulsado. "El hecho de que un equipo haga un día una falta más o menos espectacular no quiere decir que sea agresivo", declaró el capitán sevillista. "No he escuchado a ningún jugador del Madrid decir que fue un partido brusco porque la verdad es que no lo fue", añadió.

En efecto, nadie en el Madrid entró ayer a valorar la acción de Alfaro ni la posterior de su compañero Javi Navarro. Curiosamente, la única voz crítica con la dureza del Sevilla se oyó en el Barcelona. A De Boer le bastaron las reproducciones que de ambas jugadas hicieron los periódicos, pues confesó que no había visto el partido, para sentenciar: "Eso no es fútbol. La federación tiene que hacer algo porque hechos como los que se han visto no se pueden permitir".

Tanto Alfaro como Javi Navarro, que declaró que su pisotón a Ronaldo no fue intencionado, insistieron en que lo ocurrido se había magnificado por tratarse del Madrid. "Cualquiera que vaya al Bernabéu a plantarles cara y a dificultarles su labor no va a ser bien visto", dijo Alfaro, que se mostró harto de ser calificado de violento: "Voy a ser sacrificado hasta por el mero hecho de beber un vaso de agua. No va a ser la primera ni la última vez que ocurra".

No se sabe si será la última vez en la que el nombre de Alfaro esté unido a alguna acción violenta, pero sí que no es la primera. De hecho, ningún jugador acumula tantas expulsiones como él. En sus 11 temporadas en Primera ha visto la tarjeta roja en 14 ocasiones y la amarilla en 80. En las tres que jugó en Segunda fueron nueve las rojas y 20 las amarillas. Antes, en una en Segunda B, ya sufrió tres expulsiones.

Y eso que no siempre sus acciones han sido vistas por los árbitros. Esta misma temporada, en el Atlético-Sevilla, un codazo suyo rompió la nariz a Aguilera. El sevillista califícó el hecho de "accidente" y explicó así lo ocurrido: "Abrí el brazo y su nariz dio en mi codo". Su conclusión fue irrebatible: "Esto no es ajedrez".

No vio el árbitro esa acción, como tampoco la del Bernabéu. Pero Alfaro considera que son los medios quienes han magnificado lo ocurrido. Otras veces la culpa la tuvieron los colegiados. "No sé si me echan por tener perilla o es que da prestigio expulsarme", declaró en una ocasión.

Míchel Salgado se duele en el suelo tras el pisotón de Pablo Alfaro, que se aleja del lugar. / DIARIO AS

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