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martes, 1 de octubre de 2002
Reportaje:

El paraíso de las gangas de la Gran Vía echa el cierre

La cadena SEPU, tras 68 años en la capital, inicia su liquidación total por su clausura, prevista para el próximo día 15

En los grandes almacenes SEPU no hay hilo musical ni dependientes que preguntan de forma insistente si pueden ayudar en algo. Tampoco hay marcas de renombre ni productos caros. Ayer, muchos más clientes de los habituales del establecimiento revolvían, miraban y remiraban los saldos que quedan en las dos plantas del edificio de Gran Vía. Y es que el histórico comercio ha iniciado su liquidación total por cierre tal como hiciera hace dos años con su tienda de Barcelona.

El próximo día 15, la Sociedad Española de Precios Únicos se despedirá definitivamente de la capital después de casi 70 años por problemas económicos. Los actuales dueños de la empresa, la compañía australiana Patridge & Company, han declarado que SEPU está próxima a la quiebra. Muchos de los compradores que se habían acercado ayer a la tienda lo hicieron porque se enteraron de que la mítica marca echará el cierre de los dos establecimientos que tiene en Madrid (el de Gran Vía y el de Bravo Murillo). 'He venido a ver si encuentro algo, porque todos los artículos están a mitad de precio', dice María.

'Aprovecho para completar el belén. He conseguido tres reyes magos por 18 euros', decía un jubilado

Polos a 15 euros, bufandas a poco más de uno y guantes a poco menos de tres son algunas de las gangas que áun quedan en las estanterías medio vacías. Entre el público, muchas parejas de jubilados, clientes de siempre. 'Me he enterado de que cerraban y me ha dado mucha pena. Yo trabajaba en los antiguos almacenes Capitol y hoy me acuerdo de todos mis compañeros y de todos los trabajadores que ahora se irán a la calle', cuenta Concepción. En la tienda reinaba un extraño silencio a pesar de que las colas para pagar en caja parecían las de un negocio boyante. Los trabajadores no sonreían, los clientes tampoco. 'Hace 45 años que llegué a Madrid del pueblo', dice Dolores, una extremeña de casi 60 años. 'Y vine por primera vez a comprar aquí', rememora.

Otra clienta habitual es Isabel, vecina de Gran Vía y que recuerda SEPU desde que tiene 'uso de razón'. 'Siempre busco cosas para mis nietos o para mis hijas. Lo mejor son los cacharros de cocina, muy baratos. Aunque no es un centro comercial de primera línea, sirve para ir tirando'.

Pero SEPU no fue siempre un almacén modesto: la primera escalera mecánica de la capital se instaló en su sede. Y la estética kitsh de la movida madrileña no escapó a sus encantos. Pedro Almodóvar reconoció que el vestuario de su ópera prima Pepi, Luci Bom y otras chicas del montón está inspirado en el inconfundible estilo SEPU. También el entrañable ladrón Makinavaja, creado por el dibujante Ivá, definió en una ocasión al gran almacén con la frase: 'Es que lo que no haya en SEPU...' (en referencia a una corbata de leopardo que lucía con orgullo). 'Aquí se venden cosas de calidad normal', dice Isabel, mientras hurga entre los pantalones para encontrar la talla de su nieto. 'Hay cosas mejores, pero yo me arreglo con esto', asegura.

Mientras, en la planta sótano donde se encuentra la juguetería y el menaje del hogar, Juan busca con casi tres meses de antelación adornos para Navidad. 'Aprovecho para completar el belén. He conseguido tres reyes magos en sus camellos por sólo 10 euros. Una ganga', dice este jubilado, apenado por el adiós de la tienda.

'Estamos hechos polvo. Lo que queremos es recaudar el máximo dinero posible en estos días para que la empresa nos pague lo que nos debe'. Quien habla es el encargado del establecimiento, Fernando Escribano, y lo hace superado por los acontecimientos. 'Hoy es un día muy triste para todos'. Especialmente para Pablo, uno de los 82 empleados del establecimiento. Tiene 58 años y lleva trabajando en SEPU desde hace 33, como mozo y reponedor. 'A mí me enviarán al paro y después me jubilaré. Estoy preocupado y desconsolado porque después de toda una vida... Pero mis compañeros, de 30 o 40 años, que tienen que pagar una hipoteca... Ésos lo tienen peor que yo'. 'Nos enteramos del cierre el jueves pasado', cuenta Elena, otra empleada. 'Desde entonces estamos como en una nube. Aún no nos lo creemos'.

SEPU nació en 1934 como un centro comercial vanguardista, líder en la venta al detalle. Precursor de las actuales tiendas de todo a cien, los productos estaban ordenados por su precio (una, dos o tres pesetas). Pero fue dejando de ser competitivo, sobre todo a partir del nacimiento de Galerías Preciados y El Corte Inglés. Sobrevivió a la Guerra Civil, pero no ha podido con el capitalismo. Probablemente, SEPU tendrá esta semana más público del que puede recordar en muchos años.

Dos suspensiones de pagos

Ignacio Rodríguez, presidente del comité de empresa de SEPU, asegura que la culpa de la situación límite de la empresa la tienen los herederos de la familia suiza Goetschel, anterior dueña del establecimiento. 'Los herederos de los propietarios no se han ocupado de nosotros en 20 años. Hace un año que nos vendieron a una compañía australiana, pero el daño ya no tenía remedio. Ahora estamos intentando que 82 familias no se queden en la calle sin nada. Que nos den la máxima indemnización posible. También nos deben las mensualidades de agosto y septiembre. Si no hay acuerdo, no descartamos movilizaciones', explica entre la indignación y la pena. 'Aquí hay gente que lleva trabajando 40 años', recuerda Rodríguez. La trayectoria del negocio, según indicó la dirección de la empresa en un comunicado, ha atravesado enormes dificultades en los últimos tiempos y la sociedad tuvo que declararse en suspensión de pagos en dos ocasiones en los últimos 20 años. La última vez fue en agosto de 1992, pero no desembocó en una reestructuración adecuada e impidió la recuperación de la posición de la empresa en el mercado. Otros problemas, como la restauración de la fachada del edificio, que ocultó los escaparates y dificultó el acceso durante muchos meses, agravaron aún más la situación, según la dirección. Desde mediados de 2001, la empresa australiana intentó enderezar el curso de los acontecimientos, pero sus gestiones no tuvieron éxito, por lo que 'se ve abocada al cierre del establecimiento de Gran Vía y a acometer un plan de reestructuración integral', afirma en su comunicado.

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