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domingo, 26 de agosto de 2001
Reportaje:EUSKAL HERRIA ESCONDIDA

El puente de Mantible

Las ruinas de este paso romano son un buen punto de partida para conocer la Rioja alavesa cercana a Navarra

Para quien recele de la posible belleza de las ruinas, el puente de Mantible es un argumento difícil de rebatir. Los restos de uno de los principales pasos del Ebro, cuando ni por asomo el principal río del Mediterráneo servía de frontera entre ningún territorio, mantienen el encanto propio de una construcción milenaria, pero también los ecos literarios de haber sido lugar común en obras de Calderón o Cervantes.

Hoy sólo quedan más o menos en pie dos de los siete arcos que en su día salvaban el cauce. Se cruzaba el río a la altura de la localidad de Assa, ya desaparecida como tal, a pesar de haber sido uno de los principales pueblos de la Rioja alavesa. El paso del tiempo ha dejado este viaducto como si fuera un reto que se impusieron hace 18 o 19 siglos para ver cómo salvaban la corriente.

Cervantes y Calderón de la Barca aludieron a esta construcción en alguna de sus obras

No hay noticia próxima de que hubiera un camino de relevancia tal que mereciera un paso de 164 metros de largo y cinco de ancho construido en piedra de extraordinaria calidad hábilmente tallada. El testimonio más cercana lo vincula con el Camino de Santiago, antes de que se cruzara el Ebro a la altura de Logroño.

Los peregrinos que se dirigían a la ciudad santa gallega desde Navarra salvaban en un principio el río por este paso, ya que no será hasta el siglo XI cuando Alfonso VI de Castilla construya el puente de la capital riojana. De este modo, el camino de Pamplona a Nájera se corregirá unos kilómetros hacia el este, en perjuicio de localidades como Oyón y Fuenmayor, que se apartarán del itinerario clásico.

Y ya, en las referencias correspondientes al tiempo de su construcción, la respuesta que dan los historiadores a esta infraestructura es que formaba parte de una vía secundaria, que salía, en la margen derecha del río, de la calzada que unía Zaragoza con Astorga para cruzar el Ebro. Este camino seguía, después de pasar por Assa, al Norte, en dirección a Cripán. Aquí, enlazaba con otra vía secundaria que cruzaba la Rioja alavesa de Oeste a Este, bajo las sierras de Toloño y Cantabria, en dirección a Estella.

Todos estos caminos han desaparecido casi por completo y, sobre ellos, se han ido superponiendo calzadas, vías y carreteras; han desaparecido pueblos, aldeas y castillos hasta conformar un paisaje nuevo en que los restos del puente recuerdan que hubo otros tiempos en que, por ejemplo, el vino no era un nuevo oro negro, sino simplemente un reconstituyente eficaz.

Hoy, de momento, se mantiene en pie el arco que se tendía sobre la corriente principal, con 30 metros de luz, y otro de los arcos secundarios, de menor tamaño. ¿Por qué desapareció este poderoso puente mientras otros de la misma época y similar factura, como el de Alcántara, se conservan en un estado envidiable y envidiado por viaductos más modernos?

Parece ser que su decadencia se debió a que un pilar de uno de los arcos principales se había asentado al borde de una lastra de piedra que, al ser socavada por la corriente, acabó por ceder, hundiendo parte del puente. La solución, tras distintas reparaciones, fue sustituir el arco de piedra por un paso de madera. Y aquí comienza la aventura literaria de la puente de Mantible (las referencias son siempre femeninas).

Como recoge Félix Fernández Murga, estas referencias van desde los refranes, como el que cita Gonzalo Correas en 1627 ('¿Es posible que la puente de Mantible es de madera? Posible es y posible era'), hasta el drama homónimo que escribió Calderón. Ahí le hace decir a Roldán: '¿Ves esa fábrica altiva, / Guarín, toda de madera, / en cuyo ceño la esfera / del sol descansa y estriba, / que ni el peso la derriba / ni el tiempo la hace pasible? / ¿Ves ese monstruo terrible / que del agua nace? ¿Ves / ese prodigio? Ésa es / la gran puente de Mantible'. También Cervantes se refiere a ella cuando habla de Carlomagno y Fierabrás, en una referencia que toma de las numerosas obras dedicadas a glosar las hazañas del emperador que recorrieron Europa durante la Edad Media.

Estas ruinas romanas son, además, un punto de partida excelente para visitar la Rioja alavesa menos conocida, la de pueblos como Lanciego, Labraza, Barriobusto, Moreda de Álava o Yécora. Esta última localidad acogerá el 16 de septiembre el Dia de la Vendimia, ocasión excepcional de degustar la producción ya asentada de las bodegas de toda la denominación de Rioja Alavesa. Jornada de encuentro entre vecinos y forasteros, será también una buena oportunidad para conocer algunos rincones del pueblo, como la fuente gótica, con lavadero, que se encuentra en la salida hacia Barriobusto, o la nevera (una de las mejor conservadas) situada justo detrás de la iglesia.

Datos prácticos

Los restos que quedan en pie del puente de Mantible. / JOSUNE MARTÍNEZ DE ALBÉNIZ

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