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jueves, 5 de abril de 2001

Un millar de personas participan en la protesta festiva contra el desalojo de los 'okupas' de Cabestreros

La policía impidió a los manifestantes, entre los que había varios políticos de IU, llegar a Sol

Una peculiar manifestación, con una santa en peana (santa Antagonia), 30 'ciudadanos invisibles' vestidos con monos blancos y numerosas acciones por sorpresa, recorrió en la tarde de ayer varias calles del distrito Centro. La movilización, en la que participaron cerca de un millar de personas, pretendía protestar contra la orden judicial de 'desalojo inmediato' recibida hace una semana en El Laboratorio II, un centro okupa de la plaza de Cabestreros (Lavapiés) donde, desde el 6 de enero de 1999, viven una treintena de jóvenes y otros organizan actividades sociales, como proyecciones de cine, debates y talleres.

La manifestación comenzó a las 20.30 en la plaza de Lavapiés. Unos 30 jóvenes, vestidos con monos blancos de pintor, se parapetaron delante de un edificio en rehabilitación y dos de ellos se subieron por los andamios para, ya en el tejado, desplegar una pancarta en la que se leía: 'El Laboratorio se queda en Lavapiés'. Con los monos blancos pretendían simbolizar el desalojo: 'El intento de hacernos invisibles, de callar nuestra voz'.

La protesta contaba con el apoyo de IU y organizaciones como la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos y Ecologistas en Acción. Los parlamentarios de IU Julio Setién y Juan Ramón Sanz, así como el concejal Ángel Lara, estuvieron presentes durante toda la marcha.

Los manifestantes, a los que se sumaron también seis trabajadores de la empresa Sintel y los inmigrantes encerrados en la Facultad de Matemáticas de la Complutense contra la Ley de Extranjería, se dirigieron después, por la calle de Miguel Servet, hasta Embajadores. El ambiente era festivo y distendido, con música, gritos a favor de El Laboratorio y contra la Ley de Extranjería. Un grupo de inmigrantes realizó una simulación del paso de una frontera.

De repente, en la confluencia de las calles de Embajadores y del Oso se empezaron a escuchar los inconfundibles tambores de una cofradía de nazarenos. Hizo su aparición santa Antagonia, una imagen inventada por los okupas de Cabestreros 'que ha sufrido varios desalojos y ha sido detenida por circular sin papeles'. Hasta allí, todo iba tranquilo. A pesar de no haber solicitado permiso alguno a la Delegación del Gobierno, los organizadores habían pactado sobre la marcha el recorrido de la manifestación con la Policía Municipal. Pero, alcanzada la calle de Toledo con la intención de llegar a la Puerta del Sol, cinco furgonetas del Cuerpo Nacional de Policía hicieron acto de presencia. Los agentes salieron de los vehículos con sus cascos y algunos rifles lanzapelotas y formaron una fila para impedir el paso de los manifestantes hasta Sol.

El mando policial explicó a los portavoces de los concentrados y a los políticos de IU, que habían acudido a mediar, que tenían órdenes de no dejarles llegar a Sol, y les propusieron la alternativa de finalizar la protesta en Tirso de Molina, una opción que los manifestantes aceptaron. Una docena de 'monos blancos' con pegatinas en las que se leía 'ésta es una acción directa no violenta' se interpusieron, parapetados con globos, entre concentrados y antidisturbios. La movilización concluyó sin incidente alguno en la plaza de Tirso de Molina, con la suelta de varios sacos de globos y la lectura de un comunicado.

Los concentrados defienden el papel social de El Laboratorio y critican que las instituciones no tomen medidas contra los dueños de inmuebles vacíos como éste, que llevaba 22 años inutilizado cuando los okupas entraron en él. El desalojo ha sido ordenado, a instancias del dueño del edificio, por el Juzgado de Instrucción número 43, cuya titular es Frieda San José Arango. Hace 15 meses, esta misma juez archivó la causa penal abierta contra los okupas por considerar que no cometían delito alguno al usar 'un inmueble abandonado durante dos décadas'.

Ante esta determinación, el propietario recurrió entonces a la Audiencia, cuya Sección 15 ha ordenado reabrir la causa penal y desalojar cuanto antes el inmueble. Sin embargo, la propia Audiencia dijo 'tener reservas frente a la opción legislativa de criminalizar estos actos'. El Código Penal castiga la okupación (tipificada como usurpación) con multas de tres a seis meses, reemplazables en caso de impago por arrestos de fin de semana.

Una santa a favor de los okupas. / BERNARDO PÉREZ

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