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TRAGEDIA EN SORIA

El camión invadió el carril contrario y chocó frontalmente con el autobús

300 pesetas en el bolsillo

El trágico accidente se produjo en un tramo curvo con pendiente en una vía de doble sentido de la N-122, cuando el camión que transportaba ganado porcino invadió el carril contrario y se estrelló contra el autobús en el que viajaban los jóvenes estudiantes de los dos colegios barceloneses.El conductor del camión perdió el control del vehículo justo cuando el carril por el que circulaba se desdobla en dos, puesto que en ese punto, inicio de la pendiente, nace uno adicional reservado para automóviles que transitan a menor velocidad.

De acuerdo con los datos que manejan la Guardia Civil y la Dirección General de Tráfico, el camión, que circulaba en sentido a Zaragoza, chocó frontalmente contra la parte izquierda del autocar. Instantes después, ambos vehículos caían por un terraplén de unos cinco o seis metros de altura.

A partir de ese momento, carreras y un rescate difícil. Sobre las causas concretas del accidente, confusión. Los agentes y los bomberos sólo saben que el camión invadió el sentido contrario. Nada más. Se veían las rodadas. Era bastante evidente. Lo que no se atrevían a dar eran causas.

Presumían que el conductor, si su identidad es la que creen, conocía muy bien la carretera. No en vano efectuaba el mismo viaje dos veces por semana desde hacía bastante tiempo.

Los agentes averiguaron que comió en un restaurante de un pueblo próximo (Villaciervos), de donde era cliente habitual. Según las primeras informaciones, salió de allí tan sólo un cuarto de hora antes de que ocurriera el mortal accidente. Durante la comida había tomado una copita de vino con gaseosa, pero "eso no da positivo" en el control de alcoholemia, aseguró el capitán de atestados de la Guardia Civil.

"No sabemos si se quedó dormido, estaba borracho o le dio un infarto", explicó el titular del Juzgado número 2 de Instrucción de Soria, que estaba de guardia en el día de ayer. "Muchas veces no se averiguan nunca las causas", reconocía apesadumbrado.

El choque fue tan brutal que nadie podía asegurar de quién eran los restos atrapados en la cabina (que ya no era tal) del vehículo.Entre esos restos, se encontraron dos permisos de conducción en el camión, propiedad de dos hermanos de Cuéllar (Segovia), provincia donde estaba matriculado el camión. El muerto llevaba 300 pesetas en el bolsillo y 10.000 en la cartera.

Hoy se le hará la autopsia al cadáver: podrán descartar, o confirmar, la hipótesis alcohólica o la del ataque al corazón. Los frenos tampoco fueron la causa del accidente: el punto del choque era una cuesta arriba. Los vehículos destrozados, que durmieron ayer en una explanada, serán también piezas claves de la investigación.

Los agentes y los peritos independientes, además de un miembro de la empresa propietaria, estudiarán "los puntos de colisión, los anclajes, los antivuelcos". Tras un minucioso análisis dilucidarán si el camión estaba bien preparado o no.

El reventón también está descartado, puesto que no había rastro de trozos de neumáticos en la carretera. "El problema es que no está ninguno de los dos conductores para contarlo", sentenció ayer, algo impresionado todavía, el juez de instrucción de Soria.

El magistrado decidió decretar el secreto de sumario hasta que alguien pueda decir, con algún atisbo de fiabilidad, por qué se salió de su carril, en plena rampa y con un espacio adicional a su derecha, el camión que provocó tan inmensa tragedia.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2000

Más información

  • El accidente se produjo en una cuesta en curva de la N-122