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Benítez Ariza reaparece como prosista y poeta

En las actuales condiciones del mercado, no es frecuente que dos libros de un mismo autor aparezcan de manera simultánea en los anaqueles de novedades. Para José Manuel Benítez Ariza (Cádiz, 1963), esta coincidencia es un hecho que le ha sorprendido además cuando todavía resonaban los ecos de su celebrada traducción de Lord Jim, el clásico de Joseph Conrad, que vio la luz el pasado año en la editorial valenciana Pre-Textos. Bajo este mismo sello aparece ahora su último libro de poemas, Los extraños, en el que persiste el característico acento poético de Benítez Ariza, un marchamo de "ilusionista melancólico", al decir del crítico José Luna Borge, artífice de un mundo "de donde no es posible salir ni regresar si no es transformado". El mencionado título viene a sumarse a la trilogía compuesta por Las amigas, Cuento de invierno y Malos pensamientos. La tarea literaria de Benítez Ariza, no obstante, se ha extendido en los últimos años a la narrativa y la traducción. En este último campo, publicó en 1996 una reveladora traducción de los Poemas de Kipling, estrenándose en el mismo año como novelista con La raya de tiza. Con anterioridad, el gaditano se había fogueado en el ámbito del relato corto a través de colaboraciones con varias revistas literarias nacionales y extranjeras, algunos de los cuales han sido incluidos en el recién editado volumen La sonrisa del diablo, en la casa Renacimiento

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de noviembre de 1998