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martes, 4 de noviembre de 1997

Ex detenidos acusan de torturador al agregado aéreo chileno en Madrid

El coronel Héctor Barrientos, agregado aéreo en la Embajada de Chile en Madrid desde diciembre de 1996 tras ocupar el puesto de portavoz de la Fuerza Aérea chilena (FACH), ha sido identificado por antiguos detenidos durante la dictadura como uno de los oficiales que hace 24 años torturaban en los centros de detención de Punta Arenas, al sur del país.

Aquel joven teniente que en 1973 apenas superaba la veintena, fue reconocido el pasado mes de junio por una de sus víctimas. Carlos Parker Gribbell, experto en relaciones internacionales y asesor de la Cancillería chilena, pasó por Madrid procedente de Argel. Parker asistía a una reunión en la Embajada de Chile. Alguien preguntó: "Entonces, ¿la valija la lleva Héctor Barrientos al avión de la FACHT'. La cara de Parker se transformó. En milésimas de segundo, el nombre de Barrientos y todos los macabros recuerdos de hace 24 años pasaron como un rayo por el cerebro de Parker.Barrientos El Chiporro fue uno de los participantes en los violentos interrogatorios a que Parker fue sometido en la base aérea de Bahía Catalina, en Punta Arenas, tras el golpe militar del general Augusto Pinochet. El diario La Tercera publicó el domingo un amplio reportaje en el que Parker relata su encuentro con Barrientos y los recuerdos de lo ocurrido hace más de 20 años. "Sé que en todo el espectro político habrá gente que pensará que esto es extemporáneo. Pero los torturados somos miles en todo Chile y nunca se nos ha reconocido nuestro dolor, como si tuviéramos que dar gracias por estar vivos", dice.

Otro ex detenido, Carlos Speake Vidal, 42 años, mecánico soldador, relató a EL PAÍS que fue detenido el 11 de septiembre de 1973 en el domicilio de sus padres en Punta Arenas. Speake tenía 17 años y era un dirigente estudiantil del liceo masculino. "Al principio fui tratado con deferencia, pues mi padre era suboficial del Ejército", recuerda. Fue trasladado a la base de Bahía Catalina y de allí a la isla Dawson. "Fui el único al que no vendaron. Ahí conocí a Chiporro Barrientos, era el que mandaba". En su declaración, asegura que Barrientos daba las órdenes y que "me pegaba patadas".

Barrientos no es el único militar que participó en la represión y que ha ocupado puestos de responsabilidad. El brigadier Cristoph Georg Willeke Floe fue hasta enero pasado el agregado militar, naval y aéreo en la Embajada en El Salvador. Durante la dictadura estuvo en la dirección general de la DINA (policía política de Pinochet) y está implicado en el asesinato de Orlando Leletier, ex canciller de Allende.

Mariano Peppi Onetto, actual agregado militar en Canadá, también fue miembro de la DINA y de una sociedad vinculada a ella.

El coronel Pedro Belmar, presunto implicado en el asesinato del español Carmelo Soria, estuvo a punto de ser asignado a una importante misión de asesoría al Ejército salvadoreño en 1996.

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