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jueves, 30 de octubre de 1997

Pujol proclama ante el Parlamento autónomo que no cumplirá el plan de humanidades del Gobierno

Aguirre, espera sugerencias del líder catalán "porque es culto y aficionado a la historia"

El presidente del Gobierno catalán, Jordi Pujol, proclamó ayer ante el Parlamento autónomo que el plan de humanidades de la ministra de Educación, Esperanza Aguirre, no será aplicado en Cataluña "porque afecta a la sensibilidad más profunda del pueblo catalán y a su identidad colectiva". Pujol, que ya ha comunicado telefónicamente su rechazo a José María Aznar y a Esperanza Aguirre, reiteró la "oposición radical" de los nacionalistas catalanes contra la visión unitaria de la historia de España que atribuye al decreto Aguirre sobre contenidos comunes en secundarla obligatoria.

La ministra de Educación, sin embargo, se mostró confiada en que el presidente catalán "hará sus aportaciones" para enriquecer el proyecto, porque "es persona muy culta que, además, tiene una gran afición por la historia". En declaraciones a Radio Nacional, Aguirre pidió que se despolitice la polémica y se hable de cuestiones académicas: "¿Hay que hablar de Egipto? ¿Sí o no? En Roma, ¿hay que diferenciar la Roma Imperial de la Roma de la República, ¿sí o no? ¿Es necesario que se conozca aquí el descubrimiento de América? ¿Sí o no? Esto es lo que a mí me gustaría [que se discutiera].El ex presidente del Gobierno Felipe González dijo ayer que se siente "menos nacionalista", incluso menos "nacionalista español", y se mostró a favor de que haya una Historia de Europa "compartida" y de que en España se estudiase una historia que sirva para América Latina. González hizo este comentario en la presentación del libro de Ramoncín Políticamente correcto. El ex presidente se mostró a favor de la enseñanza de una Historia de Europa compartida por todos los países del continente, que, en lo referente a España, supere los estereotipos con que se etiquetan entre sí los habitantes de las distintas comunidades.

Desesperanza de González

Felipe González concluyó sus referencias a la polémica sobre el plan de humanidades con un juego de palabras dedicado a la ministra de Educación: "No pierdo la esperanza, pero ahora estoy desesperanzado".El plan de humanidades de Aguirre consta de tres fases: educación secundaria obligatoria (12-16 años), bachillerato (1618) y primaria (6-12). La primera de ellas se ha plasmado en un proyecto de real decreto sobre los contenidos generales de Geografía e Historia y Lengua y Literatura para los estudiantes de secundaria obligatoria de toda España. La oposición de izquierdas y, muy especialmente los nacionalistas catalanes, vascos y canarios, lo han criticado porque no ha sido negociado con las comunidades y porque le atribuyen un carácter sectario, pedagógicamente retrógado y antinacionalista, además de constituir, según los nacionalistas, una invasión de competencias.

En su intervención ante el Parlamento catalán, Pujol asintió ante los ataques de los diputados Josep Bargalló, de Esquerra Republicana de Catalunya, y de Benet Tugues, del Partido de la Independencia, contra el decreto. Los parlamentarios independentistas calificaron la iniciativa de la ministra de Educación de "engaño", "tomadura de pelo" y "provocación anticatalanista". Bargalló hizo un llamamiento a la "insumisión educativa" y Tugues subrayó "la constante deslealtad" del PP con sus aliados de CiU.

Pujol expresó claramente su coincidencia genérica con dichos ataques, hizo hincapié en que su rechazo al decreto de reforma de las enseñanzas de las humanidades constituye una posición "muy, muy, muy rígida", reivindicó la validez del real decreto de enseñanzas mínimas de 199 1, negociado entre el PSOE y las comunidades autónomas, y aseguró que CiU está haciendo un gran derroche de paciencia con el Gobierno del PP.

El jefe del Ejecutivo catalán manifestó que el proyecto de Aguirre no sirve "ni como punto de partida, porque es muy difícil enderezar una cosa que ha nacido torcida" y es técnicamente inviable: "No es posible que los niños lo estudien todo en las mismas horas". "No aceptamos el decreto ni en la forma ni en el fondo", añadió Pujol, quien evocó la situación de la enseñanza durante el franquismo.

Por otra parte, el consejero de Educación del País Vasco, Inaxio Oliveri, mantuvo ayer una reunión de más de tres horas con la ministra de Educación, tras la cual sus palabras no sonaron nuevas: "Rechazamos el proyecto de decreto planteado por el ministerio". La razón principal que esgrimió el consejero es la invasión de las competencias autonómicas que marca la propia Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE): "El planteamiento del ministerio limita las competencias que marca la ley y establece un currículo con el que no nos permite situar nuestras propias competencias".

Según Oliveri, el proyecto del ministerio no permite desarrollar a la comunidad autónoma de forma adecuada las materias específicas del País Vasco. Aguirre manifestó tras la reunión que la discusión está centrada precisamente en cómo cumplir con la obligación del Gobierno de respetar las enseñanzas mínimas comunes que establece la LOGSE: "El Gobierno está abierto a todas las indicaciones de la comunidad educativa, y especialmente a las de las comunidades autónomas catalana, vasca y canaria, que son nuestros socios parlanientarios".

El consejero vasco resaltó como segunda fuente de conflicto la metodología que recoge la propuesta de la Administración central: "Nos parece que tiende hacia una pedagogía más memorística que comprensiva".

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