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CARTAS AL DIRECTOR

Museo desaparecido

Me pongo a escribir casi con el convencimiento de que voy nuevamente a descubrir el Manzanares. Antes examino éste y otros periódicos para ayudar a mi memoria a recordar el nombre del museo al que quiero referirme (de Madrid, claro), museo que no es otro que... el único, que yo sepa, sito en la Ciudad Universitaria y en el sitio más idóneo que podría encontrarse para un centro promotor de placeres estéticos. Pero no lo encuentro reseñado en las listas de las páginas de cine, teatro, galerías, etcétera, en que debería hallarse. Nada, me digo, fortaleciendo precisamente lo que me estoy proponiendo revelar con esta carta, nada: ya está hasta borrado de la lista de los museos existentes en Marid.Efectivamente. Parece que hay una consigna para hacer desaparecer el museo mejor dotado: luz natural maravillosa, edificio modernista y hasta aun de vanguardia, instalaciones del todo excelentes, paz silente y con extenso verdor de césped. Sí, ese museo que fue tan felizmente concebido como para albergar el arte moderno, ese bellísimo conjunto de airoso rascacielos en inmenso prado que está en la avenida de Juan Herrera, parece que se ha decretado que debe morir. ¿RIP? Vergüenza nos debía de dar dejar de aprovechar un museo que debió llamase Marco, por lo de marco ideal e insuperable: Museo de Arte Contemporáneo.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de septiembre de 1996