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El PP presiona a Vidal-Quadras para que dimita y abandone la política catalana

La dirección del Partido Popular (PP) exige a Aleix Vidal-Quadras que, además de no presentarse a la reelección para la presidencia regional del partido, abandone el escenario político catalán, lo que comporta su renuncia como diputado autonómico y senador. Ángel Acebes, coordinador general del PP, transmitió el jueves a Vidal-Quadras que el líder nacional, José María Aznar, ya no cuenta con él para el puesto que ha ocupado hasta ahora y le garantizó que una actitud dócil tendría, más adelante, una adecuada recompensa. Vidal-Quadras pidió un plazo de 48 horas para reflexionar. Fuentes próximas a Vidal-Quadras indicaron que éste no quiere renunciar a desarrollar su actividad política en Cataluña y estudia la viabilidad de presentar su candidatura al congreso regional del próximo 28 de septiembre.

Vidal-Quadras recibió el jueves por la tarde en Génova 13, la sede central del PP, el mensaje de la dirección que había reclamado repetidamente al propio Aznar. Un estrecho colaborador del presidente del Gobierno explicó a EL PAÍS que se le dio un mensaje nítido: Vidal Quadras llegó a la presidencia del PP de Cataluña gracias al respaldo de la dirección nacional del partido y, por tanto, no caben ahora reproches por su parte, cuando se le ha pedido que renuncie a la reelección. En las conversaciones que los representantes de la cúpula del PP han mantenido con Vidal-Quadras le han transmitido también que en absoluto comparten el proyecto que éste defiende, que consideran "más ideológico que estratégico".Además, le explicaron que Aznar ha acogido muy mal que e político catalán se haya presentado a sí mismo durante las últimas semanas como el único que defendía principios en un partido que renunciaba a ellos para mantenerse en el Gobierno.

Congreso de confrontación

Vidal-Quadras dedicó la jornada de ayer a medir sus fuerzas de cara a la batalla congresual, a la que sus seguidores no cesan de animarle para que se presente. Lo mismo hizo la dirección del partido. Acebes llamó a varios presidentes provinciales para empezar a preparar el congreso. La dirección está decidida a poner toda la carne en el asador para que, si Vidal-Quadras da la batalla, sea derrotado en toda la línea. Los partidarios de Vidal-Quadras preparaban para este fin de semana un acto público para pedirle formalmente que de la batalla en el congreso.En el PP de Cataluña se han dibujado varias posiciones durante las últimas semanas , en las que Vidal-Quadras ha echado el pulso público a Aznar.Un sector, probablemente minoritario, pero muy activo, ha animado a Vidal-Quadras a continuar con sus ataques a sus aliados nacionalistas y a mantener sus diferencias con ellos pese a la doble alianza que les une.

Los integrantes del Sector que dirigía Jorge Fernández Díaz, secretario de Estado para las Autonomías, han mantenido un discreto silencio, a la espera de que Vidal-Quadras cayera definitivamente en desgracia. Al mismo tiempo, varios aspirantes se han mostrado dispuestos a suceder a Vidal-Quadras: el actual secretario general, Simón Pujol, y el diputado Jacint Vilardaga. Algunas fuentes han lanzado también el nombre de Alberto Fernández Díaz, portavoz del grupo del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, pero éste se ha mantenido en un mutismo total.

Miembros de la dirección conocedores de las características del partido afirman que, si hay un congreso de confrontación, lo más probable es que el candidato capaz de ganar el congreso a los vidalquadristas sea Alberto Fernández. Y si se llega al congreso con una candidatura de consenso, el presidente regional podría ser Simón Pujol con Alberto Fernández como secretario general. Esta eventualidad, sin embargo, ha sido desechada por el propio Simón Pujol.

En cualquier caso, con el cambio de presidente regional, el congreso abandonaría también la orientación que Vidal-Quadras ha dado al partido en Cataluña y la sustituiría por la que ha diseñado la cúpula y espera el Gobierno. Y ésta es que el partido debe ser ahora el portavoz que explique los éxitos gubernamentales a la sociedad y, en Cataluña, no ponga obstáculos a un buen entendimiento con sus aliados de Convergència i Unió (CiU).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de agosto de 1996

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