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lunes, 7 de marzo de 1994

Los primeros hombres llegaron a América 15.000 años antes de lo que se creía hasta ahora

La migración de asiáticos hace 11.500 años, a través de Bering, era la tesis dominante

JOHN NOBLE WILFORD (NYT), Nueva YorkMuchos estudiosos ven a la América del Sur de hace 12.000 años como un continente virgen al que el hombre todavía no había llegado y creen que ése fue el momento en que llegaron los primeros seres humanos a la parte norte del continente, a través del estrecho de Bering. Sin embargo, una nueva oleada de dataciones radiactivas y genéticas sitúa la llegada de los primeros americanos en fechas mucho más tempranas, incluso 30.000 años atrás. La ausencia de esqueletos de las épocas más antiguas dificulta los estudios.

Hasta hace poco la teoría más aceptada era que los hombres llegaron a América procedentes de Asia hace 11.500 años, a través de la lengua de tierra q e desapareció luego al formarse el estrecho de Bering. Antes no pudieron hacerlo por los hielos que cubrían la zona. Desde Alaska se fueron extendiendo hacia el Sur.Pero nuevos descubrimientos arqueológicos y estudios genéticos se niegan a sustentar esta tesis y han proporcionado datos que, aunque todavía en discusión, apuntan a que los primeros americanos datan de hace más de 20.000 años y esta ban ya en Suramérica hace 12.000 años. La confirmación de estos datos obligaría a revisar las teorías sobre las oleadas de migraciones y los instrumentos y habilidades desarrollados por los paleoindígenas para conquistar el continente.

En arqueología, uno de los casos más llamativos es el del yacimiento de Monte Verde, en el sur de Chile, cerca de Puerto Montt. La turba que le cubrió lo convirtió en depositario de tesoros arqueológicos que en otras condiciones hubieran resultado destruidos por la putrefacción de las pieles, las plantas y la madera utilizadas por los indios. "Es una de las pocas veces, si no la única, en que un yacimiento del pleistoceno tardío aporta tal cantidad y diversidad de material", señala el arqueólogo Thomas Dillehay, de la Universidad de Kentucky (EE UU), que dirige el equipo que explora el yacimiento.

El estudio se ha hecho de forma muy minuciosa desde que hace 18 años se descubrió el yacimiento, correspondiente a un campamento de entre 30 y 50 indios que vivían en tiendas de pieles sobre cimientos de madera. Todo lo encontrado, desde piedras utilizadas como proyectiles a la huella de un niño sobre caliza, está guardado en la Universidad Austral en Valdivial, bajo la custodia del geólogo Mario Pino, especialista en dataciones. Precisamente las dataciones de sedimentos y polen indican que su antigüedad se remonta a entre 12.000 y 13.000 años.

Esto no sería muy llamativo en América del Norte, pero sí en Chile, porque significa que los primeros americanos tuvieron que llegar mucho antes. Dillehay no quiere entrar en la Guerra de las dataciones, pero, sí recalca la importancia del yacimiento, donde se han encontrado incluso indicios de utilización de hierbas medicinales. Pero no se han encontrado esqueletos: "No existe probablemente en todo el continente americano un esqueleto fiable perteneciente al pleistoceno tardío", explica Dillehay. La razón, según él, es que se trataba de nómadas que enterraban a sus muertos a lo largo de su camino y no en lugares fijos.

El camino genético

El camino tomado por Antonio Torroni, genetista de la Universidad de Emory (Atlanta, EE UU), es más indirecto y se basa en el análisis genético de los diferentes grupos de poblaciones indígenas y su comparación con poblaciones de Siberia y del sureste asiático. Esta técnica, basada en el ADN mitocondrial (externo al núcleo de la célula), establece una cronología según las mutaciones que han tenido lugar a lo largo de las generaciones, en el proceso de diversidad biológica, pero es polémica y se supone que tiene un gran margen de error. Torroni, sin embargo, cree que sus resultados indican de forma inequívoca que los primeros americanos se remontan a hace al menos 20.000 años y probablemente 29.000 años. "Es fascinante", dice David Meltzer, otro arqueólogo, de las nuevas investigaciones. "Pero al final la solución tiene que venir de la arqueología. No se puede datar un gen con carbono radiactivo; además, el ritmo de mutaciones cambia".

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