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Reportaje:

Eritrea, nace un nuevo Estado

El referéndum de hoy ratificará dos años de independencia de hecho

Los eritreos acuden desde hoy a las urnas para ratificar en referéndum dos años de independencia de hecho conquistada tras 30 años de lucha contra las tropas de Etiopía, concluida el 24 de mayo de 1991 con la liberación de Asmara, capital de Eritrea, y la caída del régimen marxista-leninista en Addis Abeba. Será el primer Estado de África que surja de una secesión, contrariando el principio de la intangibilidad de las fronteras heredadas de la colonización.

Durante tres días, los eritreos de dentro y de fuera del territorio desfilarán ante los colegios electorales para depositar su papeleta, que en al caso de ser favorable a la ratificación de la independencia es de color azul -como el de la bandera nacional-, y roja si el elector opta por volver a formar parte de Etiopía.Nadie duda de que el triunfo final será de color azul. Hasta el régimen etíope que ahora impera en Addis Abeba está resignado a ello, entre otras cosas porque la guerrilla del Frente Popular de Liberación de Eritrea (FPLE) fue quien contribuyó a la caída del régimen marxista de Mengistu Haile Mariam, al igual que fue factor importante en el hundimiento del emperador Haile Selassie, el negus, en 1973.

Tras la caída de Mengistu, los hombres del FPLE se negaron a formar parte del Gobierno de unidad nacional etíope, y se concentraron en el gobierno de su territorio liberado con una autonomía que era lo más parecido a una independencia fáctica.

Aceptación etíope

El hombre fuerte etíope, Meles Zenaui, procede del Frente de Liberación de Tigré -región fronteriza con Eritrea-, una formación que debió su existencia precisamente al aliento de los rebeldes eritreos. Aceptó la independencia de hecho de sus aliados en 1991, y éstos le brindaron acceso a los puertos de Asab y Masaua, indispensables para la entrada de alimentos y ayudas internacionales que palien las hambrunas que padece la región.Para el régimen etíope supone aceptar un hecho en el que no dejarán de mirarse los variados movimientos independentistas que amenazan a Etiopía: los oromos o los afars o los frentes islámicos emparentados con Somalia. Para Eritrea han callado las armas, y las tropas del FPLE, en las que un tercio son mujeres, se dedican ahora a tareas de reconstrucción en un país arrasado por guerra y sequías.

Una tarea para la que no les ha faltado entrenamiento. Quienes pudimos visitar las zonas controladas por la guerrilla comprobamos un hecho peculiar del FPLE: al tiempo que se ampliaban los territorios bajo su control, los eritreos iban creando un Estado nuevo. Un ejemplo de ello lo ilustra el que ya en 1987 las zonas liberadas eran surcadas, al amparo de la noche, por autobuses de línea, vetustos vehículos de fabricación italiana que pudieron sacar de las ciudades eritreas cuando la ofensiva etíope de 1977, encuadrada por militares soviéticos. O las fábricas de espaguetis y los laboratorios de productos farmacéuticos levantados en las montañas al abrigo de los bombardeos. O el sistema educativo organizado.

El FPLE ha prometido disolverse tras la independencia y convertirse en partido político para concurrir a unas futuras elecciones en las que podrán participar otras formaciones políticas que serán legalizadas siempre y cuando no tengan carácter étnico o religioso. Surgido de una escisión del islámico Frente de Liberación de Eritrea (FLE) en los años setenta, el FPLE ha puesto su acento en eliminar las diferencias religiosas en su seno. Movimiento que nació con vocación marxista-leninista, acabó derivando -"madurando" prefieren decir sus dirigentes- hacia posiciones que defienden un modelo de corte laico y socialista, basado en el pluripartidismo y la coexistencia de la propiedad pública y la iniciativa privada.

Las urnas pueden ahora poner punto final a la guerra más larga y silenciada del continente africano. Colonia italiana entre 1889 y 1941, Eritrea se vio brevemente unida a Etiopía por primera vez cuando Mussolini conquistó Etiopía en 1939. Expulsados los italianos por los británicos, al finalizar la II Guerra Mundial quedó bajo administración del Reino Unido hasta 1952. En ese año, Haile Selassie recibe Eritrea como región autónoma federada, pero acaba anexionándola en 1962. Un año antes había empezado la guerra de liberación eritrea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de abril de 1993