Miguel Escudero ingresó ayer en Carabanchel tras ser entregado por el Reino Unido

Miguel Escudero Arias-Dávila ingresó ayer por la tarde en la cárcel de Carabanchel. El presunto cerebro de la red de fraude del IVA (impuesto sobre el valor añadido) y promotor del proyecto inmobiliario Uribitarte dejó por la mañana la prisión de Pentonville (al norte de Londres) y embarcó hacia Madrid escoltado por dos policías españoles. Desde media tarde, espera en Carabanchel a que el juez de delitos monetarios, Miguel Moreiras, le tome declaración.

El juez Moreiras se interesará, al menos, por los dos delitos por los que ha sido extraditado Miguel Escudero: falsedad en documento mercantil y falsedad en documento público.Escudero, propietario del 100% de las acciones de la sociedad Sodeco, promotora del proyecto de rehabilitación del viejo edificio de aduanas ubicado a la orilla de la ría del Nervión a su paso por Bilbao, ha sido acusado de desviar fondos del proyecto Uribitarte -73.000 metros cuadrados para oficinas y aparcamientos- a empresas controladas por él, como la propia Sodeco y Migesa. El desvío de dinero, denunciado entre otras sociedades por la británica Baltic Trust -la sociedad que forzó la quiebra de Uribitarte- puede convertirse, según se aseguró en su día, en uno de los mayores siniestros de seguros de caución en España, cifrado en más de 7.000 millones de pesetas. El caso Uribitarte ha afectado, en mayor o menor medida a compañías de seguros, cajas de ahorro y constructoras tan importantes como la Caja Postal, Dragados y Construcciones, Mapfre Vida, Lico Leasing y los fondos de pensiones de Iberdrola.

Además, Miguel Escudero está acusado de ser el presunto cerebro de la red de empresas dedicadas a la venta de facturas falsas, algunas de las cuales -Consorcio Eléctrico Madrileño (CEM), Malagueña de Obras y Proyectos S A (Maopsa) o Toher- participaron en el denominado escándalo Renfe, que acabó con la dimisión del ex presidente de Renfe y exministro de Sanidad, Julián García Valverde. El papel del aristócrata Miguel Escudero en los dos casos mencionados -red de facturas falsas de IVA y compra-venta de terrenos por parte de Renfe en la localidad de San Sebastián de los Reyes- fue desvelado en parte por la declaración de su mano derecha y socio en alguna de sus empresas, Salvador Marín Saavedra. El caso de la venta de facturas falsas de IVA, a falta de una cuantificación precisa, se elevó, en cuestión de semanas, de unos iniciales 20.000 millones de pesetas, a más de 100.000 millones.

Marín -ahora en libertad- declaró ante el juez Moreíras que le constaba que la cuarta parte de las sociedades que aparecieron como compradores de facturas falsas del IVA habían tenido relaciones con Escudero, con el objetivo de conseguir esas facturas.

La Fiscalía británica sólo ha aceptado conceder la extradición de Escudero por los delitos de falsedad en documento mercantil y en documento público.

Aun con la limitación de los motivos de la extradicción el juez Moreiras acusó a Escudero de delito fiscal también-, la declaración del empresario puede arrojar bastante luz sobre la quiebra de Uribitarte y la red de facturas falsas. Escudero prestará declaración ante el juez a lo largo de esta semana, probablemente antes del miércoles, y en el proceso actuará como fiscal Eduardo Fungairiño.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de marzo de 1992

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