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Fallece el padre Llanos, fundador de CC OO e impulsor del diálogo de cristianos y marxistas

El sacerdote jesuita José María de Llanos, considerado como padre espiritual de la izquierda, falleció a las diez de la mañana de ayer en la residencia de la orden, situada en Alcalá de Henares (Madrid). Tenía 85 años y desde 1955 se dedicó a trabajar con los desposeídos en el Pozo del Tío Raimundo, un suburbio de Madrid que le hizo cambiar los ejercicios espirituales al general Franco por el carné del Partido Comunista de España. Participó en el nacimiento de Comisiones Obreras. En su barrio, la noticia causó un fuerte pesar. Centenares de personas visitaron la capilla ardiente. Será enterrado esta mañana.

El padre Llanos dejó el Pozo hace un mes, aquejado de una neumonía que no logró superar. Fue a la residencia de su Orden, la Compañía de Jesús, en Alcalá de Henares, ya que en su casa no podía recibir los cuidados necesarios. Allí, en el colegio San Ignacio, falleció ayer, atendido por su médico de siempre, Cipriano Cordero."Ha muerto muy feliz. Aquí estaba muy contento. Siempre nos hablaba de su vida con satisfacción, y recibía muchas visitas", aseguraba el jesuita Elías Aldea, compañero en la residencia. A las siete de la tarde, el cuerpo del padre Llanos llegó a la parroquia del Pozo, San Raimundo de Peñafort. Fue recibido con aplausos por centenares de personas.

El Pozo se volcó en el adiós. Además de los vecinos, encabezados por el célebre Lele, acudieron a la capilla ardiente el ministro de Educación, Javier Solana -amigo y antaño profesor en el Pozo-; el secretario general PCE, Julio Anguita; el ex defen.sor del Pueblo, Joaquín Ruiz-Giménez; el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Juan Barranco; el sindicalista Marcelino Camacho y los artistas Víctor Manuel y Ana Belén.

Hoy, a las 10,30, se oficiará un funeral antes de conducir sus restos al cementerio sacramental de San Isidro. "Estaba muy bien de ánimo, a pesar de que era un poco depresivo. El sábado estuvimos haciendo bromas. Había perdido prácticamente la voz. El domingo vio incluso el programa La Clave, grabado. Se acostó y, sobre las 6,30 de hoy [ayer] empezó a sentirse mal y pidió la extremaunción", afirmó Benito García, amigo del cura Llanos desde hace 40 años.

"Hace unos 20 días nos fuimos él y yo a su casa. Quería recoger sus cosas, sus escritos, sus poesías, sus cosas. Hizo una lista para repartirlas entre los amigos. A mi me dio las bandejas de un homenaje. Él sabía que iba a morir", concluyó García.

La noticia corrió como la pólvora. En el domicilio del cura Llanos, sus compañeros jesuitas recibían numerosas condolencias. "Está pasando todo el barrio. La gente le apreciaba mucho. A nadie dejaba indiferente", explicaba el sacerdote Augusto Ortal. El padre Llanos, que convirtió el barrio en un semillero antifranquista y realizó una notable labor social, fue el referente de los curas obreros y de una juventud que ansiaba el cambio social y político. Para él, marxismo y cristianismo no estaban reñidos.

"Era un comunista ejemplar, que hizo de la defensa de los oprimidos la razón de ser de su vida", afirmó el secretario general del PCE, Julio Anguita. También el cardenal Tarancón le elogió. "Algunos sectores eclesiásticos no le comprendieron", dijo. En el barrio, los vecinos que levantaron las chabolas hoy sustituidas por viviendas le rendían homenaje.

Más información en la página 27

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de febrero de 1992

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