Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
CITA EN CARACAS

Llegó el comandante y todo paró

El presidente de Cuba llegó a Venezuela en la oscuridad de la madrugada del jueves, después de un prolongado suspense sobre si asistiría o no a la toma de posesión del nuevo presidente venezolano, Carlos Andrés Pérez. Hasta última hora no se supo si Castro vendría a Caracas. Los colaboradores del nuevo presidente venezolano estaban seguros de su presencia. Ios periodistas cubanos aseguraban, disciplinadamente, "no sabemo nada, chico, eso de que viene lo dise tú".

Apenas descendido del avión de Cubana, en medio de la oscuridad del aeropuerto de Maiquetía, se oyó a Castro preguntar: "¿Y cuántos metros tiene esta pista?". Castro se alojó en el hotel Caracas Hilton, al lado de Felipe González, y sus salidas supusieron un caos de gritos de "Fi-del, Fi-del", atropellos, carreras y presencia de individuos malencarados con bultos bajo la ropa, que indicaban la presencia de auténticos arsenales.

Castro, declaró ayer en Caracas, al término de una entrevista de más de una hora con el presidente de Gobierno español, Felipe González, que hubo "coincidencia" en los temas de América Latina y Centroamérica. Aseguró que el encuentro había estado "muy bien, muy interesante, muy ameno". Preguntado sobre los temás tratados, Castro respondió que hablaron "de todo lo divino y de lo humano".

A la pregunta de si había sido invitado a visitar a España, Castro, que estaba al lado de González, dijo que no se habló, porque "está sobreentendido. El día que yo quiera hacer un viaje a España no tengo más que tomar el avión y estoy allí enseguida, hago una escala técnica, visito a mis parientes o a mi amigo Felipe".

Sobre una entrevista con el vicepresidente de Estados Unidos, Dan Quayle, dijo Castro que "no hay nada en la agenda. Creo que él se ha encargado de decir por ahí que no tiene planeada ninguna entrevista con Daniel Ortega, ni con Fidel Castro. Yo no tengo prejuicio en encontrarlo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de febrero de 1989