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LA PROTESTA ESTUDIANTIL

Una joven de 14 años, herida de bala cerca del ministerio

María Luisa Prada Berenguer, de 14 años, estudiante de 22 de BUP en el instituto Antonio Domínguez, del barrio obrero de Palomeras, resultó herida en el glúteo derecho por un disparo de bala en las cercanías del Ministerio de Educación cuando concluía la manifestación. Internada en el Hospital Clínico de San Carlos, se la sometió a una exploración quirúrgica, su estado es satisfactorio y los médicos han decidido que permanezca 42 horas en observación para decidir si le extraen o no el proyectil, alojado en la pelvis.María Luisa, según sus amigos, recibió el impacto en la calle de Alcalá, frente a la de Barquillo, en las inmediaciones de la boca del metro de Banco de España, cuando observaba los incidentes con un grupo de manifestantes, ajeno al de los provocadores que se enfrentaban con los policías motorizados. Los disparos, según varios testigos, fueron realizados por policías nacionales que habían llegado en tres motocicletas por la calle de Barquillo en dirección a la de Alcalá e hicieron uso de sus pistolas al verse rodeados por un grupo de provocadores.Cinco casquillos de bala de 9 milímetros fueron recogidos por un redactor de este periódico en el lugar en que se produjeron los disparos de los agentes.María Luisa no notó en qué momento recibió el balazo. Pidió ayuda a sus amigos porque empezó a sentirse mal sin saber por qué. Se mareó y fue recogida en brazos por quienes la acompañaban, que, al percibir que sangraba abundantemente, la trasladaron en una ambulancia al hospital.En el parte médico se dice que María Luisa ingresó con "herida por arma de fuego en cuadrante superior externo de región glútea derecha" y que se le realizó una exploración quirúrgica "con resección de bordes de la herida apreciándose trazado ascendente hasta pala ilíaca con perforación de la misma y con orificio de un centímetro / 0,5 centímetros". El director gerente del centromanifestó a Efe que "puede que no sea necesario extraer la bala" y citó el caso de los heridos de guerra que han vivido sin problemas con metralla en el cuerpo.

El padre de la joven herida, Valentín Prada, afectado por el envenenamiento de la colza al igual que una de sus hijas, presentó denuncia en el juzgado de guardia para el esclarecimiento de los hechos. Prada, padre de seis hijos, declaró, según Efe, que las personas que dispararon "no son policías, son mercenarios. Ningún padre se podría imaginar que la policía iba a disparar con armas de fuego en una manifestación de niños. Esto no se puede consentir en una sociedad democrática".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de enero de 1987