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Balbín reconoce, tres años después, que se censuró a Alonso Puerta en 'La clave'

José Luis Balbín, ex director de los servicios informativos de TVE y del espacio La clave, ha revelado, en una entrevista que publicó ayer el diario asturiano La Nueva España, que la participación del ex concejal socialista Alonso Puerta en un programa de La clave, en enero de 1983, fue censurada. "Yo afirmo que el socialismo, en mis tiempos en TVE, imponía listas negras. Alonso Puerta es un ejemplo claro, y todo por haber denunciado un caso de corrupción en el Ayuntamiento de Madrid", dice.

Balbín afirma en la entrevista que "en el franquismo se sabía que la censura era mala, pero ahora se ejerce de modo vergonzante. El felipismo, como el franquismo, paga los servicios a quienes le son fieles".Tanto el director general, José María Calviño, como José Luis Balbín, alegaron entonces como motivo de la suspensión del programa una repentina enfermedad del presentador, que, sin embargo no le había impedido viajar a Francfort (República Federal de Alemania) el día de emisión de La clave.

Balbín añade que hubo un pacto entre el PSOE y Fernando Castedo, cuando éste era director general de RTVE, en 1981: "El pacto con los socialistas en TVE lo hicimos en mi casa Guerra, Calviño Castedo y yo. Consistía sencillamente en hacer una televisión en la que estuviesen representados proporcionalmente todos los partidos".

Balbín añade que la presión de la Moncloa y de "todos sus esbirros" en Radiotelevisión Española era enorme. Se pasaban el día quejandose de que les apoyábamos poco en la campaña de las municipales. A su juicio, siempre dábamos poco del PSOE y demasiado de todos los demás". "Con Felipe González hablábamos poco", subraya Balbín. "Quien más llamaba era Alfonso Guerra. También Eduardo Sotillos o Julio Feo y Pedro Bofill desde el partido".

José María Calviño, se pone de pie y firme, según afirma Balbín, para hablar por teléfono con el vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra.

El periodista, que pasa unos días de descanso en Pravia, sostiene que "quien no sea servil es deleznable para los felipistas, que son dogmáticos y torquemadianos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de septiembre de 1986