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El síndrome tóxico continúa siendo "un enorme problema sanitario", según un informe de la Comisión Clínica

"El problema del síndrome tóxico no está en absoluto acabándose, sino que continúa siendo un enorme problema sanitario, tanto cuantitativa (número de personas afectadas), como cualitativamente (evolución no previsible de la enfermedad) y creemos que por mucho tiempo", así se señala en el informe clínico elevado a la comisión mixta Congreso-Senado encargada del seguimiento de ésta enfermedad.

El informe de la comisión clínica, firmado por los doctores Pozo Rodríguez, Romero Olabarrieta, Serrano Ríos, Villamor León, Marín Hernández, Taracena del Pinal y por el experto en estadística Montero, lleva fecha del 22 de diciembre y hace especial hincapié en la enorme prueba que ha representado para la sociedad española ésta intoxicación masiva, dado que está "poniendo dramáticamente de manifiesto las deficiencias estructurales, ya clásicas, no sólo del sanitario, sino de otros muchos sectores e instituciones".Las conclusiones expresadas en el informe de la comisión sanitaria, y que recoge Europa Press, han sido asumidos también por la comisión científica y de investigación, (a través de su presidente profesor Serrano Rios), "que hace suyos los planteamientos antes expresados y solicita del Gobierno y del Parlamento que realicen un importante esfuerzo de organización para poder afrontar con garantía de eficacia éste inmenso problema".

"Después de ocho meses -prosigue el informe de la comisión clínica- creemos detectar un cierto grado de fatiga y desmoralización por parte de las personas directamente implicadas en éste problema que, aún cuando pueda ser comprensible, es absolutamente preciso. superar".

Criterios de actuación

"Independientemente de la grave patología, ya establecida en algunos pacientes (neurológica), existen datos que hacen pensar que después de la fase aguda inicial de daño pulmonar (edema pulmonar-in suficiencia respiratoria aguda), el pulmón está desarrollando de manera silente una patología crónica (hipertensión pulmonar y quizá fibrosis pulmonar intersticial difusa) que puede significar un serio problema en los próximos meses. Y quizá éste no sea el único. Y es previsible que la posible nueva patología pueda localizarse también en el grupo de pacientes con aparente buena evolución en el momento actual".

"La'investigación básica (química, bioquímica, toxicológica) tiene un ritmo propio, con frecuencia necesariamente lenta. Por el contrario, las demandas clínicas de esta enfermedad, no descrita previamente y de evolución no previsible, exigen ritmos de actuación más rápidos para tratar de prever la aparición de nuevos síndromes y aplicar terapéuticas apropiadas (prospección clínica y epidemiológica, estudio de cohortes, ensayos terapéuticos controlados).

Es necesario reseñar aquí que, aunque no conocemos la etiología ni la patogenia de la enfermedad, hemos dispuesto de medidas terapéuticas sintomáticas, bien conocidas de los médicos, que han permitido salvar a muchos enfermos (esteroides en la fase de insuficiencia respiratoria aguda, anticoagulantes en la fase de trombosis vasculares, nutrición y rehabilitación en la fase de patología neurológica, etcétera), una situación común a muchas enfermedades humanas que, aun desconociendo su etiopatogenla, pueden ser tratadas con efectividad.

Quiere esto decir que, con ser muy importante el conocimiento del tóxico/s y su mecanismo patogénico, no lo es menos hacer diagnósticos sindrómicos que permitan establecer terapéuticas fisicipatológicas y sintomáticas. Y en esta línea, que debe ser rigurosamente científica, se puede continuar prestando una gran ayuda práctica a los enfermos".

Utilización racional de los recursos

"Para poder realizar esta permanente investigación clínica, y dada la extensión de la población afectada, es imprescindible la creación de una importante infraestructura y la utilización racional de los recursos humanos y materiales' disponibles.

En esta perspectiva, la asistencia extrahospitalaria (unidades de seguimiento) tendrá progresivamente mayor importancia estratégica. Conviene no perder de vista que la del síndrome tóxico es una enorrrie demanda asistencial añadida a las habituales demandas (patológica, no síndrome tóxico) que ya estaban siendo atendidas con dificultades por el actual dispositivo sanitario y que no pueden en modo alguno ser desplazadasa un segundo nivel".

Con objeto de racionalizar al máximo la asistencía a los enfermos, la comisión clínica considera conveniente "a corto plazo concentrar la población actualmente ingresada, y muy dispersa, en unos pocos hospitales, lógicamente en aquellos dotados de los medios precisos para desarrollar investigación clínica.

Las unidades de seguimiento tienen que vincularse en forma muy estrecha a los respectivos hospitales para asegurar la coherencia y continuidad en las investigaciones clínicas y tratamientos, y esta vfficulación debe ser institucionalizada y reglada".

Propuesta de organización

La comisión clínica del síndrome tóxico considera indispensable una organización centralizada de todo lo refererite a este grave problema, dado que "para hacer frente a una situación sin precedentes en nuestra historia sanitaria se precisa de una organización sin precedentes de nuestro dispositivo sanitario. El elemento fundamental de este dispositivo consiste: en la creación de una dirección única del síndrome tóxico dotada de la necesaria capacidad administrativa (ejecutiva), con dedicación exclusiva a este problema y con el objetivo fundamental de coordinar de hecho las diferentes facetas de un trabajo multidisciplinario: asistencia, investigación epidemiológica, investigación clínica, investigación básica, utilización directa de recursos con arreglo a un orden de prioridades, actuación administrativa, tratamiento informativo".

"Es condición sine qua non que se liberen los recursos económicos necesarios para atender un programa de semejante envergadura. Indemnizar económicamente a las familias y a los individuos, por enfermedad o muerte, en un intento loable de paliar el daño producido por la intoxicación, sin poner simultáneamente todos los medios para evitar la extensión del daño, creemos que sería un grave error y una gran responsabilidad".

Para concluir, la comisión clínica del síndrome tóxico manifiesta su voluntad "de responder a todas las cuestiones", al tiempo que reconoce, a pesar de haber generado un gran esfuerzo a lo largo de estos meses, que el mismo ha tenido "un rendimiento desproporcionadamente pequeño".

"La comisión para el seguimiento clínico del síndrome tóxico ruega al Gobierno y al Parlamento que reflexionen en profundidad sobre lo anteriormente expuesto y pongan en pie una estructura capaz. Sin esto, el trabajo de la comisión clínica resultará estéril y, en consecuencia, la necesidad de su permanencia muy dudosa".

Las autoridades sanitarias informan ante la comisión Congreso-Senado

La comisión rnixta Congreso-Senado para la investigación del síndrome tóxico celebró sesión a puerta cerrada el martes y ayer, miércoles, continuando así su actividad después de las pasadas Navidades. En las jornadas del martes informaron en relación con este problema los doctores Serrano Ríos, presidente de la comisión científica del síndrome; Angel Pestaña, coordirtador de los trabajos de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas para el síndrome; el doctor Bagunca, de Valencia, en relación con las indagaciones seguidas en torno a un producto fertilizante denominado paraquat, importado ilegalmente en España, y los doctores Antonio Muro y Luis Sánchez Harguindey, ex secretario de Estado para la Sanidad.Estos dos últimos puntualizaron sobre las entrevistas celebradas entre ambos con motivo de las investigaciones llevadas a cabo por el doctor Muro en seguimiento del síndrome tóxico. El doctor Muro volverá a comparecer ante esta comisión mixta, probablemente en la próxima semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de enero de 1982

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