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miércoles, 14 de mayo de 1980

No se llegó a tiempo para salvar a la niña caída en un pozo en Huesca

  • Sara Palacios murió por asfixia dos horas antes del rescate

A las doce y media del mediodía de ayer fue rescatado sin vida el cuerpo de la niña Sara Palacios, de tres años y medio de edad, que sobre las cinco de la tarde del domingo cayó a un pozo de drenaje de la empresa Auxini, en la localidad oscense de Sesa. Cuando fue rescatada, Sara Palacios llevaba dos horas muerta por asfixia, según determinaron posteriormente los médicos. Sin embargo, una cerrada ovación de algunos cientos de personas presentes en el lugar estalló en el momento en el que el equipo de rescate logró extraer el cuerpo de la niña, ya que se creía que salía con vida. Muchos rompieron a llorar, mientras en toda España se seguían hora a hora los acontecimientos

El domingo, Sara paseaba con su padre cuando vio un tubo que salía del suelo, al que se acercó sin percatarse de la trampa mortal: el tubo estaba metido en un pozo de treinta metros de profundidad, utilizado por Auxini para inyectar hormigón en una zona del canal del Cinca. Unas hierbas que cubrían los bordes del pozo le impidieron ver el vacío de unos treinta centímetros que existía entre la pared del pozo y el tubo. Al pisar las hierbas se precipitó al vacío y quedó enganchada en un saliente, a unos quince metros de profundidad.Aunque las obras en los diversos pozos del pueblo habían terminado hace más de un año, habían quedado algunos orificios sin cubrir, que se agrandaron con las lluvias, según informó el corresponsal de EL PAÍS en Huesca, Juan Manuel Fonseca.

Desde el primer momento de conocerse la noticia empezaron a emitirse, a través de la radio, llamadas de socorro, en las que se pedía a los trabajadores de la empresa Auxini que acudieran al lugar, una era del pueblo, para iniciar el rescate. Inmediatamente hicieron acto de presencia fuerzas de la Cruz Roja, la Guardia Civil y bomberos de Zaragoza y Huesca, así como un helicóptero de las fuerzas aéreas norteamericanas de la base de Zaragoza, para trasladar a Sara a un hospital en el momento en que fuera rescatada.

A lo largo de las casi 48 horas que Sara Palacios estuvo en el interior del pozo, su padre habló con ella cada media hora para mantenerla entretenida y comprobar que se hallaba con vida. Aunque efectivos de la Cruz Roja lograron hacer llegar al lugar donde se encontraba Sara oxígeno y una lámpara para protegerla del frío, no pudieron darle de comer ni beber, pues se encontraba con los brazos aprisionados.

La operación rescate no paró ni un momento desde la caída de la niña al pozo. Excavadoras llevadas al lugar del suceso horadaron una zanja de unos doce o trece metros de longitud paralela al hoyo del pozo, para abrir después una galería diagonal que llegara hasta el lugar donde se encontraba la niña. La lluvia permanente y el mal tiempo reinan e hicieron que los trabajos fueran lentos, por temor a que hubiera desprendimientos de tierras reblandecidas.

El gobernador civil de la provincia, José Gómez Salvago, que estuvo en todo momento en la boca del pozo, explicó que el rescate había tardado casi 48 horas en producirse «para poder hacerlo con una seguridad enorme». «Hay que tener en cuenta», añadió, «que a quien estuviera fuera como espectador puede parecerle inverosímil la tardanza, pero el que trabajaba a tantos metros de profundidad tenía que tener cuidado, porque cualquier cascote que le hubiera caído a la chica le hubiera producido la muerte con anticipacion».

Perforar el granito

El momento más difícil del rescate fue cuando las excavadoras llegaron a unos treinta centímetros de donde se encontraba Sara Palacios, ya que toparon con una gruesa capa de granito, por lo que hubieron de utilizar martillos eléctricos. Cuando se logró perforar el pozo eran las once de la mañana de ayer.

En las últimas horas del rescate había cundido el pesimismo entre las personas que intervenían en los trabajos de salvamento, familiares de la niña y vecinos del pueblo, ya que la pequeña dejó de contestar a las palabras que periódicamente le dirigía su padre. Sin embargo, a las once, al ser perforado el pozo donde estaba atrapada, comenzó a quejarse, lo que hizo renacer nuevamente las esperanzas. Al parecer, la niña, debilitada y cansada, se había quedado dormida y po ello no respondía a las llamadas.

Sobre las doce menos cuarto uno de los obreros que trabajaban en la construcción del túnel de rescate, un ex minero asturiano lla mado Mario, consiguió agrandar con todo cuidado el agujero de la galería y llegar al lugar donde se encontraba Sara. Por primera vez pudo verla. Emocionado, el obrero salió a la superficie y dijo que la niña estaba «como un animalillo» toda manchada de barro y mojada y que no pudo moverla porque hubiera tenido que firarla de los pelo y no quería causarle más sufrimiento.

Rescatada muerta

En la media hora siguiente, entre las doce y las doce y media del mediodía, se prosiguió el rescate. Sobre esa hora, Sara Palacios pudo ser cogida en brazos por dos miembros de la Guardia Civil y trasladada a la galería perforada en estos dos días. Sara salía ya muerta, pero las vibraciones de los martillos eléctricos movieron su cuerpo, lo que hizo pensar que aún se encontraba con vida. En la galería recibió oxígeno y se le administró un tónico cardíaco. Poco después, con todo cuidado, era sacada a la superficie, momento en que todas las personas prorrumpieron en un fuerte aplauso dedicado a la niña y a sus salvadores. Desde allí, la niña fue trasladada a una improvisada enfermería, donde fue reconocida por la doctora de Sesa, localidad del suceso. También le practicaron la respiración boca a boca durante casi cuarenta minutos.

A la una y diez de la tarde se dio por muerta a Sara Palacios. Los médicos que la atendieron coincidieron en que la muerte le había sobrevenido por asfixia, debido a la presión a la que estuvo sometida entre la pared del pozo y el borde exterior del tubo de drenaje.

Antes de conocer el fallecimiento de Sara, su padre, Antonio Palacios, agricultor de Sesa y del que Sara era hija única, sufrió un desvanecimiento cuando supo que la niña había sido ya rescatada y creyó que se encontraba viva. Tras recibir asistencia médica y volver en sí, Antonio Palacios dijo a los periodistas: «Creo que hay esperanzas fundadas de que se recupere y siga con vida. Hemos pasado dos días en los que hemos sufrido muchísjmo».

Auxini: "El Pozo se agrandó solo"

El alcalde de Sesa se entrevistó ayer con los responsables de la empresa constructora de los pozos. Estos estaban construidos desde hace más de un año y se había dejado entre los tubos de drenaje y el borde del pozo una distancia no superior a los cinco centímetros, que con la lluvia y el paso del tiempo se agrandó hasta llegar a los veinte o treinta centímetros. El lugar donde se encuentran los pozos -no hay sólo uno, sino varios, y unos de otros están a una distancia pequeña- es una era, por le que la hierba cubría los rebordes del lugar por donde cayó Sara Palacios. El tubo sobresale de los pozos alrededor de un metro y medio, lo cual atraería la atención de Sara.

Los técnicos de la empresa explicaron al alcalde de la localidad oscense que el caso del agrandamiento del pozo es totalmente anómalo. Al parecer, la empresa quiere desvincularse del accidente. Sus representantes no explicaron por qué no se habían hecho revisiones de la obra, ni había vallas o alguna señal en la era donde cayó al pozo Sara Palacios.

La conmoción en Aragón y el resto de España fue grande desde el momento de conocerse el hecho. Muchas personas siguieron el rescate por la radio y en las redacciones de los periódicos se recibieron, llamadas interesándose por el desarrollo de los acontecimientos.

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