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martes, 29 de marzo de 1977
La catástrofe aérea de Tenerife

Los Rodeos: 561 muertos por un fallo humano

Un fallo humano, originado en las cabinas de alguno de los dos aviones o en la torre de control del aeropuerto, ha sido la causa de la catástrofe aérea de Tenerife, la mayor de toda la historia de la aviación. Quinientas sesenta y una personas han muerto, y aún se teme por la vida de varios de los ochenta supervivientes. No hay ninguna información oficial acerca de las razones del choque de los dos jumbos de la PAN AM y la KLM, pero los testimonios recogidos, tanto en el lugar del accidente como entre expertos, indican que la razón inmediata de la colisión debe buscarse en un error de interpretación de las órdenes de la torre de Los Rodeos o en una equivocada actuación de los controladores. Esta segunda hipótesis parece hoy la menos probable. La razón remota del acontecimiento debe hallarse en la bomba colocada en el aeropuerto de Las Palmas, que determinó el desvío de los dos aviones gigantes a la isla vecina. La catástrofe de Tenerife (la segunda que se registra en este aeropuerto en los últimos cuatro años) ha causado una enorme conmoción en el mundo. En Alemania, un representante de la asociación de pilotos civiles considera al aeropuerto de Los Rodeos como «de pesadilla». En Inglaterra no creen que el accidente interrumpa la corriente turística británica hacia las Canarias. El segundo aeropuerto que se construye al sur de la isla está casi acabado.

No existe por el momento una explicación coherente a la catástrofe aérea ocurrida en la tarde del pasado domingo en el aeropuerto de Los Rodeos, Tenerife, en la que perdieron la vida 560 personas, al colisionar en la pista de operaciones un Boeing 747 de la compañía holandesa KLM, con 229 pasajeros y quince tripulantes a bordo, con otro aparato de igual clase de la compañía PAN AM, con 373 pasajeros y quince tripulantes. De los 72 supervivientes, todos ellos ocupantes del avión americano, quince resultaron ilesos, y el resto fueron hospitalizados con heridas de diversa consideración. Ambos aparatos venían destinados al aeropuerto de Las Palmas, y debido a que éste había sido cerrado por la explosión de una bomba, no se les permitió el aterrizaje y fueron desviados a Tenerife.Según declaró el ministro del aire, teniente general Franco Iribarnegaray, durante la rueda de prensa celebrada al mediodía de ayer en Santa Cruz, el caso está sub iudice, por lo que no pueden darse, de momento, detalles técnicos del siniestro.

Las operaciones de rescate de cadáveres han concluido ya. En la pista sólo quedan los restos calcinados de ambos jumbos, esparcidos en un radio de quinientos metros. El aeropuerto se halla cerrado al tráfico desde el momento en que ocurrió el accidente, y se cree que aún durará esta situación durante varios días, ya que técnicos del Ministerio del Aire y de las dos compañías aéreas siniestradas estudian sobre el terreno la situación de los restos de los Boeing con el fin de llegar a las conclusiones que permitan el esclarecimiento de tan extraño accidente.

Todo ocurrió en cuestión de segundos. Eran exactamente las cinco y cinco de la tarde cuando los dos jumbos colisionaron violentamente en la pista de despegue del aeropuerto de Los Rodeos. Estallaron a continuación ambos aparatos y se produjo un gigantesco incendio. Según se manifestó en la rueda de prensa de las autoridades, la torre de control autorizó a ambos aparatos a que se dirigieran a través de la pista de operaciones hacia la cabecera sur de la misma, uno tras de otro, a una prudente distancia, con las órdenes concretas de que el jumbo de la KLM girara al llegar al final del asfalto en un ángulo de 180 grados, mientras que el aparato de la PAN AM debería rodar por la citada pista y tomar un lateral que lo encaminara a través de la pista de rodadura hacia la cabecera sur de la de despegue.

Más información en págs. 14-15-16 y última, y editorial en pág. 8

Rescate

Los tripulantes supervivientes: "No vimos nada. Sólo sentimos el golpe"

A las tres de la madrugada llegaba, en helicóptero desde el aeropuerto de Gando, donde había arribado minutos antes desde Madrid, en un Mistere, el ministro del Aire acompañado de los subsecretarios de Aviación-Civil y de Turismo, el director general de Aeropuertos y el presidente del Cabildo de Tenerife, que se encontraba en aquellos momentos en Madrid. El ministro permanece en Tenerife y ha sido informado de todos los de talles del accidente, así como de las posibles causas del mismo. También hemos sido informados que han llegado alrededor de sesenta técnicos de la PAN AM y unos cuarenta de la KLM, que junto con los peritos del Ministerio del Aire realizan las investigaciones necesarias para esclarecer la causa del siniestro.

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