_
_
_
_
Reportaje:

Como una nuclear sobre el mar

Las energías renovables ya concretan proyectos con una potencia equiparable a la de plantas atómicas - La eólica marina lidera los planes más ambiciosos

Recostado ante la pantalla que traza la ruta donde los buques incrustarán enormes turbinas eólicas en el lecho marino a unos 900 metros del muelle de Ramsgate (Reino Unido), Richard Pigg augura un buen día de construcción para el futuro mayor parque eólico del mundo. "Si prosigue el buen tiempo podremos instalar una turbina cada cuatro horas", pronostica el director de obras de London Array, granja eólica que ya cuenta con una decena de los 175 molinos que aportarán 630 megavatios de electricidad a finales de octubre, lo suficiente para abastecer de forma permanente unos 450.000 hogares. El buen tiempo permite a Pigg centrarse en la segunda fase del proyecto: la ampliación del parque en otros 60 molinos, que arrancará en 2012 para llegar a los 1.000 megavatios de potencia, el equivalente a una central nuclear instalada en alta mar. "Es un hito importante aunque en estos momentos [tras el accidente de Fukushima] no parezca muy inteligente compararnos con una planta atómica", asume Pigg con flema británica.

Reino Unido monta 235 molinos en agua salada para dar luz a 450.000 hogares
El mar del Norte ronda 45 metros de profundidad, ideal para fijar turbinas
Más información
El calentamiento roba medio metro anual a la costa ártica
Japón confirma una fusión parcial de las barras de los reactores 1 y 3 de Fukushima
Un denso humo en el reactor 2 de Fukushima impide a los robots estudiar su estado

El parque costará 2.200 millones de euros aportados por un consorcio que ilustra la madurez que ha alcanzado el sector: el gigante alemán E.ON (30%); la eléctrica danesa DONG, líder en el sector eólico (50%); y Masdar (20%), compañía fundada en 2006 por el Gobierno de los Emiratos Árabes para invertir petrodólares en el desarrollo de grandes proyectos en renovables. Las empresas no se han volcado con el medioambiente pero ya apuestan a lo grande para dominar un sector cada vez más rentable. En el Reino Unido, principal tablero de juego de la energía eólica marina gracias a la escasa profundidad del mar del Norte, los parques marinos generarán 75.000 empleos y supondrán una facturación 850 millones de euros anuales en 2020, calcula el Gobierno británico que el año pasado ya estrenó el mayor parque eólico actual: Thanet Wind Farm, instalado unos 20 kilómetros al sur de London Array y cuyo centenar de turbinas generan unos 300 megavatios.

Otras fuentes renovables comparten esta misma ambición: Bright Source, un consorcio estadounidense e israelí, invertirá 175 millones de euros para construir un complejo solar en California que en 2013 aportará 390 megavatios; la empresa española Abengoa está construyendo la mayor planta termosolar del planeta en el desierto de Arizona (EE UU), que aportará 280 megavatios; mientras, la misma empresa construye en Abu Dhabi la primera planta de este tipo en Oriente Medio mediante un consorcio con Masdar (60%) y la francesa Total (20%, igual porcentaje que la empresa española). La central estará operativa en dos años y aportará 100 megavatios. "La energía termosolar es la única que puede almacenar energía. Aporta estabilidad a la red, por lo que suple las renovables fluyentes como la eólica. Estamos trazando un horizonte en que parece factible generar energía solo con renovables", advierte Luis Crespo, presidente de Termosolar, patronal del sector en España.

La encrucijada de la industria nuclear por la crisis radiactiva de Japón coincide con el auge de las renovables. Ya no se trata de ambiciosos planes solo plasmados en un boceto: las renovables empiezan a romper los techos que lastraban al sector hace una década. "Su capacidad productiva será cada vez mayor. No es una cuestión medioambiental, sino estratégica. Ya podemos contar con parques renovables que aportan una potencia energética importante. Las empresas quieren hacer negocio y los Gobiernos aspiran a atraerlas para captar grandes inversiones que generen empleos", precisa Peter Symmons, director comercial de Locate in Kent, agencia de promoción de inversiones que colabora con el gobierno británico.

La primera parte de esta batalla se libra entre los países con acceso al mar del Norte. Gobiernos y empresas tratan de acaparar el mayor trozo de pastel: la profundidad no supera los 45 metros en la mayoría de tramos y es posible fijar turbinas eólicas en el suelo marino incrustándolas con una especie de martillo hidráulico. Aislados y alejados de la costa, estos parques pueden contar con cientos de molinos de grandes dimensiones para aprovechar la mayor fuerza del viento que sopla en las zonas marinas. Los grupos ecologistas, inquietos por la repercusión de estas plantas sobre la fauna marina, asumen por ahora los grandes parques como un mal menor. Reino Unido, Dinamarca, Francia y Alemania prevén llenar esas aguas de ambiciosos parques eólicos capaces de proporcionar 115.000 megavatios de energía en 2020, el equivalente a más de un centenar de plantas nucleares.

España, por el momento, deberá esperar: el mayor productor de energía eólica de Europa -en 2010 superó a Alemania a pesar de que el país germano tiene más potencia eólica instalada- prevé construir grandes parques en toda la costa gallega y el resto del Cantábrico pero todavía no en el Mediterráneo. La mayor profundidad de las aguas dificulta la instalación, mientras las eléctricas ya ensayan sistemas de sujeción en el lecho marino mediante una especie de islas flotantes. "Muchos expertos creen que España no producirá un solo kilovatio marino antes de 2017 o 2018. De los 10.851 megavatios previstos en Europa hasta 2013, ni uno estará en España", señala un portavoz de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), que atribuye parte de la culpa a la lentitud del Gobierno para tramitar este tipo de parques.

Las compañías españolas, por su parte, se mueven con mayor presteza que el Ejecutivo español y pugnan con relativo éxito por obtener grandes proyectos alrededor del mundo. Abengoa, líder en termosolar, está planificando plantas en tres continentes. Iberdrola Renovables, a través de su filial ScottishPower y a medias con la sueca Vattenfall, se adjudicó un contrato para instalar parques marinos frente a las costas de Reino Unido a partir de 2015 con una inversión prevista de 20.000 millones de euros y la posibilidad de aportar hasta 7.200 megavatios. Gamesa, empresa vasca líder en aerogeneradores, también intuye donde está el negocio: en enero anunció que prevé trasladar el centro mundial de su negocio eólico marino a Reino Unido. Para este Gobierno supondrá ganar una inversión de 150 millones y unos 150 puestos de empleo, los mismos que pierde España.

La eólica marina está tomando rumbo de crucero pese a que conserva varios puntos débiles: las compañías todavía trabajan en un método que permita acumular este tipo de energía -en la actualidad, la que no se consume en el momento de ser producida, se pierde-. Los parques marinos también distan de alcanzar una disponibilidad similar a la de las nucleares, casi operativas entre el 80% y el 90% del tiempo. "Calculamos que empezaremos a operar con una disponibilidad de alrededor del 40%", señala Pigg con relación a London Array. El mantenimiento que requieren estos parques, la necesidad del viento para operar y los problemas de los técnicos para acceder a las turbinas en situaciones meteorológicas adversas explican el dato aparentemente bajo. "No dudo de que iremos mejorando esta cifra: a mayor disponibilidad, mejor negocio harán las eléctricas", señala el responsable de obras del parque mientras la pantalla empieza a parpadear. "Sin problemas", precisa una voz a través del ordenador. Otra de las bases que sujetará las turbinas eólicas ha sido clavada en el lecho marino con éxito. "Bien", responde Pigg, "ya solo nos quedan unas 170".

El futuro energético, en las olas

Con la energía eólica ya en plena madurez y la eólica marina en fase de expansión, los expertos en renovables vuelven su mirada hacia las olas: la energía undimotriz, que transforma el movimiento del oleaje en energía, se divisa a medio plazo como una fuente capaz de revolucionar el actual esquema energético.

"Las olas generan un movimiento constante y relativamente fácil de aprovechar cuando se desarrolle la tecnología necesaria. La explotación comercial de esta energía puede cambiar muchas cosas", resume Torsen Tomas, experto alemán que calcula que esta energía lleva unos 10 años de retraso respecto a la eólica. La UE, por su parte, calcula que las olas poseen potencial para suministrar electricidad a 11 millones de casas.

Un centenar de empresas alrededor del mundo se hallan realizando ensayos pero la mayor red de generadores marinos se concentra en Cornualles, frente a la costa británica. Varias compañías han instalado unas 175 boyas con hélices que se impulsan mediante las olas y trabajan en tres proyectos para construir plantas experimentales capaces de generar unos 50 megavatios. "Y esto es solo el principio", señala Tomas.

Más renovables

- El objetivo de la UE de que el 15% de la energía que consuman los países miembros proceda de fuentes renovables en 2020 ha dìsparado el sector en los países del continente.

- En España las renovables representaron el 32% de la producción eléctrica en 2010 frente al 25% de 2009; y el 13,2% de la energía final consumida, respecto al 12,3% del año anterior.

- Alemania. El 16% fueron de la energía consumida en 2009, último año del que hay datos, respecto al 13% del año anterior.

- Reino Unido. El 6,7% de electricidad consumida en 2009 (último año del que hay datos), respecto al 5,6% registrado en 2008.

- Francia. El 11% de la energía consumida en 2009 respecto al 10,2% del año anterior.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_