_
_
_
_
Reportaje:PEKÍN 2008 | Empiezan los juegos

Loa a la monumentalidad

25.000 personas participan en la ceremonia inaugural, dirigida por el cineasta Zhang Yimou

Es imposible meter 5.500 años (o más) de civilización y cultura en tres horas y media de ceremonia inaugural, dirigida por el cineasta Zhang Yimou. Pero los chinos son así. Ésta es una oportunidad de oro para finalmente asentar con los oropeles del arte de masas el camino a su dominante expansión universal en la nueva era que se han propuesto bordar a base de grandes golpes de efecto, rascacielos de cristal y crecimiento económico sin límites.

La capacidad innata del gigante asiático para ritualizarlo todo, cualquier circunstancia, buena o mala, será la tónica dominante de estos actos colosales donde un inveterado lujo, a veces incomprensible a ojos occidentales por su escala y protocolos, será la dominante estética. Piénsese en los planos exteriores de la Ciudad Prohibida de El último emperador, el filme de Bertolucci, pero ampliados. Y todo eso se inserta en una corriente de fastos olímpicos que tienen hasta ahora su techo en Barcelona 92 y en la apertura y clausura de los Juegos de Invierno de Albertville 1992, geniales y hasta hoy no superados, que diseñó el bailarín y coreógrafo Philippe Decouflé (París, 1961).

David Cal será el abanderado español
La representación española
El calendario de los Juegos

La filtración por una televisión surcoreana de casi seis minutos de planos diversos de los ensayos pusieron en alerta a los organizadores. Y no eran imágenes de un aficionado con un teléfono, un piratilla de tres al cuarto: estaban bien hechas y circularon hasta hoy, con dificultades, en Internet. En ellas se veían, -a saltos-, masas corales con trajes de diversas épocas y fue fácil identificar las referencias a los guerreros de Qin Shi Huang (llamados de Shaanxi), a la dinastía Tang (con su legendaria y rebelde emperatriz Wen Jia) y al apogeo barroco de la dinastía Ming, no por la más sobada menos espectacular, con sus oros y sus brocados o sus tocados imposibles. Entonces Pekín entregó a la prensa imágenes oficiales de un ensayo, que supieron a poco.En esta especie de ópera total, dicen, estará casi todo, lo que es bastante peregrino, y habrá un trufado con lo antiguo, un clarísimo mensaje futurista de ciberespacios, trajes autoluminiscentes-refractantes y cómo no, entes voladores, algo que está en el imaginario de la cultura china parece que desde siempre: nada pone en éxtasis a un chino como ver volar a otro chino.

La acupuntura, la brújula, el teatro cantado, la danza clásica, la pólvora, la imprenta, el papel prensado primero y el papel moneda poco después, los espagueti, la tinta indeleble (y la invisible), la seda estampada, los adosados, la gran muralla, las piscifactorías, el abanico y el paraguas plegable, el catalejo teles-cópico y un instrumento de cuatro cuerdas que se tocaba con arco y es el verdadero ancestro del violín, son algunos de los inventos que no han dejado de ser atribuidos a los chinos, que se declaran a sí mismos inventores natos.

Hoy la palabra clave es "monumental", para la que, por cierto, no existe un ideograma específico. No en vano se ha creado para estos Juegos este Pekín danzante (huella blanca sobre cameo rojo), que está directamente relacionado con los ideogramas Wu (la danza) y Yun (algo así como el duende para los flamencos y que es diferente para cada etnia). Las representaciones ideogramáticas Ma y Mu (relativas al espacio de la creación y a la música) también han sido tenidas en cuenta en el diseño y se hace resaltar que la danza es, también, china. Y esa es la razón de que sus múltiples lenguajes, autóctonos o foráneos, han sido refundidos por el coreógrafo Shen Wei en un nuevo made in China con más de 10.000 personas en la escena del Nido y hasta un total de 25.000 implicados en la logística del evento.

Estudiantes de una escuela de artes marciales reciben instrucciones en un ensayo de  la ceremonia inaugural.
Estudiantes de una escuela de artes marciales reciben instrucciones en un ensayo de la ceremonia inaugural.REUTERS

LOS TRES CEREBROS DE LA CEREMONIA

- Zhang Yimou (director de cine, Xian, 1951). Es el jefe del equipo. Se le considera el más importante director de la quinta generación del cine chino. Su primer filme Sorgo rojo (1987) ganó el Oso de Oro en Berlín en 1988. En China se llegaron a prohibir dos de sus mejores películas: La semilla del crisantemo (1990) y La linterna roja (1991). En 1999 obtiene el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia por Ni uno menos. Ese año se consagra con un Turandot (Puccini) que se graba en espacios monumentales de Pekín.

- Eiko Ishioka (vestuarista, Tokio, 1939). Ganó en 1993 un oscar al mejor vestuario por el Drácula de Bran Stoker de Francis Ford Coppola y fue nominada a un premio Tony por los trajes del musical de Broadway M. Butterfly. Formada en la Academia de las Artes de Tokio, su labor se extiende al diseño gráfico, textil y de moda. En 1985 despuntó internacionalmente en el Festival de Cannes con los trajes para el filme de Paul Schrader Mishima en cuatro actos. Ha sido la diseñadora de la cantante Björk.

- Mark Fisher (escenógrafo, Londres, 1947). Arquitecto de formación, de sus dibujos salieron las plataformas de Division bell y The Wall (Pink Floyd), Bridges to Babylon (Rolling Stones), Elevation y Popmart (U2). Ha trabajado para Elthon John, Tina Turner, R.E.M., Robbie Williams y Pavarotti. Diseñó los fastos que inauguraban el Millenium Domus en Londres y dibujó el espacio para el Cirque du Soleil en Las Vegas y los escenarios para Los monjes guerreros de Shaolin. Su libro Staged architecture se ha convertido en el manual de estilo del sector.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_