La tecnología como pegamento de la educación a distancia

Las clases en remoto solo han sido posibles juntando una serie de recursos tecnológicos, que, además, van a protagonizar una parte de la educación en el futuro

La tecnología como pegamento de la educación a distancia
PABLO B. GARCÍA

El hilo que se tendía entre tantos profesores y tantísimos alumnos durante el confinamiento estaba hecho de tecnología. Sin la conexión a Internet y sin los dispositivos, no hubiera sido posible dar las clases ni seguirlas.

“Cuando el 14 de marzo se confina el país, a los educadores se nos dijo que el 16 había que abrir nuestros espacios de trabajo, las escuelas, los institutos, las facultades. Y la única posibilidad era la educación digital”, comenta Fernando Trujillo, profesor e investigador de la Universidad de Granada. En aquellos momentos, la tecnología permitió que las clases no se pararan y que millones de estudiantes siguieran el curso.

Ahora, la universidad en la que ejerce Trujillo afronta un nuevo cierre debido a las medidas locales para contener la covid-19. “Yo no vivo esto como un drama. Es una alteración, porque nuestra universidad es presencial. Pero creo que aquella época en la que mirábamos la presencialidad como el marinero mira el flotador cuando cae al agua ya pasó”, apunta el profesor.

De hecho, en muchas escuelas y universidades la tónica general para afrontar el nuevo curso es un modelo semipresencial. Clases en el aula combinadas con educación a distancia, que se fundamenta en la tecnología. A todos los niveles: desde el propio software que se utiliza a la conexión a la Red a los dispositivos. En este último caso, destacan las tabletas por su versatilidad para usarse en diferentes espacios. Es su mayor diferencia frente a los portátiles, cuyo formato invita a tener una mesa como soporte. En este contexto, Samsung se ha propuesto impulsar sus tabletas como herramienta de enseñanza.

Los recursos tecnológicos vuelven a ser clave en esta etapa, que impactará en el futuro del aprendizaje a medio y largo plazo. Lo mismo ocurre con el papel de los docentes, muchos de ellos sumergidos de golpe en la educación digital. La apuesta ahora, en todo caso, se aleja de la presencialidad plena. Y la tendencia se acrecentará. Un artículo del Foro Económico Mundial expresaba claramente la opinión de que la pandemia ha cambiado la educación para siempre. Las clases a distancia han llegado para quedarse, aunque el modelo futuro sea una combinación de ambos tipos de educación.

En un informe de ResearchAndMarkets, previo a la pandemia, se estimaba que el mercado de la educación online alcanzaría los 350.000 millones de dólares a nivel global en 2025. A falta de nuevos cálculos, resulta evidente a estas alturas que la proyección ha quedado rebasada por las circunstancias.

Los beneficios para los estudiantes

La educación a distancia se apoya en tres recursos tecnológicos básicos, según explica Trujillo: “En primer lugar, la disponibilidad del dispositivo. Si no tienes el dispositivo para conectarte, tenemos un problema”. Pero también cita las plataformas de gestión de aprendizaje (común a todo un centro de enseñanza) y el software que requiere cada docencia en particular.

Los dispositivos más populares son los móviles, los que más funcionalidades ofrecen son los ordenadores, pero los más versátiles son las tabletas. El profesor de la Universidad de Granada afirma que ya se usaban para trascender las paredes del aula y moverse en distintos entornos, urbanos y rurales: “No tiene competidor, porque supera las limitaciones del teléfono, sobre todo por el tamaño de la pantalla, que hace que ciertas cosas sean difíciles. Por ejemplo, hacer diseño gráfico con una pantalla de móvil no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo. Sin embargo, utilizar software de dibujo en una tableta es una gozada, sobre todo ahora que podemos usar los dedos y también los lápices”.

En la educación en remoto, las tabletas de Samsung abarcan múltiples funciones y favorecen la multitarea. Mientras se toman notas se puede grabar una clase o buscar información sobre un término específico. A esto se le añade la posibilidad de tomar apuntes a mano con el lápiz digital, para no perder la costumbre de la escritura manual, o añadirle un teclado físico para redacciones más largas. Tener ambas opciones mejora la productividad. Puede garabatear un par de notas rápido, cuando lo necesite, pero también acoplar su teclado para trabajos más en profundidad.

Trujillo destaca que este tipo de educación, trenzada sobre bases tecnológicas, es positiva para la capacitación de los alumnos. En la escuela o en la universidad ya se ven obligados a usar ciertos programas de corte profesional y a crear contenidos, como podcast, vídeos o representaciones visuales de información. “Estamos hablando de chicos que a lo mejor en el futuro estarán también con sus dispositivos haciendo planos o programación. Esa certeza de que el dispositivo no es solo un receptor, sino que es un espacio de creación, es muy importante”, afirma.

La tableta, reina de la educación a distancia

A medio camino de un portátil y de un smartphone, la tableta se revela como un instrumento de gran utilidad para la educación a distancia. Consciente de sus cualidades, Samsung ha reforzado su oferta de estos dispositivos y los ha pertrechado con aplicaciones y recursos específicos.

Diferentes tabletas cubren diferentes necesidades. Como opción sencilla, la Galaxy Tab A7 permite una ración sólida de productividad. Su pantalla de 10,4 pulgadas con resolución FullHD resulta propicia para hacer tareas de clase. El tamaño es suficiente para ver los contenidos de un vistazo, a diferencia de lo que suele ocurrir con un móvil. Su rendimiento, que se basa en un Snapdragon 662 y 3 GB de RAM, permite una multitarea fluida, un aspecto básico, y también la ejecución de juegos.

El dispositivo de Samsung incluye ‘Modo Niños', para que los pequeños ensayen y aprendan buenos hábitos de uso, marcando tiempos, y con funciones de seguridad familiar. A este entorno se puede acceder en el resto de dispositivos de la marca, como la Galaxy Tab S6 Lite y la Galaxy Tab S7 y S+. La primera cuenta también con una pantalla de 10,4 pulgadas, pero tiene un mayor rendimiento gracias a su procesador y a sus 4 GB de RAM. Si bien su mayor ventaja es su integración con el lápiz digital S Pen, que se adhiere magnéticamente a la tableta.

El S Pen permite tomar notas de forma precisa, gracias a la baja latencia que tiene el lápiz digital. Una vez manuscritos los apuntes, la aplicación Samsung Notes los transcribe en texto que se puede exportar a diferentes formatos, como Word o PDF. La app también da la posibilidad de grabar notas de audio para complementar los apuntes, así como escribir y firmar PDFs.

Las Galaxy Tab S7 y S7+ se enmarcan más en la categoría de tabletas de alto rendimiento. La primera tiene una pantalla de 11 pulgadas y la segunda, de 12,4. Destaca también la tasa de refresco de 120 Hz, que mejora la experiencia visual. Su procesador está preparado para la edición de vídeos a nivel profesional, así como para retocar fotos. Ambos dispositivos están pensados para poder usarse con las herramientas más avanzadas de diseño. A esto se le suma la facilidad para hacer presentaciones, pues se pueden arrastrar imágenes o vídeos de una app a otra. Su pantalla emite menos luz azul, con el fin de proteger la vista en periodos largos de exposición.

En todos estos dispositivos de Samsung está incluido un mes gratis del software Apprender. Este conjunto de aplicaciones, avalado por un equipo de pedagogos especialistas en herramientas digitales, ofrece un catálogo de contenido variado para reforzar los conocimientos aprendidos en clase. Todo ello en un entorno seguro y libre de anuncios.

S Pen, para no perder la escritura a mano

La facilidad que ofrecen las tabletas para tomar notas a mano se completa con el nuevo S Pen, que viene integrado en las nuevas tabletas de Samsung. Su latencia es de solo 26 milisegundos. Este aspecto, junto a la alta sensibilidad del lápiz digital, permite escribir a mano de forma fluida, sin cortes. Es una herramienta pensada para conservar el hábito de la escritura manual, pero también favorece otras tareas, como dibujar o editar documentos.

La aplicación Samsung Notes complementa la funcionalidad del S Pen al permitir ordenar las notas rápidamente por etiquetas de búsqueda, al tiempo que hace posible escribir directamente en archivos PDF. Las Galaxy Tab S7 y S7+ incluyen gratis durante seis meses el Clip Studio Paint, que explota toda la capacidad del lápiz digital. Con él se puede ilustrar, entintar o crear cómics con las herramientas de storyboards.