Juan Gabriel Vásquez: “El novelista es un historiador de las emociones”

El escritor colombiano narra en su nueva novela ‘Los nombres de Feliza’ la vida de la escultora colombiana Feliza Bursztyn

Juan Gabriel Vásquez en el Club de lectura de EL PAÍS
Juan Gabriel Vásquez en el Club de lectura de EL PAÍS

En 1982, el escritor Gabriel García Márquez escribió en una columna que la escultora colombiana de raíces judío-polacas Feliza Bursztyn “murió de tristeza”. Este diagnóstico motivó a Juan Gabriel Vásquez a investigar durante más de 20 años sobre la artista y escribir Los nombres de Feliza, una novela en la que rescata su dura vida marcada por la represión. Ser mujer en un mundo dominado por hombres, sus orígenes y el violento contexto sociocultural en el que vivió, llevaron a Feliza a rebelarse a través de su arte. El autor fue el protagonista del Club de lectura de Cultura y Babelia de febrero, donde conversó con un grupo de suscriptores de EL PAÍS sobre su novela, como parte del programa de actividades de EL PAÍS+.

Durante el evento celebrado en Taller de Ideas, Vásquez compartió con los asistentes sus inquietudes sobre la vida de Feliza, los pasos que debió tomar para acercarse a ella y cómo relacionó su historia personal a la de la escultora. La periodista Noelia Núñez, encargada de moderar la conversación, preguntó al escritor sobre el proceso que tuvo que realizar para reflejar la fuerte personalidad de la artista: “Simplemente hubo que buscar el hilo conductor de sus comportamientos, que era básicamente un afán de libertad absolutamente testarudo. Tanto los hechos positivos como los negativos se debieron a que ella insistió en definirse a sí misma y no resignarse a que los demás lo hicieran”, explicó Vásquez.

A lo largo de la hora que duró la conversación también se abordaron los límites entre la ficción y la realidad de la novela, el proceso de escritura del autor y los temas principales que atraviesan la historia, como el exilio, la búsqueda de identidad o cómo las decisiones políticas de Colombia condicionaron la vida de la protagonista.

Los suscriptores del periódico también pudieron hacer sus propias reflexiones sobre la lectura y plantear preguntas al autor. Uno de los asistentes preguntó al escritor sobre la importancia de las emociones al contar una historia como la de Feliza. “El novelista es un historiador de las emociones, pero para hacer eso hay que pasar por el lado racional del oficio”, respondió Vásquez. “Lo fundamental para mí es lo humano y la técnica es un medio para darle a lo humano la dimensión que corresponde y, en lo posible, conmover al lector”, añadió.


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