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El camino más especial en la vida de Pedro

El coruñés, de 17 años, que nació con parálisis cerebral, ha completado el Camino de Santiago en una bicicleta adaptada gracias a las Becas Vamos de ColaCao, un programa centrado en el deporte y que ayuda a los más jóvenes a cumplir sus sueños

Pedro entra en Santiago acompañado de Javier Gómez Noya (izquierda).
Pedro entra en Santiago acompañado de Javier Gómez Noya (izquierda).

La vida de Pedro Vázquez, un joven coruñés de 17 años, no ha sido nada sencilla. Nació con parálisis cerebral y la silla de ruedas se convirtió en su inseparable compañera hasta que, por fin, con cinco y años y tras innumerables visitas a médicos e intensas jornadas de rehabilitación sobre una camilla, logró separarse de ella. Pedro, que lo único que deseaba era poder sentirse uno más entre los niños de su edad, no fue hasta entonces un niño completamente feliz. Una felicidad y liberación que terminaron por desatarse cuando el deporte llegó a sus días para cambiar su vida y convertirle en un ejemplo de fuerza y superación para todos.

Todo comenzó con una recomendación médica y muchas dudas por parte de sus padres. El pasado mes de marzo, 10 años después de terminar una primera carrera a pie de 50 metros, Pedro ha cumplido su deseo de completar el Camino de Santiago en una bicicleta adaptada gracias a la ayuda de las Becas Vamos de ColaCao, un proyecto incluido en el programa de ayudas ADB 2020 del Consejo Superior de Deportes y la Fundación Deporte Joven, que se creó para promover el deporte base y que destina un total de 300.000€ para hacer realidad los sueños de niñ@s y jóvenes de entre 6 y 20 años que por su actitud, valores e historias inspiradoras son un ejemplo para la sociedad. El caso de Pedro es el ejemplo perfecto.

El apoyo de Javier Gómez Noya

Su camino hasta llegar a la Plaza do Obradoiro, a la que entró junto uno de sus ídolos, el triatleta cinco veces campeón del mundo y plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 Javier Gómez Noya, quien le acompañó durante la última etapa, no ha sido sencillo. Las dificultades para un niño como él, más aún en el ámbito deportivo, son infinitas. Primero se topó con el temor de sus padres, a los que demostró que lo único que quería sentirse era, simplemente, un niño más, sin ventajas y sin sobreprotección.

Eva Ramil, su madre, comprendió que el deporte era lo que Pedro necesitaba y quería para ser feliz y probó a apuntarlo a varias actividades con niños de su edad, pero no se lo pusieron nada fácil. “Me encontré con muchos noes. En la escuela de atletismo me decían que no, en el colegio que tampoco podía ir a fulbito...”, cuenta. Fue entonces cuando descubrió el triciclo, su gran aliado. Pedro ha encontrado en el ciclismo mucho más que un deporte: ha descubierto la mejor forma para rehabilitarse sin estar en una camilla y lo más importante, lo que le permite formar parte de un grupo y compartir su pasión con niños y niñas de su edad. Pero en esta disciplina tampoco ha conseguido ser tratado como uno más. Desde que comenzó a participar en carreras, a Pedro le incluyen siempre en las categorías especiales y con niños más pequeños. Eso si le dejan competir.

Eva y Carmen Touza, una amiga muy cercana de la familia, coincidieron en que era el momento de dar un paso al frente y hacer algo que impactara en la sociedad. La necesidad de Eva y la inquietud de Carmen y otra mucha gente les llevó a crear el club ENKI, una fundación que tiene como objetivo promover la inclusión social a través de la organización de actividades deportivas para niños y niñas con y sin discapacidad, y la Carrera Popular ENKI, una prueba de obstáculos y no competitiva en la que podían participar niños y jóvenes sin distinciones fuera cual fuera su condición. Se celebra el Día Internacional de la Discapacidad y el año pasado congregó a 10.000 personas.

Siete etapas y 321 kilómetros

El sueño de completar el Camino de Santiago se abrió para Pedro y sus compañeros hace dos años. Muchas personas de su entorno no lo comprendían, pero ellos solo querían cambiar las cosas y “abrir los ojos a la sociedad y demostrarles que todos somos iguales”. Un desafío para demostrar que el camino es una metáfora de la vida, con sus dificultades y recompensas, pero en el que necesitaban material adaptado. Pedro y su club solicitaron una ayuda que llegó de la mano de ColaCao, que a través de las Becas Vamos les proporcionó tres materiales nuevos (dos joelettes y una handbike) para que pudieran ponerse en camino.

El jurado, formado por el CSD, ColaCao y Mireia Belmonte y Saúl Craviotto, embajadores del proyecto, ha destacado la candidatura de Pedro Vázquez por su entrega, lucha y la capacidad de perseverar por cumplir un sueño que a vistas de los demás parece imposible. “Para nosotros es un placer apoyar historias como la de Pedro, que ejemplifica a la perfección valores como el compromiso, la lucha diaria y el amor incondicional por el deporte. Seguro que va a animar a muchos niños y niñas a cumplir sus sueños pese a las dificultades que se presenten en el camino”, ha explicado Javier Coromina Director de Comunicación de Idilia Foods. Para Eva, ha sido paso más en la lucha de ENKI por la igualdad de oportunidades: “Queríamos demostrar a todos aquellos que nos han dicho que el Camino de Santiago no está hecho para nosotros que se equivocan. Nuestro sueño es tan fuerte que pasa por encima de todas las barreras. Y ahora que gracias a las Becas Vamos hemos conseguido contar con el material necesario para poder hacerlo, nada nos va a frenar”.

Siete etapas, desde León a Santiago, y 321 kilómetros después, Pedro culminó el camino más especial de su vida y completó por fin un sueño que muchos le intentaron cortar.