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Un siglo observando los glaciares

  • Las grietas en la superficie es uno de los indicadores de que esta masa de hielo se mueve lentamente. El glaciar de la Maladeta es el tercero en extensión de España.
    1Las grietas en la superficie es uno de los indicadores de que esta masa de hielo se mueve lentamente. El glaciar de la Maladeta es el tercero en extensión de España. Archivo Programa ERHIN
  • La cascada de hielo que conectaba la parte superior e inferior del glaciar en 1920 (lado izquierdo de la fotografía) había desaparecido totalmente en 2002.
    2La cascada de hielo que conectaba la parte superior e inferior del glaciar en 1920 (lado izquierdo de la fotografía) había desaparecido totalmente en 2002. Archivo Programa ERHIN
  • El más que evidente retroceso del hielo en el pico Aneto ha dejado al descubierto las morrenas terminales del avance del glaciar en 1876. En la fotografía inferior (2005), la separación entre estas y el borde del glaciar actual es notable.
    3El más que evidente retroceso del hielo en el pico Aneto ha dejado al descubierto las morrenas terminales del avance del glaciar en 1876. En la fotografía inferior (2005), la separación entre estas y el borde del glaciar actual es notable. C. H. Fabre (Anuario Club Alpino Francés) y ERHIN
  • La fotografía de 1857 muestra el estado del glaciar en el que quizá fuera su máximo avance al final de la Pequeña Edad de Hielo, que acabó en 1860. Unos 150 años después, el retroceso es tan acusado que en poco tiempo podría quedar relegado a la categoría de helero. En 2011 ocupa solo 26 hectáreas.
    4La fotografía de 1857 muestra el estado del glaciar en el que quizá fuera su máximo avance al final de la Pequeña Edad de Hielo, que acabó en 1860. Unos 150 años después, el retroceso es tan acusado que en poco tiempo podría quedar relegado a la categoría de helero. En 2011 ocupa solo 26 hectáreas. Archivo Programa ERHIN
  • Dos técnicos inspeccionan la superficie del glaciar de la Maladeta en octubre de 2011. Las mediciones, algunas de ellas con balizas controladas por GPS, permiten conocer el movimiento del hielo, su extensión y grosor.
    5Dos técnicos inspeccionan la superficie del glaciar de la Maladeta en octubre de 2011. Las mediciones, algunas de ellas con balizas controladas por GPS, permiten conocer el movimiento del hielo, su extensión y grosor. Archivo Programa ERHIN