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PP y Ciudadanos blindan su pacto andaluz ante las elecciones

Cs intentará consolidar esa posición de segunda fuerza política en la comunidad por detrás del PSOE, y el PP, de recuperarla

Moreno Bonilla y Juan Marín, tras una reunión del Consejo del Gobierno el pasado mes de julio.
Moreno Bonilla y Juan Marín, tras una reunión del Consejo del Gobierno el pasado mes de julio.

“Volveremos a encapsular el Gobierno. Andalucía no está en elecciones”. La frase es del vicepresidente de la Junta y líder de Cs, Juan Marín, que tiene su despacho en el ala sur del palacio de San Telmo. En el ala norte está el del presidente de la Junta y del PP andaluz, Juan Manuel Moreno. “Hemos sabido encapsular la tarea del Gobierno de la campaña. Andalucía está por encima de las siglas”, afirma. El primer gobierno andaluz de una coalición de derechas cumplió ayer nueve meses, tiempo en el que ha tenido que protegerse de los embates electorales.

Los comicios del próximo 10 de noviembre traerán un nuevo pulso de todos contra todos, pero la batalla particular entre el PP y Ciudadanos por el cetro del centro derecha impactará por tercera vez en un Ejecutivo andaluz que depende en todo momento de los votos de Vox, ubicado en la ultraderecha. En las generales de hace cinco meses, Pablo Casado superó por ocho décimas a Rivera, una diferencia de nueve escaños (66 frente a 57) y 219.423 votos. Pero en el cómputo andaluz, el resultado fue el contrario: Ciudadanos sacó seis décimas al PP y 24.178 votos. Ambos empataron en el número de escaños (11).

En esta nueva llamada a las urnas, Ciudadanos intentará consolidar esa posición de segunda fuerza política en la comunidad por detrás del PSOE, y el PP, de recuperarla. ¿Cómo se afronta esa situación? “Lo que hicimos la otra vez fue un pacto no escrito, y asumir las dos partes que el discurso nacional iba a poner de manifiesto las cosas que más nos separan de las que nos unen. Intentamos hacer un esfuerzo por poner en valor el trabajo en común y evitar meternos el dedo en el ojo. A nivel andaluz a nosotros no nos fue demasiado bien”, afirma el portavoz del grupo parlamentario popular, José Antonio Nieto.

El vicepresidente andaluz reconoce que en la Junta se trabajaba desde hace un tiempo con la previsión de la repetición electoral si Pedro Sánchez no lograba los apoyos para ser reelegido. Los calendarios de leyes, planes o campañas publicitarias, prohibidas desde la convocatoria de los comicios, se han adaptado a la fecha del 10 de noviembre. La ley contra el fraude y la protección de las personas denunciantes irá en dos semanas al Consejo de Gobierno. Más dudas hay de si podrán publicitar planes de formación para el empleo. La Consejería de la Presidencia dispone de un presupuesto en 2019 de 2,5 millones de euros para gastar en publicidad. La misma cantidad figurará en el del próximo ejercicio.

Una de las decisiones ha sido la de adelantar la tramitación del Presupuesto de la Junta para 2020. Está previsto que el proyecto de ley entre en el Parlamento en la primera quincena de octubre, para sortear la campaña electoral que en esta ocación durará solo una semana (del 1 al 8 de noviembre) y adelantar el trabajo en comisión. El Gobierno y los grupos parlamentarios que lo sostienen llevan días trabajado en el Presupuesto, cuya aprobación está nuevamente en manos de Vox.

PP y Cs alcanzaron un acuerdo de 34 puntos con la formación de ultraderecha tanto para el ejercicio de 2019 como del 2020. Ahora se trata de cuantificar esa treintena de compromisos que adquirieron con la formación presidida por Santiago Abascal. En teoría, las peticiones de Vox ya se conocen y el Gobierno ha aprobado cambios normativos para que puedan ver la luz. Entre ellas, un teléfono de violencia “intrafamiliar”, ayudas de 100.000 euros para asociaciones de emigrantes con problemas de “inmersión lingüística” o la firma de un convenio con el Ministerio del Interior “para el cumplimiento de la normativa vigente en materia de inmigración irregular”. De la nomenclatura del Presupuesto desaparecerá el concepto “transversalidad de género”. Pero donde Vox más insiste es en la reducción del sector público andaluz, aunque sus prisas chocan con el procedimiento administrativo.

En la formación de ultraderecha aseguran que será “inevitable” la injerencia de las elecciones en el día a día, aunque su portavoz, Alejandro Hernández, asegura: “Hemos apostado por la estabilidad y no vemos necesario perjudicar esa estabilidad”. En PP y Cs confían en que sea así, aunque saben que la última palabra se pronuncia en la sede nacional de Vox. No obstante, lo que más preocupa en el Gobierno autónomo no son los resultados electorales, sino cuándo habrá gobierno que descuelgue los teléfonos.

 

 

En la izquierda, “poca relación”

Mientras en los partidos de la derecha del arco parlamentario andaluz se han colocado boyas para amortiguar los golpes y preservar el pacto de gobierno pase lo que pase en las elecciones del 10 de noviembre, en los bancos de la oposición aún hay mucho por hacer. La convivencia del PSOE (33 escaños) y de Adelante Andalucía (la coalición de Podemos e IU, con 17 actas) no está engrasada. “Hay poca relación”, reconocen fuentes de las dos formaciones. En Podemos la desconfianza hacia los socialistas es enorme; también en IU, pero más atemperada. El choque frontal entre sus líderes nacionales, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, impregna también a sus organizaciones regionales.

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