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Se estrecha el cerco a los narcos en Andalucía

La Agencia Tributaria y la Guardia Civil decomisan casi 4 toneladas de hachís y detienen a 38 personas en la comarca malagueña de la Axarquía y en aguas del río Guadalquivir

narcotrafico andalucia
Parte del hachís incautado por la Guardia Civil.

Que el Estrecho de Gibraltar es una autopista para la droga es algo tan evidente como la ostentación de la que hace gala el narco local con el dinero que consigue de estos movimientos ilícitos. Lo que cada día se hace también más visible para los investigadores es que esa veloz vía tiene cada vez más desvíos y salidas por otros puntos más allá de la provincia de Cádiz. El objetivo de los delincuentes es evitar pagar el peaje de una detención. Málaga y Sevilla representan a los destinos que han tomado más peso. Pero también ahí se han topado con las fuerzas policiales. Para muestra, dos botones. A un lado, el arresto durante la pasada madrugada de dos vecinos de La Línea de la Concepción -una las ciudades del Campo de Gibraltar más castigadas por el narco- a los que la Agencia Tributaria les decomisó 2.500 kilos de hachís en pleno río Guadalquivir. Al otro, las 36 personas detenidas por la Guardia Civil en la comarca malagueña de la Axarquía en tres operaciones en las que se han incautado otros 1.400 kilos de esta sustancia.

Las playas axárquicas son ya una de las alternativas preferidas por las bandas de narcotraficantes, según explican fuentes de la Guardia Civil. Es una zona más tranquila que la Costa del Sol occidental. En su litoral se despliegan largos arenales junto a grandes huertas, alejados de grandes poblaciones y a tiro de piedra de la carretera Nacional 340. En un rincón discreto de una de estas playas, denominada de la Tiendecilla (ubicada en Almayate, pedanía de Vélez-Málaga) han sido detenidas 10 personas de una banda criminal mientras descargaban 1,2 toneladas de hachís y almacenaban los fardos en una furgoneta.

No es la primera vez que la Guardia Civil desmantela una organización en este rincón del litoral malagueño. El pasado mes de abril los agentes acababan con la banda liderada por el ‘Mosquito’, con base en el Campo de Gibraltar y que había trasladado sus operaciones precisamente a Almayate, donde habían construido un narcoembarcadero. Con dichos precedentes, la vigilancia de la costa es permanente. De hecho, las otras dos operaciones partieron de la detección de embarcaciones sospechosas.

La primera navegaba cerca de la costa de Rincón de la Victoria. Tras ser localizada, un rápido dispositivo permitió detener a 17 personas que esperaban en la orilla de una de las playas del municipio la llegada de la lancha, que no pudo ser interceptada al darse a la fuga mar adentro. El seguimiento a otros dos botes detectados en alta mar por el Centro Operativo de Servicios activó también a un equipo de agentes. La vigilancia les permitió observar cómo una tercera lancha se acercaba para trasvasar fardos de hachís. Cuando la

patrullera policial llegó a su altura, lanzaron la droga al mar y las tres lanchas se dispersaron. Comenzó una persecución que acabó en las playas de Rincón de la Victoria y Almayate, donde embarrancaron dos de las embarcaciones. La tercera fue interceptada en el puerto de Caleta de Vélez. Los agentes detuvieron finalmente a seis personas y recuperaron 200 kilos de hachís que habían arrojado al agua.

Hachís con la marca del ‘Chapo’ Guzmán

También embarrancaron, esta vez en aguas del Guadalquivir, los dos narcos gaditanos que fueron detectados navegando sin luces en el entorno del río a bordo de una narcolancha -una semirrígida, modelo ya prohibido por el Gobierno-. Comenzó entonces un dispositivo de vigilancia y seguimiento que terminó de forma abrupta cuando la embarcación encalló a toda velocidad en una zona de marismas cercana al puerto de Bonanza, en Sanlúcar de Barrameda. En el interior de la ‘goma’ había 86 fardos de hachís "de gran pureza” -según ha puntualizado la Agencia Tributaria en una nota-. En total, se hallaron unos 2.500 kilos de droga.

Aunque es habitual que los alijos estén marcados con algún nombre o lema que permita identificar la mercancía, no lo es tanto que dichos fardos tengan una marca con el nombre del conocido narco mexicano Chapo Guzmán. Los investigadores nunca habían visto esta referencia en la droga que se mueve desde Marruecos, aunque por ahora han tomado esta vinculación como una mera deferencia de los proveedores marroquíes al narco americano, más que una relación real entre mafias de aquí y de allí.

Tampoco es la primera vez que el Guadalquivir se convierte en punto de alijo. Hace años, llegó a convertirse en la mayor carretera del hachís. Sin embargo, con el incremento de la actividad delincuencial del Campo de Gibraltar, perdió importancia como ruta preferente del narco gaditano. Nunca dejó de entrar droga por este río, pero ahora su actividad ha vuelto a crecer en los últimos meses debido a férreo lazo policial que el Ministerio del Interior está desarrollando desde finales de 2018 con su plan especial de seguridad.

La fortaleza de estas dos alternativas para el desembarco de hachís en Andalucía también tiene sus debilidades. La Axarquía es una zona muy tranquila donde apenas navegan pequeños pesqueros en el entorno del puerto de Caleta de Vélez y embarcaciones de recreo, muy diferentes a las grandes lanchas utilizadas por los narcotraficantes, lo que facilita su detección. Y, aunque la navegabilidad del Guadalquivir hasta Sevilla y la gran cantidad de marismas y caños lo hacen idóneo para llevar el hachís tierra adentro, pero su carácter intrincado lo hace solo apto para narcos muy avezados en este territorio.

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