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El PP interviene para calmar la guerra por su liderazgo

Luis de Grandes reclama a los candidatos que "no desprestigien" al partido

La dureza con la que se enfrentan los favoritos a suceder a Mariano Rajoy, y las críticas de algunos candidatos a los requisitos para participar en las elecciones internas, obligaron ayer a intervenir al PP, donde hay dirigentes preocupados por las consecuencias de escenificar un pulso interno a menos de un año de los comicios locales, regionales y europeos de 2019. “No desprestigien al partido”, pidió el presidente de la comisión organizadora, Luis de Grandes,que también solicitó a los aspirantes que “nadie tire piedras sobre su propio tejado”.

Soraya Sáenz de Santamaría, durante un mitin de su campaña. Ampliar foto
Soraya Sáenz de Santamaría, durante un mitin de su campaña. EFE

La polémica generada por la baja participación que habrá en la votación para elegir al sucesor de Rajoy; las peticiones de ampliar el plazo de inscripción de varios candidatos; las suspicacias que genera en algunos candidatos el sistema de doble vuelta (con el que los compromisarios pueden cambiar la elección de las bases); y las críticas cruzadas entre los aspirantes, obligaron ayer a intervenir a Luis de Grandes, el presidente de la comisión organizadora.

“No van a ser unos juegos florales, pero tampoco debe ser un juego de tronos”, dijo ayer el eurodiputado e histórico portavoz . “Pido a los precandidatos que no desprestigien al partido y que nadie tire piedras sobre su propio tejado”, añadió en A3.

Sin embargo, las heridas ya están abiertas y afectan a la estrategia electoral del PP para las elecciones locales, autonómicas y europeas de 2019.

Pablo Casado, destinado a ser candidato a la alcaldía o al gobierno de Madrid antes del triunfo de la moción de censura de Pedro Sánchez, anunció ayer que no optará a esos puestos si pierde las elecciones internas. Su compromiso avanzó uno de los problemas que tendrá el PP como consecuencia de sus primarias.Antes de la renuncia de Rajoy, la dirección nacional trabajaba para convencer a Soraya Sáenz de Santamaría de que ocupara una de las principales candidaturas para los comicios de 2019. Y lo mismo ocurría con María Dolores de Cospedal, que debía decidir entre intentar recuperar Castilla-La Mancha o asaltar Europa. El cambio de líder rodea ahora de incógnitas esos planes, que apostaban porque los dirigentes más importantes del PP lideraran los carteles electorales de los comicios de mayo. ¿El objetivo? Frenar a Ciudadanos antes de las elecciones generales de 2020.

No será el único problema electoral que afronte el partido tras sus primarias. El equipo de Rajoy ya había elegido a sus candidatos municipales en Andalucía porque esta será la primera Comunidad en la que se vote en 2019 —será en marzo, si Susana Díaz no opta por un adelanto—. Y es en esta Autonomía donde más división está causando el proceso electoral del PP: ninguna otra región tiene tantos inscritos ni reparte tantos compromisarios, por lo que los candidatos se están volcando en ella.