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Magdalena Valerio, una fiel a Pedro Sánchez para el Ministerio de Trabajo

Es la actual responsable de Seguridad Social del PSOE y fue consejera de Castilla-La Mancha

Magdalena Valerio, durante una reunión en 2015 para preparar el programa electoral del PSOE.

El nombramiento de Magdalena Valerio (Torremocha, Cáceres, 1959) como ministra de Trabajo marca ya una prioridad clara para su cartera: las pensiones. Esta funcionaria de la Junta de Castilla-La Mancha es actualmente la responsable de Seguridad Social en la ejecutiva socialista. Su intención, si se sujeta a la respuesta que dio a este periódico el pasado sábado, es hacer cambios importantes (derogar la reforma de 2013) pero con el apoyo más amplio posible dentro del Pacto de Toledo, y esto pasa, ineludiblemente, por el respaldo del Partido Popular.

Desde hace días, el nombre de Valerio sonaba en todas las quinielas y para más de un ministerio. No ha faltado quien se ha acordado de su paso por la Consejería de Administraciones Públicas y Justicia manchega para situarla en Justicia. Su cercanía al ahora presidente del Gobierno lo justificaba. Ha estado con Pedro Sánchez casi desde el principio y, especialmente, cuando volvió a presentarse en la primarias. De su lealtad a Sánchez daba fe una respuesta que daba a quien le preguntaba: “Estoy a su disposición. Tenemos confianza. Y si no al final no soy ministra, pues nada. Después de lo que me pasó hace ya tres años y medio...”. Ese “lo que me pasó” es un cáncer que superó: “Me recuperé genial”.

Valerio, que tiene dos hijos de 30 y 28 años, sacó en los noventa unas oposiciones de técnico del antiguo INEM y de la Seguridad Social. Pero el conocimiento del área y del departamento que tendrá que gestionar también le llega por el cursus honorum que ha seguido antes de ser nombrada ministra: ha sido responsable de Empleo en Castilla-La Mancha entre 2005 y 2007; ocupó otras dos carteras en ese gobierno autonómico (Turismo y Justicia) hasta 2011; ese año pasó a ser diputada en el Congreso por la provincia de Guadalajara y en esa legislatura formó parte de la Comisión de Empleo y Seguridad Social; no renovó su puesto en las últimas elecciones, pero tras las últimas primarias y la victoria de Sánchez pasó a ser responsable de pensiones en el partido socialista.

En los últimos meses ha vivido a caballo entre Guadalajara, donde trabaja, y Madrid, donde hacía su "voluntariado político" que ahora ha recibido recompensa. También ha viajado bastante por las agrupaciones socialistas de toda España explicando algunas de sus propuestas (como la de los impuestos a la banca y las transacciones financieras) y, cuenta, que ha percibido en esos viajes “el gran interés” que suscita el tema, más allá de las movilizaciones que ha habido.

La intención del PSOE es volver a la revalorización de las pensiones con el IPC y rehacer el factor de sostenibilidad según los criterios que había marcado la reforma de 2011. Y para eso quiere “recuperar la metodología del Pacto de Toledo”. Con esta expresión, dice dos cosas: no harán como el PP, que aprobó en 2013 una reforma de la Seguridad Social en solitario, y tratarán de buscar un acuerdo parlamentario y otro con los agentes sociales para arreglar sacar adelante sus propuestas y mejorar la situación financiera del sistema de pensiones, que en 2016 y 2017 se ha acercado a un déficit de 19.000 millones.

Sus opiniones sobre la otra pata de su Ministerio, la de Trabajo, son menos conocidas. No era su responsabilidad hasta ahora. Pero siguiendo las posiciones de su partido y las iniciativas parlamentarias de esta legislatura, parece claro que tratarán, al menos, de cambiar partes de la reforma laboral de 2012. Aunque aquí, de nuevo, la extrema debilidad parlamentaria del Gobierno condicionará mucho los pasos que pueda dar.