Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Tres formas de perder una moción de censura

Desde 1980 se han resuelto dos mociones presentadas por partidos de izquierda y solo una desde una fuerza conservadora; todas fracasaron

La moción de censura que se debate este jueves en el Congreso es la cuarta presentada en democracia, y puede que sea la primera en ganar un proponente. Ninguna de las tres anteriores consiguió prosperar, ni todos sus impulsores lograron aunar en torno a su causa a las fuerzas ideológicamente más cercanas. Felipe González, que presentó la primera de la democracia, ante Adolfo Suárez en 1980, sufrió la siguiente: la presentada por Hernández Mancha en 1987. No sería hasta 30 años después cuando un político, esta vez Pablo Iglesias, lo volviese a intentar, también sin éxito. ¿Qué grupos apoyaron en cada ocasión aquellas mociones y hasta qué punto eran cercanos en lo ideológico al partido que las presentó?

En junio de 2017 Pablo Iglesias presentó una moción de censura que fue apoyada por los partidos de la izquierda. Se abstuvieron los diputados del grupo socialista, por lo que no prosperó. Al voto del Grupo Popular se unieron los de Ciudadanos y el diputado del Partido Nacionalista Canario.

La moción popular de 1987 contra Felipe González es la que contó con menos apoyos de las tres que se habían presentado hasta la pasada semana. Solo los diputados de Alianza Popular y Unión Valenciana votaron a favor del candidato de AP, Hernández Mancha, que no contó con los de socios habituales de su formación, como los liberales. La mayoría absoluta con la que contaba el PSOE decantaba el resultado en favor de González. Aquella fue la única vez en la que, hasta el momento, el PNV se ha pronunciado en una moción, y lo hizo votando en contra.

La moción más reñida de las tres resueltas hasta el momento fue la presentada por Felipe González en 1980. Aunque el candidato socialista sabía al defenderla que no contaba con los apoyos suficientes, el apoyo de toda la izquierda le sirvió para presentarse como candidato a la presidencia. Dos años después, en octubre de 1982, González llegaría a la Moncloa.