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Juntos desde 1976

EL PAÍS homenajea a los suscriptores que acompañan al diario desde su llegada a los quioscos, hace 41 años

Los suscriptores, a su llegada a la redacción.
Los suscriptores, a su llegada a la redacción.

En su primer día, aquel 4 de mayo de 1976, EL PAÍS hizo honor a su lema en aquel momento y fue el diario independiente de la mañana, porque hasta pasadas las tres de la tarde no llegó a los quioscos. La imprenta se rompió el día de la inauguración. Vicente Perezpayá recuerda haber ido en busca del primer ejemplar sin éxito, para finalmente encontrarlo a la venta a última hora de la tarde. “Entonces los quioscos abrían todo el día”, apunta. Allí empezó su estrecha relación con el periódico que sigue hasta hoy. “Incluso cuando estaba en el extranjero lo buscaba”, asegura.

“No puedo desayunar sin el periódico”

Ramón Sánchez Ocaña volvió a pisar el periódico muchos años después de abandonarlo como profesional y al poner un pie aquí volvieron a su mente muchos instantes vividos en esta redacción. "Fue durante el secuestro Oriol y Villaescusa por parte de los GRAPO en 1977. El grupo terrorista nos había dejado un mensaje en la cisterna de un bar de la calle principe y que teníamos que llevar al ministerio de la gobernación donde estaba Cebrián. Había dejado de fumar y esa noche volví". El periodista y también suscriptor de lagra distancia aprovechó también para preguntar a los directores durante el coloquio una curiosidad: "¿Cuál es el criterio para cambiar al director?". "¡Eso me gustaría saber a mí!", bromeó Antonio Caño. Luis Cabello es el suscriptor más antiguo de EL PAÍS, su hija África acudió al acto de homenaje en su nombre. "Prácticamente nos hemos criado a vuestros pechos", les dijo a los directores. "He hecho un cálculo antes de llegar aquí. Son cuarenta años y una media de hora, hora y media de leer el periódico cada día. Podríamos decir que he estado dos años y medio consumiendo EL PAÍS", contó Vicente Perezpayá. "Nos abrió a una ventana a algo diferente a lo que estábamos acostumbrados a leer y a ver. Fue muy esperanzador y yo sigo manteniendo esa ilusión. No sé desayunar si no tengo el periódico delante", señaló otra de las suscriptoras, Antonia Talavera.

EL PAÍS abrió ayer sus puertas a un grupo de lectores que lleva 14.580 días abriendo las suyas al periódico. Antonia, África, Vicente, Ramón, María José, Tomás, Luz, Julián...Más de una veintena de personas que se suscribieron al periódico durante sus dos primeros años de vida recibieron este jueves un homenaje en la sede del diario en Madrid como agradecimiento a estas cuatro décadas de relación. En total son 55 los suscriptores que acompañan al diario desde 1976 pero algunos de ellos no pudieron acudir a la cita.

La redacción puesta en pie les recibió con un aplauso. Allí estaban su defensora del lector, Lola Galán, algunos de los profesionales fundadores del periódico, como la secretaria de redacción Rosi Rodríguez y el fotógrafo Bernardo Pérez, y el viñetista El Roto. A continuación se encontraron frente a frente con los directores que ha tenido en estos cuarenta años el periódico (salvo Joaquín Estefanía que no pudo acudir). Juan Luis Cebrián, el primer director y actual presidente de PRISA, editora del periódico, aseguró que en 1976 “lo importante era el impulso democratizador que supuso el motivo fundamental de que este diario saliera a la calle”. Apenas 200 accionistas y unos 70 empleados hicieron posible ese número uno.

Jesús Ceberio, Javier Moreno y Antonio Caño también repasaron los momentos que marcaron sus respectivas etapas al frente del diario. El primero de ellos habló de la época dura del terrorismo, primero el de ETA con el asesinato de Miguel Ángel Blanco, algo que a su juicio marcó un "punto de inflexión", y después el yihadista, con el 11-S y el 11-M. “Como mejor funciona la redacción de EL PAÍS es bajo presión y en ambos casos el equipo mostró un comportamiento ejemplar”.

Moreno habló sobre cómo se afrontó la crisis económica que comenzó en 2008: “Aunque todos nos lo negaban y la propaganda oficial era muy fuerte en ese momento, llegamos a la conclusión de que se avecinaba una crisis y había que contarlo. Una parte de los lectores no lo entendió y eso fue muy duro”. Caño se refirió a la revolución digital en la que está inmerso el periódico: “Si esto les ha parecido espectacular esperen lo que se avecina”. “Nos leen en más lugares que nunca. EL PAÍS es atractivo, complejo e interesante y el reto es mantener el periodismo de calidad”, defendió.

Foto de familia del homenaje.
Foto de familia del homenaje.

Los suscriptores hablaron con los directores del periódico del que sienten que forman parte como cualquier otro. Algunos con motivos de sobra, como Ramón Sanchez Ocaña, que llegó a EL PAÍS como responsable del área de Sociedad y Cultura. Muchos años después su relación con el diario sigue siendo igual de íntima porque ha mantenido su suscripción. “Aquí aprendí mucho, como por ejemplo lo difícil que es para un periodista conciliar la vida laboral y la personal”, bromeó. Victoria Rojas reconoció que en cuanto llega el periódico por las mañanas a su puerta, se da prisa para ser ella la que lo coge primero: “Para mí es el mejor momento del día”.