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El filósofo y la ministra

Muchos son los homenajes que se le brindan ahora a esta mujer tan joven y tan maltratada

El salón de plenos del ayuntamiento de Esplugues de Llobregat (Barcelona).
El salón de plenos del ayuntamiento de Esplugues de Llobregat (Barcelona). EFE

La designación de Carmen Chacón como ministra de Defensa el 14 de abril de 2008 provocó sorpresa en casi todos; e irritación en esa parte de la sociedad española tan conservadora que no es capaz de ver más allá de sus narices. Muchos son los homenajes que se le brindan ahora a esta mujer tan joven y tan maltratada, entonces, por ese conservadurismo cerril al que se sumó el nacionalismo catalán (que no la soportaba). De entre todos los elogios, casi todos sinceros, hay dos especialmente brillantes. El que le brindó en estas páginas hace unos días el profesor Francesc de Carreras y el que el filósofo Eugenio Trías –hermano mío- le hizo cuando fue nombrada ministra de Defensa en el diario El Mundo, en un artículo que tituló El futuro es mujer, título que tomaba prestado de la película de Marco Ferrero Il futuro è donna (1984).

Según advertía el filósofo, “la miopía eclesiástica respecto a la sexualidad, a lo específico de la vida femenina, a todos esos temas que lastran con plomo reaccionario su ideario de moral cristiana son los principales responsables de eso que advierten por todas partes: la descristianización”. Y a continuación, en su lúcido análisis, señalaba cómo después del trágico fracaso de las tiranías marxistas, sobrevino una nueva convicción filosófica y política, un nuevo paradigma sobre lo que de verdad era revolucionario: Freud le había ganado la partida a Marx, Lacan a Althusser, Herbert Marcuse y Norman Brown a Garaudy o Della Volpe y la escuela de Frankfurt al estrecho marxismo oficial.

El filósofo Eugenio Trias, que falleció a los 70 años, hace cuatro, en plena producción filosófica y ensayística, escribía: “Frente a quienes persisten en promover –en manifestaciones- lo que llaman familia cristiana, se trata de celebrar la igualdad en el terreno en el que este término se alía decididamente con la libertad. Y en este punto coincido con la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre: éste es el siglo de la mujer, y ha sido un acierto del presidente de la Nación, José Luis Rodríguez Zapatero, promover un equilibrio entre hombres y mujeres en su Gobierno, culminando con el gran golpe de efecto (pedagogía de gran estilo): situar a una mujer joven, embarazada, catalana, con buena cabeza política, Carme Chacón, al frente del Ministerio del Ejército”.

No veo mejor modo de homenajear a esta mujer joven y sólida como traer aquí lo que pensaba de ella hace nueve años, una de las cabezas del pensamiento español más importantes de los últimos cincuenta años. Ahora, que los fundamentos constitucionales de la nación parecen tambalearse, conviene recordar lo que escribía el filósofo: “No se despieza España. Y la prueba de ello es que una mujer joven, catalana, sabe pronunciar un Viva España, Viva el Rey, que muestra y demuestra la solidez de este país. No se trata de computar la longitud de onda de esas exclamaciones en boca de nuestra flamante ministra. Eso es pura mezquindad. Esta ministra constituye el símbolo encarnado de ese Siglo de la Mujer”.

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