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La enmienda anti-Cospedal pierde por solo 25 votos en el congreso del PP

El texto pedía impedir la acumulación de cargos de la número dos del partido y ministra de Defensa

Francisco Risueño, miembro del PP castellanomanchego.

La enmienda que pedía impedir la acumulación de cargos de la actual secretaria general, presidenta del PP de Castilla-La Mancha y ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, ha sido rechazada en la primera sesión del 18º congreso del PP por solo 25 votos, lo que evidencia el malestar interno por la situación de la número dos del partido.

El debate ha sido a puerta cerrada y la votación (303 votos a favor, 328 en contra y 8 abstenciones, según la dirección del partido) muestra que un sector importante del partido cuestiona a Cospedal en vísperas de que Mariano Rajoy anuncie si la mantendrá en su puesto.

Había más de 3.000 compromisarios acreditados, pero solo votaron la enmienda conocida como anti-Cospedal 639. La gente entraba y salía del plenario. La enmienda que más participación tuvo fue de 1.600 sufragios. La votación se ha realizado, como el resto, mediante cartulinas de colores que los compromisarios enseñaban en alto —amarillo sí; rojo, no y blanco para la abstención—. Ha sido tan ajustado el resultado que una de las compromisarias gritó “¡Pucherazo!”, según varias fuentes que asistieron al debate.

La enmienda la había presentado Francisco Risueño, miembro del PP castellanomanchego que preside Cospedal. Durante el debate no la ha citado expresamente, pero se ha mostrado indignado por el comportamiento de la mesa de la ponencia. “El aparato del partido y el propio Rajoy tendrán que tomar nota del sentido de lo que ha pasado en la votación y de quién me ha apoyado, porque he recibido una ovación y muchos votos de la grada donde estaban los compromisarios de a pie y no de donde estaban los cuadros del partido”, declaró a este diario. 

Desde que fue nombrada ministra, el pasado noviembre, Cospedal transmitió que seguiría al frente del partido también tras el cónclave popular. Su acumulación de cargos generó gran malestar en los cuadros del PP inmediatamente después del nombramiento y ese enfado fue escalando con el paso de los meses hasta materializarse en casi medio centenar de enmiendas que pedían endurecer el régimen de incompatibilidades en la ponencia de estatutos.

“O hay cambios en la secretaría general, o este congreso pasará sin pena ni gloria”, afirmaba hace un mes un importante líder territorial para reflejar las ganas en los cuadros del partido por que en el cónclave cambiaran las cosas. “Un partido necesita dedicación y hay que dar también oportunidades a caras nuevas”.

Conscientes de que la acumulación de cargos iba a ser la gran polémica del cónclave, el coordinador de la ponencia política y vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo, trató de negociar hasta última hora una transacción para que el asunto no llegara al debate. Aceptó incluir en la ponencia la enmienda de Íñigo Henríquez de Luna, hombre de confianza de Esperanza Aguirre, que pedía separar "de manera gradual" los cargos en el partido y en el Gobierno. Se incluyó en la ponencia para evitar un apoyo masivo en la votación de enmiendas, pero el gesto no fue suficiente para aplacar el malestar por la acumulación de cargos. Maillo, número tres del partido, ha ido asumiendo cada vez más responsabilidad y es el primero en las quinielas si Rajoy opta por dejar a Cospedal en su puesto y arroparla creando la figura de un coordinador, una fórmula que ya utilizó el partido con Ángel Acebes.

Los compromisarios han rechazado por la mínima especificar en los estatutos que “en ningún caso” podría desempeñarse “más de un cargo territorial de presidente o secretario general en el partido, ni acumularse a este más de un cargo de representación institucional, local, autonómica o nacional”.La enmienda de Risueño añadía, citando expresamente a Cospedal, que "no es de recibo" que "en una sola persona se concentren cuatro importantes responsabilidades que se antojan imposibles de compaginar y armonizar". La ponencia de Maillo establecía que “con carácter general” —es decir, no está prohibido— “no podrá desempeñarse más de un cargo territorial de presidente o secretario general en el partido”.

Primarias. Las peticiones para aumentar la participación de la militancia han sido rechazadas en parte. Se aprobará finalmente el sistema de doble vuelta que proponía la ponencia —en la primera votan todos los militantes y en la segunda tienen la última palabra los compromisarios, la mayoría, cargos del aparato—, pero con una modificación en el sistema propuesto: ya no se necesita mayoría absoluta de 30 circunscripciones, sino ser el más votado. A partir de este domingo, las elecciones para los congresos provinciales y regionales del partido —que Rajoy quiere tener resueltos antes del verano— se ejecutarán con ese sistema.

Aborto. Las enmiendas que pedían incluir que el PP está en contra del aborto en cualquiera de sus formas en los estatutos han sido rechazadas. Durante el debate, que también subió de tono, se recordó que los cargos públicos podrán votar en conciencia sobre asuntos que afecten a sus “convicciones más profundas”.

El círculo de Podemos. La primera enmienda que se debatió en la comisión pedía modificar el logotipo del PP para eliminar el círculo que rodea el charrán “para que no se confunda con Podemos”. Fue rechazada.

Afiliados, no militantes. Los compromisarios sí apoyaron dejar de llamarse militantes, “una palabra de izquierdas”, según la autora de la enmienda. Ahora serán “afiliados”.


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