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Feijóo reivindica una España “cohesionada” y “equilibrada” frente a los que exigen “privilegios”

El presidente gallego echa una mano a Rajoy y defiende el "espíritu de acuerdo" en su mensaje de Fin de Año: "La dimensión de los retos reclama puntos de encuentro"

Santiago de Compostela
Alberto Núñez Feijóo, en una imagen de la grabación de su mensaje ante el puente romano de Ourense.

En una grabación realizada hace dos días, al borde del río Miño y bajo el sol frío del invierno en Ourense, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ha aprovechado su mensaje de Fin de Año, emitido este sábado pasadas las dos de la tarde, para reivindicar la España "equilibrada y solidaria que consagra la Constitución hecha y refrendada por todos". "Galicia no quiere más que nadie pero tampoco menos", ha proclamado durante su discurso en clave política y en gallego, en el que ha recordado a los telespectadores de la cadena autonómica su aplastante resultado electoral de septiembre. La comunidad, ha dicho, "no aspira a ningún privilegio, pero tampoco los aprueba. En materia de financiación autonómica o en infraestructuras como el AVE, el interés permanente de Galicia está y estará basado en la justicia y en el trato ecuánime".

"La Xunta, las fuerzas políticas y la sociedad gallega en su conjunto tienen el derecho y el deber de hacer valer esos principios en todos los foros, y ante todos los poderes públicos", ha continuado defendiendo el líder del PP gallego en un plano con el puente romano de la ciudad de Ourense al fondo. "No se trata de compromisos con Galicia, sino también de compromisos con la España cohesionada y articulada de la que orgullosamente formamos parte".

El mensaje de Feijóo ha sido una exaltación del "espíritu" de acuerdo y pacto para sacar adelante la democracia y consolidar una economía que, según lleva ya varios años anunciando el presidente gallego en los textos que lee en Nochevieja, emerge de la crisis. "La democracia tiene sus raíces en el deseo de sentir y hacer cosas juntos. Necesita ser afectiva y efectiva", ha defendido casi al comienzo de unas palabras con las que, de paso, ha pretendido echarle un capote a Mariano Rajoy.

Y ha puesto a Galicia como ejemplo: "Los gallegos estamos logrando que la autonomía nos cohesione aún más, por encima de diferencias ideológicas, territoriales o generacionales. Construimos un país de afectos en el que las discrepancias siempre tienen un camino para llegar al acuerdo, y donde el acuerdo surge tras normales discrepancias".

"Cada día, los gallegos acuerdan y deciden juntos. Es algo cotidiano y espontáneo, que explica la vitalidad de nuestra tierra", ha continuado en la misma línea. "Deseo que ese espíritu se traslade a la vida pública, sin menoscabo de un debate que siempre es enriquecedor. No estamos los políticos condenados a entendernos porque el entendimiento nunca puede ser una condena. Estamos animados a hacerlo para estar a la altura del ejemplo que nos proporciona nuestro pueblo". "La dimensión de los retos reclama puntos de encuentro", ha defendido Feijóo, abundando largamente en la idea.

Y luego se ha centrado en una de las lacras de la comunidad autónoma, el envejecimiento, la despoblación, la fuga de jóvenes, la desolación del campo, un proceso dramático que se ha acelerado en los últimos tiempos y que el Gobierno que preside ha sido incapaz de frenar. "La recuperación muy patente de nuestra economía solo será irreversible y completa con las medidas adecuadas, con la potenciación de los sectores tradicionales, el impulso a los nuevos y el resurgir del medio rural", ha preconizado Núñez Feijóo. "Esa Galicia menguante que reflejan los datos demográficos exige una reacción política y social unánime, semejante a la que se produjo en otros países de nuestro entorno con notable éxito".

El popular también ha hecho una breve referencia a un problema grave que en el último mes ha golpeado reiteradamente a la sociedad gallega, con los casos de mujeres muertas a manos de sus exparejas. "La lucha contra la criminal violencia machista reclama un frente común contra los verdugos, donde no caben fronteras partidistas". Ayer viernes, Feijóo también aludía a esta cruda realidad en las palabras que pronunció como delegado regio, en sustitución de Felipe VI, durante el tradicional acto litúrgico que conmemora todos los años en la catedral de Santiago la Translación de los restos del Apóstol.

Todavía con una frase más breve, en su mensaje de hoy ha despachado el presidente a los colectivos menos favorecidos: "La exclusión social es un enemigo común que no permite matices ni dudas". E inmediatamente ha regresado a los argumentos principales de su discurso, las ideas de acuerdo y cohesión política: "Gobernar para los gallegos, en definitiva, no es otra cosa que gobernar como los gallegos. Si esa cohesión política resulta imprescindible para consumar objetivos internos, también lo es para alcanzar el peso necesario de Galicia en decisiones que afectan al conjunto de España".

Y por momentos, el mensaje del político que ha revalidado la mayoría absoluta en plena era de recortes y tijeretazos se ha tornado en mitin: "Somos los gallegos una democracia afectiva y también efectiva que va resolviendo problemas con pasos progresivos". "¿Son esos pasos tan rápidos como quisiéramos para acabar con el drama del paro? No. ¿Está culminado el camino para que, por ejemplo, el nivel salarial sea el adecuado? No. Son preguntas y respuestas aplicables a otras situaciones humanamente dolorosas que piden actuar con constancia", ha planteado Feijóo para acabar defendiendo su gestión: "¿Pero avanzamos? Sin duda. Social y económicamente, hoy estamos mejor de lo que estábamos hace un año".

"En fechas recientes el pueblo gallego manifestó su voluntad en las urnas", ha recordado el presidente al pie de uno de los monumentos más emblemáticos de Ourense, A Ponte Vella. "Dijo lo que era, y lo que quería ser. Valoró el pasado, pero sobre todo expresó sus deseos de futuro".

Y ha vuelto, para concluir, a la idea de unidad y acuerdo que ha defendido durante todo su mensaje, con una llamada a los que durante la crisis, para buscarse la vida, se han visto obligados a emigrar de esta Galicia que él gobierna: "Ese futuro nos necesita a todos. Si en él faltara una gallega o un gallego estaría incompleto. Si no aspiramos a recuperar en ese futuro a los compatriotas que trabajan fuera, sería un mañana truncado. Nadie es prescindible en la Galicia que nos une. Formamos un país grande que participó y participa en las grandes aventuras de España, Europa y el mundo".

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